Para mí que tengo 21 años fue curioso leer la visión infantil que Andrea tiene del amor, y la superficial de Ana Laura, me ha hecho recordar como mis compañeros de clase y yo entendíamos el amor en la primaria y secundaria. Es un libro entretenido, llegó a causarme gracia, la voz de la niña protagonista es creíble y se lee en nada, pero hasta ahí, no es una historia que se vaya a quedar conmigo.
Sin embargo, dos cosas me incomodan un poco; la primera, es que se siente que la hermana está hecha para hacer quedar bien a Andrea, parecido al tropo de novela juvenil en el que se utiliza un personaje femenino para demostrar que la protagonista no es como las otras chicas y por lo tanto es superior a ellas. Constantemente se destacan los defectos de Ana Laura, e incluso su novio se burla de su personalidad, y no hay momentos en los que se demuestre que es más que eso o que también puede ser una buena hermana mayor. Puede deberse a que el relato está en primera persona desde el punto de vista de Andrea y por eso Ana Laura tiende a quedar mal pero no sé…
La segunda, es que el asunto de las princesas me parece tan poco relevante que es extraño que sea el título de la obra.