Venezuela, año 1921. Diana, la hija de catorce años de una familia de arribistas de Caracas, descubre que ha heredado la hematofagia de su padre, prestamista y hacendado, ocupaciones que desempeña gracias a su relación con la dictadura de turno. La enfermedad la inclina a la violencia contra algunos hombres y la aleja de su madre, de estrictas convicciones católicas. Mientras madura, Diana se enfrentará al maltrato del novio con el que se empeñan en casarla, a la brutalidad de su familia y a la tiranía del patriarcado militarista y religioso. Sin embargo, lo peor será verse involucrada en las actividades ilícitas y las conspiraciones políticas de los socios de su padre, que la llevarán hasta las recámaras privadas del palacio presidencial. Son tiempos de revolución petrolera y el general al mando se llama Juan Vicente Gómez, un hito en la historia venezolana menos porque duró tres décadas en el poder que porque en su tiempo se instauraron y fortalecieron las dos grandes instituciones del país: las fuerzas armadas y la economía rentista. Michelle Roche Rodríguez ha escrito una poderosa alegoría en la que conviven lo fantástico y lo histórico, la exploración de la sexualidad y la política, la lucha por afirmar la identidad como mujer en una sociedad machista y el vampirismo como realidad y como símbolo. Un libro seductor, envolvente y perturbador sobre la rebeldía y la transgresión. Una novela que juega con el género de terror explorando territorios nuevos, llevándolo más allá de los caminos trillados.
Michelle Roche Rodríguez (Caracas, 1979) escribe narrativa, ensayo, periodismo y crítica literaria. Su libro más reciente se titula Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Allí analiza la construcción del perfil de la Virgen María desde los restos de la cultura grecorromana que sobrevivió a las invasiones bárbaras, la ortodoxia de Bizancio y la cercanía con las tribus árabes en siete capítulos agrupados en tres líneas argumentales: el mito, el poder y lo femenino. Se trata de la primera publicación de la nueva colección del Grupo Sílex, llamada "La Loca del Desván". Colabora con las revistas españolas Barcelona Review, Buensalvaje, Quimera y Zenda, así como también con los medios culturales venezolanos QuéLeer, Prodavinci y “Papel Literario”, suplemento del periódico El Nacional, donde trabajó por más de un lustro. En 2014 fundó el portal Colofón Revista Literaria que ahora dirige. En 2008 completó un posgrado en Crítica Cultural en la New York University. Nació en Caracas en 1979. Su primer libro es la colección de entrevistas con intelectuales venezolanos titulado Álbum de familia: Conversaciones sobre nuestra identidad cultural (Editorial Alfa, 2013).
Malasangre es una historia tipo novela de iniciación de una adolescente venezolana que descubre que le gusta la sangre. Particularmente: morder y chupar sangre. Sí, esta es la historia de una vampira latinoamericana en la época de los 20's en una Venezuela rodeada de cambios, no sólo políticos sino de ideales y morales. Dentro de la historia, Michelle Roche Rodríguez logra plasmar una relación bien complicada entre la familia, especialmente del lazo entre padre e hija pues es él quien le hereda lo malasangre, sin embargo, las diferencias de género dejan muy claro que no es lo mismo ser vampiro a ser vampira. En general disfruté la novela y la forma en que la protagonista narra su interiorización de la condición que padece como mujer y como come sangre, sin embargo siento que hacia el final todo se concluye muy rápido y la edad madura de la adolescente se conoce poco. disfruté mucho también el asunto histórico de Venezuela, es la primera vez que leo algo así y me encantaría seguir haciéndolo.
Ese podría ser un primer resumen de la novela de Michelle Roche. Diana descubre desde muy jovencita que le gusta la sangre. También, que su familia es complicada y que la Venezuela de los años 20 es política y socialmente compleja. Más bien, esta segunda parte es en la que se centra toda Malasangre.
Michelle nos hace un recorrido histórico por el contexto político y social de Venezuela. El vampirismo es una mera excusa para hablar del pensamiento y opresión de la Venezuela de los años 20. A medio camino entre los histórico y lo gótico, con un punto sobre empoderamiento femenino, Malasangre carece absolutamente de ritmo y sobre todo de conflicto.
