El jurado calificador del Premio de Poesía Joven UNAM 2019, integrado por María Baranda, Eloy Urroz y Eloy Sánchez Rosillo, resolvió de manera unánime declarar como ganador el libro La vida abierta de Valeria List, "en virtud de su logrado desarrollo de un mundo íntimo, propio y definido a partir de imágenes personales. De su aliento poético que revela conocimiento y dominio del género y por su habilidad para establecer un diálogo entre la poesía en prosa y una voz lírica de corte formal".
Es un poemario bastante contemplativo. Se percibe bastante dolor, pero me pareció que no está claro si es del todo un dolor personal o simplemente un dolor que ella observa. Tiene versos muy bonitos y precisos, por momentos juega con la prosa también. De igual forma, no pude terminar de conectar más allá, pues no soy muy fan de que escritores hagan tantas referencias seguidas, más en poesía, y en este caso creo que el hacerlas impedía que además se supiera el verdadero propósito de los poemas. Algunos que comenzaban siendo algo, y en algún punto la autora parecía perderse y el escrito terminaba siendo algo completamente distinto.
"Un cuerpo puede pesar lo que ocho y cargarlos a todos encima. Se llevan de un lado a otro y se vuelve siempre al centro. Una mujer puede vivir encorvada por años, hasta que una bruja en un semáforo le dice que está cargando con un muerto." <3
En estos poemas encuentro un dolor palpable difícil de definir. No sé si sea un dolor personal de la autora, no sé si sea el acto de abrirse, no sé si sean los dolores que contempla. Esa falta de definición me impidió conectar completamente con el poemario. Parece que a momentos la autora se quiere insertar en sus poemas, empieza a montarlo, nos comienza a dar pistas, se empieza a involucrar y cuando va a meterse de lleno en el poema, da un paso hacia atrás y se aleja. Hay versos muy buenos, y elogio su precisión. Los poemas son contundentes, algunos juegan con la estructura de la prosa, otros son versos cortos, la métrica es refinada y utilizada a discreción, no como un recurso fijo, sino que la autora se permite danzar entre estructuras rítmicas como lo ve conveniente. Encuentro un gran manejo de la forma, tanto que se permite jugar con ella. No podría decir si cada página es un poema o si todo el libro es un sólo poema. Eso me pareció muy interesante y bien logrado. Me gustó mucho el manejo de motifs referentes a las aperturas, los árboles y los órganos. Valeria construye imágenes muy bellas. En algunos meses le daré una segunda leída para ver cómo lo percibo en ese momento.
El libro inicia con una contemplación próxima que rápidamente se convierte en una inmediata, la pintura de Frida que expone la vida abierta que pasó a ser la suya dentro de su propia mente, un más de dudas existencialistas pero también de respuestas por su propio interés de madurar en un proceso tan duro como enfrentarse a sí misma. List es tan soberbia que se atreve incluso q contemplar su propia introspección, los dolores propios y ajenos, la cotidianidad individual y colectiva siempre rodeado de un aire de espiritualidad y naturaleza (viva o muerta) con una vehemencia inaudita y versos hermosos.
Solo me queda la pregunta: Valeria List llegó al aislamiento y decantó el dolor en la poesía, pero, ¿regó el agua y vació la cubeta?
Sus referencias atinadas y desatinadas que dan un toque de pragmatismo y comedia desde personajes nacionales, pasando por Marx y los aboles hasta figuras de ficción. Fue un deleite leer a la poeta y también a la escritora Valeria List… Sin duda volvería a leer cualquier cosa que publicara (y espero sea muy pronto)
Conversé mucho con los versos, busqué referencias y tomé notas. Para acercarme al mundo que teje la autora me acerqué a sus redes sociales y a su blog, ahí encontré el flamenco, y algunas de sus lecturas. No puedo interpretar a cabalidad por qué «la vida abierta », pero sí pude contemplar una vida «viva», a través de un lenguaje que sigue sus propias reglas —que se aglutina en imágenes impactantes por inusuales, o por tener vísceras impecables—, que se disloca para mostrar una pérdida, un baile, un nuevo inicio o una lectura.
“La nueva condición hace que la casa se vuelva contra quien la habita la gata maúlla embrutecida y el perro me ladra al salir de la habitación
pero esta condición también es dulce el libro que dejé en la cama aún ahí reposa no huye lo pragmático es otra cosa la que huye se mueve de un lado a otro como una gallina en un corral y de fondo, todo este cansancio lo acepto todo acepto que se vive adentro de uno mismo y nada más”.
Percibí los estragos de sentir. Agradezco la forma expansiva de la autora para hacerme parte de. Tomé tal vez una decisión importante a partir de este libro, fue curioso que una desconocida me hiciera este regalo que no sabía que necesitaba.
No se atrofia la vida al detenerse se desdobla tantas veces como haya sido oprimida va sacando su humedad es triste verla se ha perdido tanto tiempo y sin embargo sigue ahí por el resto de los años ya nuestra.
Tiene versos para subrayar, sí. La autora combina muy bien la poesía con el ensayo, a manera de poema en prosa. El duelo es la columna vertebral de los textos.
"No te llevarás el recuerdo de tu madre tus ávidos ojos tus canciones escogidas como pan te llevarás lo que juntas lo que juntas tanto en ti que no lo puedes ver."
"Lo tangible es una cuerda floja el poeta mira hacia el abismo." Una poesía atravesada por el duelo sin que por ello se vuelva pesada. Una poesía ligera que es un canto casi en murmullo.