Notre époque n'est-elle pas celle de l'éclipse de la mort ? Entre rêved'immortalité, culte de la jeunesse et peur du cadavre, la mort ne doit plusfaire partie de la vie. Elle est cachée, dénaturée, éclipsée. C'est à la foisune éclipse dans le langage (où « partir » a remplacé « mourir ») et uneéclipse sociale (la mort a été évacuée de la cité). Aujourd'hui, le transhumanisme porte et achève cette éclipse. La vie estdésormais sans mort, et la mort, sans vie. C'est à cette difficulté, d'une viequi n'est plus ordonnée vers une fin, vers la mort qui lui donnait saprofondeur et son sens, que Robert Redeker s'attaque. En analysant ce quel'éclipse de la mort nous dit de notre époque, il évoque les thèmes de lacrémation, de l'euthanasie, de la place du corps et pose cette questioncruciale pour notre société contemporaine : pourquoi devons-nous nous réjouird'avoir à mourir ? Agrégé de Philosophie, Robert Redeker est l'auteur de nombreux livres. Ilcollabore également à plusieurs revues et journaux. Il a publié dernièrement Le soldat impossible (Pierre-Guillaumede Roux, 2014), Le Progrès ? Pointfinal (Ovadia, 2015), Bienheureusevieillesse (Le Rocher, 2015) et L'Ecolefantôme (Desclée de Brouwer, 2016). Il s'emploie également à laphotographie et à la critique littéraire.
Lidiar con la muerte es siempre problemático, puesto que implica un horizonte sobre el cual nada se sabe; es el límite del ser como actualidad, potencia o despliegue. Esto, conjugado con nuestra capacidad lingüística, la cual nos permite separarnos de los demás animales, nos lleva a crear ritos, a dar vueltas alrededor de lo inexplicable, lo instransferible e inevitable que es la muerte. Sin embargo, nuestra sociedad, la cual cada día se acerca más a la muerte como si fuera un problema resoluble, una cuestión técnica y no un límite físico y metafísico, tiende a la eliminación de la muerte y cualquier manifestación previa que se pueda encontrar en la enfermedad. Redeker rastrea y problematiza nuestra concepción de la muerte a partir de ubicarla como fundante de lo que significa ser humano. También aborda las implicaciones de la expulsión de la muerte del ámbito simbólico, del intento de vida eterna, juventud eterna, absoluto higienismo y salud, y lo que esto significa para una humanidad que cada día se detiene más en sobreexposiciones y cámaras, dejando de lado pérdidas, viéndose inerme, ante la falta de simbolización, contra la muerte que aparece en el otro. ¿Necesitamos prepararnos para a muerte anhelando mantenernos humanos? Sí.
Una interesante reflexión que parte como debe, por el asombro, propio de la filosofía en palabras de Lyotard. El asombro por el olvido de la muerte. Olvido adrede, olvido por presión, olvido eufemístico. El eclipse de la muerte en ciertas sociedades occidentales es evidente. Cambiamos su nombre; la intentamos dejar fuera del Lenguaje; olvidamos que nos hizo humanos. La muerte repliega el Ego haciendo consciente nuestro efímero paso por el mundo; sin embargo, nos reconoce como seres que moriremos y debemos estar y Ser, esperar la muerte. Quizá me hizo falta una reflexión sobre la muerte por mano propia, apenas nombrada en una frase. Para este autor, la muerte es condición primordial de humanidad, lo que nos diferencia del resto de seres vivos que sólo perecen. La mortalidad es característica envidiada por los Dioses; característica que nos invita a crear comunidad, Religión, política, vida. La vida es muerte. Nacemos sobre cadáveres y polvo; pero también nacemos con las obras de todos los que ya murieron. "Los vivos siempre son, y cada vez más, gobernados por los muertos." Comte Hay una cierta tendencia a creernos inmortales, pero inmortales sólo en nuestro cuerpo, no en nuestras acciones. Botox, rejuvenecimiento, etc. Redeker hace una curiosa reflexión sobre la eutanasia y la pone desde otra óptica. ¿Quizá la vida sólo vale la pena si se está sano? Puede ser, pero este temor a la enfermedad, o este temor a lo negativo de la existencia acentúa más ese distanciamiento para con la muerte. El enfermo postrado nos aterroriza pero sólo en el sentido en que yo puedo llegar a ese (indeseable) estado. Este libro es muy recomendable para quien siempre tiene en mente las palabras y los sucesos mortíferos.
Una obra maestra de filosofía, de reflexiones sobre el momento de abandonar este mundo, de partir , de morir. Nos lleva a un viaje para entender que significado tiene la muerte en estos tiempos, donde se perdió y en que momento nos creemos casi dioses. Sus observaciones nos llevan a comprender el paso natural del tiempo y aunque con mucho esfuerzo tratamos de zafarnos de ese evento al que muchos le tenemos miedo, no hay forma alguna de ganar esta partida a lo inevitable. En un momento como el que atraviesa el mundo hoy, podemos aguardar en silencio y reflexionar sobre nuestra existencia en este mundo.
Aunque al final sentía que más que una obra filosófica estaba leyendo una especie de tratado teológico de la muerte y una crítica del transhumanismo; es fabulosa la reflexión que te permite explorar el autor al cuestionar todas las implicaciones de la palabra y el acontecimiento "muerte"
«Reconozcamos en la muerte la condición sine qua non de la herencia, de la transmisión, de la educación. [...] Fue a través de la muerte que el hombre descubrió su humanidad. Fue la muerte la que lo inició a la trascendencia, que le sopló la intuición de un tipo de vida.»