La prosa de Michelle, recargada y reiterativa en ideas, cae continuamente en la sobreexplicación. Es interesante su contextualización del ambiente político y social de esa Venezuela que nos resulta tan ajena, pero incluso las inquinas políticas se cierran en apenas tres paginas finales quedando todo en agua de borrajas.
En realidad no sabía muy bien qué esperar de este libro y me gustó más de lo que creí. La historia me parece interesante, sobre todo al situar a los vampiros en un contexto histórico y sociopolítico; sin embargo, no llegó a convencerme del todo.
La calificación serían 3.5 estrellas, porque tiene algunos puntos en los que vale la pena profundizar.
Tenía muchísimas ganas de leer Malasangre por la idea de acercarme un poco más a Venezuela de la mano de una escritora venezolana, más todavía la premisa era "vampiros y erotismo". Pero ha sido insufrible.
El estilo de Michelle Roche Rodríguez no me ha disgustado, a pesar de que no estoy acostumbrada a esa clase de prosa un poco recargada. El problema es todo el contenido: la reiteración de las mismas ideas, la falta de avance en absoluto del conflicto (sigue siendo el mismo al inicio que al final) o la sobreexplicación en ciertos puntos. El vampirismo es una excusa pobre y mala para contextualizar el ambiente político en el que se ubica la novela, pero implemente eso: contextualizar y poco más, porque las intrigas políticas se quedan en agua de borrajas por la nula participación de los personajes hasta tres páginas del final. Por no mencionar la violencia sexual del libro: aquí no hay erotismo y decir lo contrario como publicidad para vender este libro me parece fatal a tantos niveles que ni lo sé explicar.
Doy gracias de haberlo acabado, no voy a mentir, porque pensé que no lo conseguía.
Una historia convencional, narrada de manera convencional, con un lenguaje convencional que raya en lo anticuado. Historias harto conocidas del gomecismo y la Venezuela de la época, el rol secundario y diminuto de la mujer, repetido hasta el hartazgo. La hematofagia, que no llega a ser vampirismo, pareciera una excusa para vender más libros o la única manera de liberar salvajemente a una venezolana en 1920.
Luego de leer a grandes jóvenes escritoras de todo el continente, Malasangre se queda corta.
Paralelismos, miles. Esta es una novela que toma forma dependiendo del contexto de quién lea. La alianza entre oro negro y hematofagia se logra llena del imaginario de los años 20, con la voz femenina claramente enunciada en el ahora.
A ratos innecesariamente poética, a ratos incongruente (especialmente llegando al final) y a ratos una buena crónica disfrazada de novela feminista. Fue entretenida, pero siento que descuidó algunas partes.
Me ha costado mucho ponerle una puntuación porque a ratos era muy interesante y otras veces algo lento. Pero por partes.
En goodreads leí algunas reseñas y todas eran de 2 o máximo 3 estrellas, y creo que el error está en la propia descripción del libro. Nos la venden como una historia de vampiros. Situada en Venezuela en 1920 y como protagonista Diana una chica de 15 años, que no es ni niña ni mujer, que descubre que es una 𝕸𝖆𝖑𝖆𝖘𝖆𝖓𝖌𝖗𝖊, una vampira.
Y dices ¡WoW! Qué interesante, ¿Pero qué nos encontramos? Mucha, pero que MUCHA historia política de Venezuela, mentalidad retrograda, mucha religión, el papel de la mujer como objeto inútil que solo vale para casarse y si no, socialmente no vale nada y cuatro escenas vampíricas. Y claro, decepciona.
Yo no conocía nada de la historia de Venezuela de la década de los años 20, así que por esa parte bien porque he aprendido algo nuevo. Pero es verdad que hay capítulos, que se hacen interminables con tantos datos petrolíferos, que si agencias, negocios, nombres de señoros etc, lo que me interesaba era Diana, y creo que a la autora le ha faltado un poquitín más centrarse en el interior de la protagonista. Además sientes una impotencia todo el rato por Diana, porque la injusticia hacia la mujer de la época, de la supremacía del patriarcado, y no nos engañemos, que ha sido así siempre, es terrible, y sientes mucha rabia.
Tengo que reconocer que a mí me ha gustado, la autora sin duda sabe muchísimo sobre política, y lo deja bien claro en el libro, pero puedo entender que para cierta gente pueda resultar aburrido y más si te venden vampiros.
