En la Edad de piedra los humanos todavía no vivían en aldeas y el perro tampoco existía como nuestro mejor amigo. Hombres y animales vivían separados: los humanos cazaban para sobrevivir y los animales salvajes eran una amenaza. En ese tiempo hostil una niña pequeña se encuentra con un lobo blanco y ocurre algo que no tiene explicación: se vuelven inseparables. Camino de hielo es la historia de una niña valiente, de un lobo amigable y de una amistad prohibida. Es la historia de las aventuras que pasaron juntos y de cómo un acto de rebeldía cambió la historia de la humanidad para siempre.
Este corto libro tiene como personaje principal a Ada, una chica de la edad de piedra. Ella disfruta de las historias que narra Lía, la curandera, en la noche junto a la fogata, disfruta de la compañia de su amigo Van, que es dos años mayor que ella y quién además hace las mejores puntas de lanza, además, Ada realiza las labores que le corresponden: separar los frutos comestibles de los que no lo son, tejer cestas e incluso hacer collares. Sin embargo, hay en ella un anhelo por tener aventuras y cuestionarse ciertas tradiciones que la vuelven incomoda para la tribu.
Este libro habla sobre la amistad, esas que se ven interrumpidas por sucesos que no tienen control y que se convierten en una pérdida dolorosa, pero también habla de esas amistades que surgen de manera imprevista y que parecen imposibles.
Disfruté leyendo el libro, los personajes y las situaciones. Pensé en mis propias relaciones y lo doloroso que son los cambios, en el amor de los amigos y en general en la vida.
Viaje a imaginar los inicios, los encuentros, los primeros lengüetazos que dimos para ganarnos la confianza de relacionarnos con el mundo y los otros lenguajes que la Tierra inventó.