4 Estrellitas. Un bonito broche para los Desamparados de Devon, aunque lejos de pensar que es el final, pues en la serie de las Londinenses los personajes siguen saliendo, de modo que ha sido un final dulce.
No sabía cómo iba a enfocar Mimi Matthews la historia de Neville, o mas bien su condición. En libros anteriores, los protagonistas nos contaron como Neville tuvo el accidente y este afectó a su vida. Una lesión cerebral que le impide hablar o razonar de una manera normal. Quizás en los primeros libros pensé que la lesión de Neville le había provocado algún tipo de retraso, pero éste libro deja evidencia de que no ha sido así.
Neville Cross es el único de los Desamparados de Devon que se quedó en el pueblo. Mientras que Alex desapareció y Tom se fue con el abogado a Londres, solo quedó Justin hasta que se unió al ejército, mientras que Neville, una vez se recuperó de la lesión, lo acogieron las monjas de un convento mientras trabajaba el jardín y los animales. Y ésta es la pasión de Neville, los animales. Lejos de poder comportarse como un adulto normal, Neville ha estrechado un vínculo único con los animales, y ahora en la abadía de Greyfriar, el hogar de Justin y Helena, Neville trabaja para ganarse el pan en los establos de la abadía.
Cuando empieza el libro se acerca la Navidad de 1860, y los Thornhill han invitado a sus amigos a pasar las navidades en la abadía. Allí acuden Jenny y Tom, y Alex Archer y su reciente esposa, Laura, junto con su hermano paralítico, Teddy, y su anciana tía, quien ha traído a Clara Hartwright, su nueva dama de compañía.
Al igual que Neville, Clara es una persona solitaria que no ha tenido muy buena suerte en la vida. Durante su juventud fue feliz en su pueblo de Hertfordshire, pero un escándalo tambaleó su mundo y el de su familia. Su madre tuvo que buscarse otro empleo, y Clara también, pasando de ser maestra rural, a dama de compañía. A cambio, todo lo que gana Clara deberá ir para su hermano, que está estudiando en Cambridge.
Ésta no es la vida que Clara tenía pensada. Era feliz soñando y leyendo novelas románticas, pero le jugaron una mala pasada y ahora no se permite soñar, simplemente vivir el día a día, y ayudar a su hermano para que el día de mañana la convierta en su asistente o secretaria. Mientras tanto, se emplea como dama de compañía, y ahora debe ir con su jefa a pasar la Navidad en Devon.
Los protagonistas no se habrían conocido de otra manera. La suya es una historia sencilla y tierna, donde el amor, la paciencia, la comprensión y el respeto está a la orden del día. Clara y Neville no esperaban enamorarse, ella es una joven hermosa y pasional y Neville se encandila de ella desde el principio, mientras que la timidez y ternura de Neville, así como su delicadeza y el trato que tiene para con ella, será lo que avive la chispa.
Quizás éste libro no tiene tantos giros como los otros, pero no le hace falta. Es más cortito que los anteriores, y si es cierto que Mimi Matthews me ha parecido que cortaba la historia muy pronto y podía haber metido otros dos a tres capítulos más. Esta vez sí puedo decir que el libro tiene muy buenos ingredientes, y cuando llega al momento álgido, la autora lo deshincha, pues no ha sabido darle mayor profundidad. Es por eso que el libro no se ha ganado las 5 Estrellas, porque prometía mucho y se queda en poco.
Pese a ello ha sido una historia muy bonita y con momentos muy tiernos. Es cierto que lo que más me ha gustado es cuando Neville decide salir de su zona de confort y buscar a Clara, digamos que es el momento de mayor madurez y amor.
Por tanto, me quedo con un final de serie precioso, y unos maravillosos protagonistas, además, hemos tenido de nuevo reunidos a los cuatro desamparados y sus familias, lo que le añade un plus. Lo mejor es saber que esto no es un final, pues en las Londinenses seguimos viendo a los protagonistas de ésta serie, pero sí, Mimi Matthews ha escrito una serie muy bonita e inolvidable, y sigo leyéndola en sus siguientes obras.