Le tenía muchas ganas al libro desde que leí la sinopsis, “Vampiros en la Venezuela de los años veinte”, caray suena increíble, algo que definitivamente se quiere leer ¿no? Esperaba mucho y al final, me llevé una sorpresa… porque de vampiros tiene cuatro escenas, quizá cinco, que más bien son un pretexto para hablar del contexto político de Venezuela. O sea, de vampiros, nada. Válgame, si hasta ganas me daban de saltarme las descripciones larguísimas de los “enchufados”, los golpes de estado y las divagaciones políticas de la protagonista (que con 14 años se expresa como de 30), para llegar a las escenas de vampirismo, pero pues me hubiera leído el libro en 10 páginas de las casi 300. Pensando mal, quizá el libro está mal publicitado, a lo mejor si se vendiera como lo que es, una novela sobre una parte de la historia de Venezuela con algo de ficción, nadie se estaría quejando, porque le llegaría al público correcto. Yo no era el público correcto y por eso mi calificación. ¿Algo rescatable? Está muy bien escrito, y su divagación sobre la opresión al género femenino está bien descrita sin llegar muy lejos, porque la supuesta hematófaga nomás se “empodera” parcialmente al final. Otra cosa, de erótico tiene lo que yo de contador (nanay), a pesar de que también se me prometió en la cintilla que rodeaba al libro. En general, pura promesa que no se cumple. Que lo deja a uno nomás esperando.
Titulo: Malasangre Autor: Michelle Roche Rodríguez Año publicado: 2020 Motivo de lectura: - Lectura / Relectura: Lectura Fisico / Electronico: Electronico Mi edicion: - Idioma: Español Puntuacion: 3.5/5
La novela "Malasangre" de la autora venezolana Michelle Roche Rodríguez explora el vampirismo (de manera bastante superficial) con un ambientacion en 1920. Me sumergi en la lectura con muchisimas ganas, ya que no tengo demasiadas oportunidades de leer autores venezolanos. Debo decir que fue una experiencia interesante.
Una de las cosas que me gustaria destacar es lo bien estructurado que esta el libro. El libro contiene algunos capitulos donde se ahonda el marco historico-politico en Venezuela (sociedad, guerra, etc) y no se siente forzado, ni tampoco que le quita sentido a la historia. La autora logra enlazar el marco historico de los capitulos con detalles que ayudan a dar el origen de ciertas cosas en la trama, al estar bien enlazado da fluides a la lectura, y eso siempre se agradece.
En general la construccion de los personajes esta bien ejecutada. Mi unico problema es que por momentos, la protagonista (una niña de 14 años), demuestra cierto comportamiento demasiado adelantado para la epoca (no olvidemos que esto esta ambientado en 1920). Mujeres consideradas "rebeldes" siempre hubo, esa clase de mujeres que se resistian a sentarse comodas en una sociedad que las atropellaba o les faltaba el respeto. Pero en este caso hablamos de una niña de 14 años donde ciertos actos de su parte hacen poco creible al personaje. El personaje que mas me gusto es Modesto, y siento que si algun capitulo hubiera tenido su punto de vista habria sido muy enriquecedor para la historia. La sociedad esta muy bien plasmada, en demasia moralistas (aunque por momentos de moralidad acomodaticia para cuando les convenia), el peso del "que diran", y la importancia de las apariencias, sin dudas la autora hizo un gran trabajo, ya que la sociedad en esa epoca era asi.
Hay algo que me llamo la atencion, y es que la autora en una parte de la trama hace mencion del "scold bridle", el scold bridle era un elemento de tortura que se utilizaba para buscar brujas o silenciar a las mujeres consideradas maleducadas o chismosas.
Esta mascara de hierro, una especie de bosal, consistia en introducir una parte de hierro dentro de la boca que presionaba la lengua, quitando toda capacidad de habla, ademas se ajustaba a la cabeza. Lo que me llama la atencion es que he leido sobre esto, y la documentacion existente dice que se utilizaba en la edad media solo en Inglaterra, Escocia, Alemania y en ciertos puntos de America del Norte, pero jamas escuche que se usara en Latinoamerica (recordemos que la historia esta ambintada en Venezuela). No se si esto fue una licencia que se tomo la autora, o realmente es una practica que se utilizaba en Venezuela.
