Es ameno, tiene buenas escenas de pasión y es sencillo de leer en inglés, el único fallo es el modo en el que juega con su tema tabú. Lo adquirí en promoción porque estuvo unos días gratis en Amazon y me dio curiosidad. La base de la trama no me espantó, sabía lo que iba a encontrar porque leí la sinopsis y las advertencias de la propia autora, pero creo que no supo aprovechar la idea.
Jett tiene 18 años. Mason es el hombre con el que creció y al que consideraba su padre biológico. Cuando Jett tenía 12 años, Mason se marchó y cortó el contacto con ella. Sin embargo, ahora ha descubierto que él no era realmente su padre y quiere enfrentarlo. Tras dar con él, se reencuentran y Jett se da cuenta de que él la atrae de un modo que no esperaba...
En base a unos comentarios de los personajes, calculo que Mason tiene en la actualidad 37-38 años, así que, aunque haya una diferencia de edad, pues tampoco es que sea tan amplia como para que Mason no pueda despertarle atracción sexual a Jett. Y teniendo en cuenta que ella lo vio por última vez con 12 años, me puedo creer que no tenga demasiados recuerdos de él ejerciendo de padre y que por eso no lo vea como una figura paterna. Siendo ella mayor de edad y teniendo en cuenta que no hay parentesco real, no hay nada ilegal en una posible relación entre ellos. Y no os estoy spoileando nada porque Jett sabe que él no es su padre desde que empieza el libro. Si hablamos del aspecto moral, eso ya es más complicado. Hasta los 12 años, Mason fue a ojos de todo el mundo el padre de Jett, incluso él mismo creía serlo y Jett lo veía como tal. Por eso, desarrollar otro tipo de sentimientos podría ser considerado raro, aunque si el asunto hubiera estado bien trabajado hubiera sido genial.
Son poco más de 150 páginas y hay bastante dinamismo en las escenas, así que se lee rápido. Lo que no entendí es la razón por la que la autora se empeñaba en que los acontecimientos se fueran dando con tanta rapidez y que en un abrir y cerrar de ojos los protagonistas ya tuvieran el calentón del siglo. Un poco de amor a fuego lento hubiera estado bien y hubiera dotado de credibilidad y profundidad su relación.
Los instantes ardientes son buenos, es innegable el deseo que consume a Jett y a Mason y se mezcla correctamente la dulzura con la pasión arrasadora. Hay también una dosis de drama cuando se quiere introducir un tema serio que amenaza con manchar lo que Mason ha hecho, lo que pasa es que chirría y queda forzado porque se mezclan asuntos que no son exactamente iguales.
Lo que no me convenció, y fue como un jarro de agua fría, fue el hecho de que Mason y Jett quisieran seguir manteniendo el rol de padre e hija y, al mismo tiempo, el de pareja. Uff, lo siento, pero me causaba rechazo que ella le dijera daddy a cada rato y que él la tratara más de una vez como si fuera una cría. Lo de Mason es verdad que era algo más bien ocasional, pero Jett sí que recalcaba bastante lo de que también lo consideraba su padre. Puedo tener la mente abierta, pero no tanto.
A pesar de que el final fue apresurado, admito que lo ocurrido era lo esperable. En general, lo que más me molestó fue lo mencionado en el párrafo anterior. Daba por hecho que la novela no iba a dar muchas sorpresas a nivel argumental, por eso no le critico que fuera previsible.
La puntuación real sería un 2,5/5. Redondeo al alza porque sería hipócrita si negara que, a lo tonto, me enganché a la lectura. Y no me disgustaba la pareja, lo que pasa es que les faltó desarrollo.