Tras el aviso de un supuesto suicido en el patio de un edificio de vecinos, el inspector Cobos por primera vez en meses será el responsable de la investigación, mientras a su vez, intenta afrontar su pasado, que lo ha llevado a ser como es hoy, junto con la ayuda de un agente Ortega con quien al principio no quiere ni hablar, pero que se convertirá en un pilar de apoyo.
Ambos conocerán los particulares vecinos, los enredos entre ellos y un nuevo supuesto suicido a parte del primero y muchos líos que investigar.
Nos encontramos ante una novela corta policiaca, con ligeros toques de humor negro e incluso un poco de salseo -bastante- entre los vecinos, ingredientes combinados que resulta en un libro muy adictivo.
Se nos presenta a varios personajes, entre ellos todos los vecinos, con una explicación del pasado de los más importantes, con buenas descripciones y que te deja con tensión y la intriga durante todo el proceso de investigación. En mi opinión, ha sido fácil descubrir quien ha sido el asesino casi desde la mitad del libro, aunque no por ello lo he disfrutado menos.
No busquéis una novela negra profunda, es más adecuada para pasar el rato y estar entretenido, aunque lo bueno es que no tiene en absoluto una trama plana, sino que todos sus personajes tienen su caracterización y su porqué.
Totalmente recomendado si buscáis empezar con el género o queréis pasarlo bien.