La obra de Elizabeth Dore constituye un aporte original, fundamental y pionero en el campo de la historia de las mujeres y de las relaciones de género en América Latina, ya que nos permite cuestionarnos cuál fue el impacto diferenciado de los procesos de privatización de la tierra y de expansión del café sobre el acceso a la tierra en Nicaragua, y en particular, si las mujeres indígenas fueron las principales perdedoras y cómo se vieron modificadas las relaciones de género en su familia y comunidad.
Superada la guerra nacional, liberales y conservadores trabajanron para darle un "norte" al país, y una de sus tácticas preferidas fue la economía de exportación de materias primas, como el café. Entre los "obstáculos" que tenían para lograr el mejor rendimiento estaba la propiedad de las tierras, acceso a la mano de obra, y el control del ámbito social, tomando el lugar de la corona española y la iglesia. Una solución a estos tres problemas (propiedad, mano de obra, orden social) fue el reclutamiento forzado del indigena/campesino como mano de obra en las ahora fincas privadas, trabajando para los exportadores de café. Al mismo tiempo, se creo el sistema legal y de control social para no solo controlar a los indigenas/campesinos, sino para convertir en ley el liderazgo y autoridad del patriarcado, de manera explicita, en el ámbito público como privado. Este libre revisa este fenómeno en el espacio de Diriomo, Granada, entre 1870 y 1930, pero en el contexto de la historia y geografía del resto de la Nicaragua colonial.