Chacarillas, los elegidos de Pinochet, es la crónica del icónico acto que la dictadura militar realizó en una de las cimas del Parque Metropolitano el nueve de julio de 1977. Ese día, setenta y siete destacados jóvenes del país subieron a la cúspide del cerro portando antorchas para declarar su lealtad al régimen de Pinochet. Entre ellos había personajes de la televisión, cantantes, deportistas y dirigentes estudiantiles que con los años se transformarían en ministros de Estado, parlamentarios, directores y gerentes de empresas estratégicas que la dictadura chilena privatizaría para dejarla en manos de sus herederos ideológicos. La operación era ellos serían los civiles que propagarían la revolución neoliberal puesta en marcha. Los elegidos de Pinochet que hoy en día detentan el poder político y económico de Chile.
Guido Arroyo González es un poeta y editor chileno, licenciado en Literatura de la Universidad Diego Portales, Diplomado de postítulo en Periodismo Cultural de la Universidad de Chile, Doctorado en Filosofía con Mención en Estética de la Universidad de Chile. Fue Becario de la Fundación Neruda en el año 2008 y editor general de la revista literaria "Grifo" en el año 2009. Actualmente opera como monitor del proyecto poético carcelario "A la sombra", dirige el sello Alquimia ediciones y el comité editorial de la revista universitaria, la Huella Digital "Esquirlas".
Guido Arroyo intenta superar sus trastornos disléxicos y de dislalia desde su nacimiento.
Microhistoria del acto de Chacarillas acaecido en 1977 (que, es posible, originó los actos por el Día de la Juventud y el juramento a la bandera que debimos hacer ¿en séptimo básico? quienes estudiamos en la educación pública durante la Dictadura), parte del "golpe estético", la historia que narra este libro, cuyos autores han llamado "crónica literaria", es importante de conocer, por eso lamenté algunos vacíos y los errores ortográficos y erratas que dificultan su lectura y se contraponen al importante material gráfico que incluye.
En este ensayo periodístico, los escritores Guido Arroyo y Felipe Reyes detallan lo que fuera un evento realizado en 1977, en el cerro Chacarillas, más específicamente en el sector de la piscina Antilén (en esos momentos, tras el golpe del 73, cerrada al público y vacía) en Santiago de Chile. Este evento tenía por objetivo destacar la importancia de los jóvenes para la dictadura, como elemento de continuidad de ideología, algo que, por supuesto, no se presentó de ese modo, sino como algo más simbólico: los jóvenes como la savia nueva, que venía a renovar y mejorar los errores del pasado, a limpiar lo que la dictadura consideraba la suciedad y el desorden que había dejado la Unidad Popular. Con la presencia del mismísimo dictador y con las ideas iniciales de Jaime Guzmán, un tipo simplemente obsesionado con los jóvenes y lo que podrían lograr con ellos en tiempos del régimen, la acción contó con varios nombres que se repiten hasta el día de hoy de gente que se ha dedicado a empresas y política (en Chile, muchas veces, son lo mismo) y otros nombres que me sorprendieron, de cantantes y artistas, deportistas y rostros conocidos, periodistas también (muy pocas mujeres, por supuesto) todos ellos provenientes de los sectores más acomodados de la capital, con la excepción de cuatro jóvenes traídos de provincia, porque tenían que tener algo de representación, obviamente, aunque fueran cuatro gatos que no le importaban a nadie. Un ensayo detallado, que permite tener una visión mucho más clara de la participación tanto de Jaime Guzmán, como el niño regalón de la dictadura que fue durante tanto tiempo, como de Álvaro Puga, conocido como el primer civil del régimen, y varios otros individuos, que organizaron y asistieron a este evento lleno de simbología nazi y militarista (incluyendo la ya archi y recontra vista marcha con antorchas) y que los instaló en el ojo público como simpatizantes del régimen, lo que algunos han intentado desmentir con mayor o menor grado de éxito a través de los años. Un documento interesante especialmente en estos tiempos en que mantener la memoria se ha hecho fundamental.
Crónica de cómo se gestionó la infame ceremonia en que un grupo de jóvenes demostró su apoyo incondicional a la dictadura cívico-militar y cómo esta premió a 77 ungidos (por los 77 soldados que pelearon en la batalla de La Concepción).
Lo más interesante del libro -que se lee de un tirón- es cómo reúne muchos datos dispersos en una sola narración absorbente, realzando esta ceremonia como lo que fue: un acto propio de un gobierno totalitario. ¿Cómo, si no, se puede calificar un sistema de gobierno donde el pluralismo político es acallado, la oposición perseguida y aniquilada, y el Uno (Pinochet, la Junta) es ensalzado como una expresión de todos? (El famoso Todos-Uno del que hablaba el filósofo francés Miguel Abensour para describir el totalitarismo).
En cuanto al estilo, está escrito con rabia e ironía, única forma en que se puede escribir sobre un proceso de descomposición social que, contra lo que uno podría pensar ingenuamente, aún se encuentra en curso. Sin embargo, este apremio se manifiesta lamentablemente en ciertos párrafos escritos -al parecer- con apuro, con adjetivaciones excesivas, incoherencias y redundancias. Urge una segunda edición más reposada que enmiende las múltiples erratas e incorpore más referencias bibliográficas y notas al pie.
Una crónica sobre uno de los actos simbólicos que definieron a Pinochet como el líder supremo de la nación. El libro describe rápidamente cómo civiles colaboraron y trabajaron directamente con el régimen para diseñar las políticas comunicacionales que sentarían las bases de la dictadura.
Rápido, entretenido, con opiniones claras. Un indispensable para periodistas, comunicadores, publicistas.
La información esta algo desordenada, no entendí cual era la idea de unir algunos capitulos junto al eje principal que es chacarillas. Por lo demás ninguna queja. Todo clarito e interesante y con un lenguaje poco rebuscado. Se lee rápido.
Un libro lamentable, mal escrito, pésimamente escrito, con errores de redacción y faltas de ortografía impresentables. Al final, la historia -increíble, pero cierta- termina contándose sola, a pesar de los escritores.
Es un libro algo desordenado, que explica el contexto en qué se dió el evento de Chacarillas, y que trata de ilustrar a quien más favoreció hasta nuestros días. Se deja leer rápido.
Algo desordenado y se lee poco objetivo en algunos pasajes, sin embargo la información es veraz y ayuda a conocer unos de los momentos más “pintorescos” de la dictadura.
Esperaba más, siento que termina centrándose en otras cosas en vez de chacarillas y sus personajes, pero sobre todo es una escritura que no deja mucho a la interpretación, que viene con palabras con juicio en vez de que el juicio lo podamos entender nosotros mismos