No es un mal ejercicio. Se nota la influencia de EVM, no tanto en el contenido como en la forma, aunque, claro, no podíamos esperar grandes cimas literarias.
O, bueno, lo peor es que sí. Del Tote hemos llegado a esperárnoslo todo, y, en particular, todo lo mejor. El envoltorio comercial en el que viene esta nueva entrega apunta justamente hacia ahí, los de Blackie son muy listos: la brevedad y la dureza del título sugieren un contenido potente y seco y de gancho a la mandíbula y de castigar las entrañas como en los mejores combates de Alí. Lo abres con miedo porque te esperas la contundencia de los "saques de Federer" a los que nos tiene acostumbrados el Tote en sus letras... y así descubres lo que en realidad ya es de largo sabido, que no todas las letras son iguales. Los relatos de Poe son excelentes, su poesía es más bien un collar de ripios; la poesía de Darío es sobrehumana, sus relatos son vulgares. ¿De cuántos podemos decir lo contrario? (Os ahorraré aquí el nombre tantas veces repetido del Inalcanzable). Hubiera sido muy raro que el Tote, en su primer intento, fuera la siguiente excepción.
Como resumen: más que unas memorias al uso, son capítulos pequeños, salteados, que, un tanto al azar, van dibujando como por escenas el cuadro caleidoscópico de la vida del artista conocido como T.O.T.E. the King. Insisto en la influencia vilamatiana, y es que, ay, ¿quién pudiera permitirse divagar acerca de su vida y sus lecturas y sus películas y sus músicas, intercalándolas según se le van ocurriendo las referencias cruzadas? Tiene que ser un género entretenidísimo de escribir, pero, para que luego alguien te lo lea, hace falta que le interese aunque solo sea un comino tu en el fondo intrascendente vida privada. Como estilo, el texto se ve muy trabajado y entra solo (esa combinación de registros de vocabulario tan Tote TM hace que te lo bebas enterito sin darte ni cuenta), aunque como contenido, y por el desorden temático, y porque cada capitulito es autoconclusivo, sería algo más similar a un blog.
Para los fans, la mirilla hacia el interior de la persona es interesante, desde luego. Para quienes no lo son (y es que a fin de cuentas este libro tiene su público objetivo muy, muy bien definido), tiene sus detallitos y sus reflexiones que no están mal, pero probablemente no merezca del todo la pena. Pero, ojo, digo no del todo. Tiene potencial. Como muchos de sus discos, tiene momentos absolutamente brillantes; el problema es si entre momento y momento el ímpetu se diluye, porque entonces no funcionan, suenan solo a medias. Si (juas, sí, seguro) alguna vez leyeras esta crítica, Tote, te diría que: tómatelo como una maqueta. No pretenderías que tu mejor temazo fuera el primero que grabaste, ¿no?