El libro nos muestra un recuento histórico del movimiento evangélico en Latinoamérica, sus diversas fases de desarrollo, y una visión crítica del involucramiento de La Iglesia dentro de las diversas etapas histórico-culturales de los pueblos latinoamericanos. Es interesante y destaca la reseña crítica que el autor realiza respecto a la influencia del pensamiento evangélico del hemisferio norte y la Iglesia institucional dentro del desarrollo del pensamiento y el imaginario cristiano latinoamericano, cómo en diversas etapas los pensadores evangélicos iniciaron una búsqueda de un movimiento cristiano evangélico que tuviera un carácter auténticamente latinoamericano, y cómo, en la lectura contextual histórica, política, y social, esta propuesta tuvo, sin camino, un encuentro directo con la forma de hacer política y las diversas posturas ideológicas. La lectura del movimiento evangélico contemporáneo también dirige al lector a comprender las razones y sazones que definen el movimiento pentecostal y neo pentecostal, y realiza una propuesta crítica respecto a qué renovación necesita la Iglesia Cristiana actual para seguir siendo relevante, qué prácticas se deben de abandonar, y cómo la Iglesia Latinoamericana puede rescatar de los aciertos y errores del pasado, para construir su propia identidad, una identidad que se construye desde la contextualización, retos, y esperanzas de los latinoamericanos, basados en las Escrituras como última autoridad para definir el quehacer de la Iglesia hoy.