La obra es un temporal que remueve y quiebra el cuerpo. Te resquebraja en pedazos, de forma tierna, pero no te rompe.
Si algo le podría pedir, es que sea más largo, pues lo merece, pero la brevedad también juega a su favor.
Un texto escrito desde la vulnerabilidad, sin caer en el prejuicio y estereotipo fácil, todo un placer para el paladar sensible.