Excelente libro. Dr Carlisle presenta los test psicológicos a los que Ted Bundy fue sometido, intentado diagnosticarlo como violento o no, antes de su sentencia en el caso de intento de secuestro de Carol DaRonch. El autor no conoce que Bundy es sospechoso de múltiples asesinatos y violaciones enEashington, Utah, Colorado. Y a pesar de que Bundy miente en sus respuestas, tratando de presentarse como una persona ‘mormal’ ( de lo que se enorgullece después al comentárselo a su amiga Ann Rule, ya que él era graduado en Psicología, materia que estudió, pienso yo, para tratar de entenderse a sí mismo), el autor informa a la Corte que “ el individuo en cuestión es violento, y si ha cometido un crimen antes, volverá a cometerlo.” Meses después Bundy escaparía de la cárter, huiría a Florida y cometería varios crímenes más.
En la parte final del libro, el autor hace una explicación sobre el Yo dividido de los asesinos en serie, la compartimentada personalidad, la disociación, el rol de la fantasía (violenta), la obsesión, la habituación ( al crimen/ abuso sexual/ homicidio), el declive y finalmente la caída de un asesino en serie. Realmente interesante. Explicación que se puede aplicar también a asesinos en masa ( como Columbine, donde los que cometieron la masacre fantaseaban en verse superiores, armados hasta los dientes, y como una especie de ‘Trrminator’ entrar al colegio y acabar con todos y con todo). Difícil entender porqué no puede ser considerado una enfermedad mental, ya que se parece mucho a la addiccion al alcohol y drogas, pero la adiccion al crimen violento no causa daño sólo al perpetrador sino a muchas personas. No quiero decir que no merezcan ser encarcelados y castigados, sino que pueda ser diagnosticado, intentar tratarlo, y más importante aún: prevenirlo.