Entre las múltiples señales anticipadas de la crisis que hizo explosión en Chile en 2019, la creación musical tiene un rol de referencia. Es un desmentido al supuesto de lo impredecible que fue el sentido de este conflicto: en el folclor, la canción popular, el rap, el rock, el pop o la electrónica entre otros ámbitos hay constancias preliminares y significativas de los motivos del malestar social. “No son treinta pesos, son treinta años” es una consigna inicial del movimiento, y de esos treinta años hay música, como evidencia previa y sobre todo como una convergencia actual de cuestionamientos, frente a las luchas sociales que se avecinan desde 2020 en adelante: "Se oía venir" -escrito por un equipo en el que se combinan el periodismo, la historiografía, el documental y la música- es un libro sobre el pasado y el futuro.