"Parecen muy limpios para toda la sangre que arrastran con ellos"
Me ha dejado un vacío bastante grande, principalmente porque me lo he estado leyendo a pausas, a caladas profundas y en momentos en los que debía estar haciendo cualquier otra cosa que no fuera leer. Como ahora, a un día de otro examen que decidirá mi futuro, me lo he terminado en vez de estudiar Ejecución Penal.
Pero no me arrepiento, porque éste es otro de esos libros que pasan por tu vida para desquebrajar tu realidad y hacerte ver el mundo de formas prismáticas, místicas, amplias y creativas. Y valió completamente la pena el año que le dediqué, porque se quedará conmigo por muchos más.
Es interesante el contraste entre el humor sardonico, patético o las excentricidades de gente perversa, la maldad y frivolidad que encierra el ser humano, todo lo extraño que tenían algunos de los relatos, como el del tirano impotente sexual o el del embajador idiota que se dejó seducir por una idea demasiado buena para ser verdad, en contraposición con la injusticia y el dolor de otros. Es decir, me parecieron algunos tan profundos que tuve que darles una segunda leída más concienzuda al terminarlos, de tan fuertes que eran. De tan hondo que calaban.
A pesar de ello, la que más me ha gustado, es la de Tembo Laibon, al principio. Parece la más pulida, con más detalles, con las descripciones más cuidadas, que uno termina tomando como realidad por su fascinante cuadro de colores. Con esos personajes, es imposible no picar la curiosidad hasta del más indiferente. El detalle es que, cuando se acaba y vemos que esto se trata en si de la trayectoria por el universo de esos colmillos... Casi es decepcionante. Y digo casi, porque luego de abstraerme en los siguientes relatos, viendo como se sucedían las situaciones una tras otra, me di cuenta de que todo era interesante. No tanto como el relato inicial, vamos a reconocerlo, pero igual de fascinante.
Siguiendo ese mismo patrón de excentricidades, la calidad de los relatos va perdiendo lustre. Hasta el punto de que ahora al terminar la lectura, tengo borrosos varios. Pero eso no opaca los que si son buenos dentro del mismo, como los últimos antes del desenlace definitivo. Que por cierto, ese final, a mi juicio, se sintió demasiado abrupto. Y el hecho de que Duncan no sacase en limpio nada de esto, que se obligara a cerrarse en sí mismo mucho más que antes en base a éste suceso... No sé, creo que fue una decisión equivocada de su autor. Aunque seamos honestos, lo contrario habría sido esperado y típico, pero habría sido mil veces mejor.
Otra cosa que me gustó, fue que los protagonistas no eran los dos genéricos Kirk y Spock. Policía bueno y malo. Uno apasionado y efervescente, otro frío y lógico. Sino que ambos eran una mezcla de los dos, pero a distintos rangos, de modo que siempre se sentía la diferencia entre uno y otro. Y la forma en la que el uno abandonaba su mundo para unirse a la búsqueda del otro, es bastante asombroso. Había paralelismos en sus vidas, a pesar de que de verdad que no podrían existir seres más diferentes.
La pasión y fe de Budoka me ha traspasado el corazón en múltiples ocasiones. Parecía ser él el que se hallaba en un limbo de depresión contemplativa hacia el pasado, negándose a un futuro por su deber. Tiene que ser otro de esos personajes que se quedarán conmigo el resto de mi vida y a los que recurriré en momentos de agobio, como el que hay sobre mi desde el inicio del año.
Pero a pesar de todo, ese trasfondo, del que parece que nadie habla, ese impacto cristiano y místico, es lo que me ha dejado levemente trastocada. Un universo tan basto... ¿Y el mismo Dios para todas las criaturas? ¿Para todas las razas humanas y no humanas? Porque nótese el hecho de *Dios* pero en singular. Hablamos de un creador de todo y por tanto un solo Dios para TODOS... No es que lo esté criticando, porque en si me parece tan poético que me deja sin aliento, no obstante... ¿Debería esto tomarse a burla o como algún extraño y filosófico mensaje? ¿El ser humano estará atado eternamente a sus raíces y creencias aunque éstas terminen siendo solo eso?
Lo digo por que básicamente, la historia del tirano es un chiste de la religiosidad y la estupidez humana. Es claro, gracioso y patético, pero claro. O la de los voladores nocturnos, con esa manía de colgarse de sitios altos y la veneración a los objetos grandes ¿Pero qué hay de lo demás? No creo que el Dios del que se habla entre líneas haya sido puesto al azar. ¿El Dios al que se dirigía el elefante o al que le construyó el altar Mandaka? no me parecen figuras difusas de mentes desorbitadas.
Sin embargo... No hay una respuesta como tal al final... Es un *ojalá* un *tal vez* y fundirse con la nada o el abismo profundo después de haber vivido y visto eternamente cosas inimaginables.
Tendré que releerlo más adelante, con más tiempo y menos dolores de cabeza por tener el libro de leyes cerrado al lado, acusadoramente. No es un libro para leerse así sin más... Hace falta reflexionar mucho al respecto, muy profundamente.