David Jones a quien el mundo conoció con muchos otros nombres como El Duque Blanco, Ziggy Stardust en su época glam o por su nombre artístico David Bowie cambió la música y como vimos el arte en muchos aspectos para siempre. Bowie hizo lo que supo desde niño, sobrevivir a la locura convirtiéndose en muchos personajes, mutar, avanzar, jugar consigo mismo y dejar un legado imposible de superar. Esa voz es inmortal, el hombre de mirada mística que inexplicablemente jamás fue un Lucifer en el cine (pero sí en su vida real) aunque incursionó en muchas películas y terminó inspirando el comic Lucifer de Neil Gaiman.
David Bowie aparte de ser un camaleón de la música y con su imagen también fue un lector envidiable, su miedo a utilizar aviones a menos que fuese estrictamente necesario lo obligó a trasladarse por trenes en los que aparte de acompañarse de sus músicos llevaba unos baúles especialmente diseñados para él repletos de libros de todo tipo de género, libros que podían ir desde el ensayo, la poesía, el humor, la narrativa, biografías, historia y mucho ocultismo, un género que estudió en silencio y que en cada disco incluía bien escondido en algunas letras.
En el año 1998 llegó a escribir reseñas de libros que adoraba para la librería “Barnes & Nole, Bowie fue invitado a realizar una lista de los 100 libros que un lector voraz debería leer en su vida, en esa lista no están todos los que lo marcaron o inspiraron, aquí es como una selección ligera de los miles de textos que lo convirtieron en ese artista enigmático. Las letras del Duque Blanco son literarias, es difícil no verlo así, uno lee sus liricas sin la música y gozamos a un poeta de un nivel magnifico. Extraño que nunca coqueteó con la publicación de un libro escrito por él, aunque sí llego a comentar que trabajaba en una obra de cuentos con aires distópicos. Es obligatorio mencionar algo que pocos hacen y es que muchos consideran que el germen de la caída del Muro de Berlín lo sembró David Bowie dos años antes de que ocurriera al hacer un concierto en Berlín Oeste a mediados de 1987 en el que dedicó el tema “Heroes” a ese público que se encontraba del “otro lado” algo que terminaría en cientos de detenidos y con gritos de que “el muro debe caer”, dos años después ocurrió.
Y de esta manera debo hablar del libro editado por Blackie Books “El Club de lectura de David Bowie” un trabajo en el que se presenta esa lista de 100 obras que resultaron ser una gran influencia en la vida y el mito de nuestro eterno Duque Blanco. Como dije anteriormente no están todas las que lo marcaron pero sí es un abanico bastante amplio y una selección bastante variopinta en la que podemos encontrar algo como libros indispensables dentro de una biblioteca “El extranjero” de Albert Camus, “Lolita” de Vladimir Nabokov, “El marino que perdió la gracia del mar” de uno de sus ídolos Yukio Mishima con quien compartía muchas cosas en común, “Mientras agonizo” de William Faulkner, “1984” de George Orwell, “En el camino” de Jack Kerouac, “El gran Gatsby” de Scott Fitzgerald, “El maestro y Margarita” de Mijaíl Bulgákov, “A sangre fría” de Truman Capote entre tantos otros, también hay libros históricos con una fuerte tendencia a desenmascarar la Rusia comunista como “El cero y el infinito” de Arthur Koestler o de Orlando Figes “La revolución rusa (1891-1924) que inspirarían fuertemente muchas de sus canciones. Es curioso como ningún autor originalmente en idioma español se encuentra en la lista, quizás el que podría acercarse un poco es Junot Díaz con su libro bastante sobrevalorado en mi opinión “La maravillosa vida breve de Óscar Wao” con ese spanglish característico. A resaltar que únicamente son dos los autores que se repiten Anthony Burgees y George Orwell y también es muy extraño que Bowie siendo un gran estudioso de los temas ocultistas solo se mencione “Dogma y Ritual de la Alta Magia” de Eliphas Levi, quizás sea porque estos temas lo llevan a un pasado que no quería mover nuevamente, aunque su último y lapidario trabajo “Blackstar” fuese un testamento verdaderamente basado en simbología y temas ocultos.
En pocas palabras, David Bowie fue un genio que todo lo que leía lo convertía en arte, el Duque Blanco era un alquimista de las artes, su voz era magnética y funcionaba como un sonido que hipnotizaba a quien lo escuchara. Esta lista analizada de manera muy inteligente por el periodista musical John O’Connell muestra claramente la importancia literaria de David Bowie en su música.
“El Club de lectura de David Bowie – Una invitación a la lectura a través de los 100 libros que cambiaron la vida del mito” editado por Blackie Books debe leerse como una guía literaria. El Duque Blanco fue sin duda uno de los músicos que pasaran décadas y el mundo seguirá estudiando su obra musical y su personaje místico y mítico.