Los lectores somos como las abejas. Vamos leyendo de libro en libro, como ellas liban de flor en flor. Así, uno pasa de leer un libro biográfica, a narrativa rompedora, pasando por un libro en el que disfrutar de una de tus aficiones.
M. Delibes en este libro salta de coto en coto explicando como lo ha vivido. Y vive Dios que encandila. Yo lo he leído en un puente que disfrutaba pescando en León, y no sé si disfrute mas en el río en mi "pescata" o en el libro en la suya.
Este libro debería ser de obligada lectura a todos aquellos que se saquen la licencia por primera vez. Lo debía regalar la administración con la licencia, para fomentar la pesca y hasta la lectura.
Que autor, Sres.. Sólo por esta contribución merece el premio nobel, tan negado a este gran autor.