No es un mal libro per se, pero hubo cosas o enfoques que podrian haber estado mejor.
Hay tres distinciones importantes en esta novela: hematófagas, vampiras y esposas. La hematófaga necesita la sangre para vivir, la vampira desea la energía del otro, una energía que obtiene a partir del placer sexual; la esposa es un filtro social y silenciado en la Venezuela de 1920 retratada en esta novela y la peor enemiga de Modesto, el hombre “invertido” que hace las veces de clown y se roba el show mientras nos sacude un guante en la cara.
Me leí esta novela en el Café Du Monde de New Orleans y la llevé al cementerio de Lafayette. El vampirismo que trabaja Roche Rodríguez tiene varias connotaciones: hay vampirismo hacia la tierra por la lujuria de poder que desata el petróleo, hay vampirismo en la madre de la protagonista, una mujer reprimida que ansía los momentos con su marido en el dormitorio; y luego hay vampirismo en Diana, la protagonista, que pasa de hematófaga a vampira cuando entiende que solo ejerciendo su fuerza bruta podrá labrarse un camino en un mundo dominado por otros. En ese aspecto, la resolución de la protagonista es bastante cercana a la de Bella Baxter en Poor Things.
Disfrutable, histórica, con buena tensión. Si están buscando un texto fantástico, este no es el camino. Si bien hay algo fronterizo e inusual en la novela, el foco está más en la sociedad venezolana de la época. El vampirismo es más bien transversal o el segundo relato dentro del texto.
Me pareció un texto bastante interesante en cuanto a su contexto político y social, y la relación entre la figura de la vampira/malasangre con los roles de género y lo que se espera de una mujer (sin importar la etapa histórica). Para la protagonista, su malasangre empieza siendo una maldición, y termina convirtiéndose en su única oportunidad de ser libre.
«¿Cuál es el lugar de las mujeres en las sociedades donde todas las decisiones las toman hombres y la energía que las pone en movimiento la produce la sangre de algunos?».
LO QUE MÁS ME GUSTÓ: La narrativa de Michelle te deja embelesado.
Tiene una forma de escribir que mantiene el ritmo y la tensión durante toda la novela, que engancha y te envuelve en la historia.
A mi normalmente las historias de vampiros no me llaman la atención. Sin embargo, este libro me ha gustado porque narra parte de importante de la historia de Venezuela. El tema del vampirismo, aunque importante como hilo conductor de la historia, pasa a segundo plano para narrar la situación de Venezuela para los años 1920, el comienzo de la fuerza petrolera en el país, el corrupto contexto político (tan parecido a la actualidad que duele), la opresión a las mujeres y a todos aquellos que eran diferentes a lo establecido.
LO QUE MENOS ME GUSTÓ: Si esperas una historia de vampiros con acción, derramamiento de sangre, muertes y venganzas probablemente este no sea un libro para ti.
Entiendo que pueda ser un libro que haya a gente que no le llegue, porque el tema central es plasmar el pensamiento y las opresiones de Venezuela en los años 1920.
Me hubiese gustado saber mucho más sobre el trasfondo de algunos personajes, creo que están demasiado bien logrados y cada uno era un mundo por descubrir más allá de lo que nos ha contado en malasangre.
Las posturas de Diana se hacen cada vez menos creibles para una niña de 1920, hasta el punto de opacar la trama y reducir la atmosfera construida. Le faltó ser vegetariana? De no ser vampira.. Lo mejor; el contraste de la "elite" de hace un siglo con la actual: de moral flexible a su conveniencia, dedicados a la economía puramente extractiva, aduladores de los cercanos al poder, tolerantes hacia los que hacen *negocitos* fáciles... Disfruté la lectura, rápida; Las páginas se me fueron de manera "lúbrica".
"Mala sangre" es una novela histórica apoyada en una novela de aprendizaje o bildungsroman. Diana es una adolescente que al descubrir su hematofagia (vampirismo) comienza su confrontación con sus padres y una sociedad que nunca la aceptará. Encuentra en Modesto a un amigo y un cómplice.
Algunos de los temas que toca la novela son el feminismo, un país (Venezuela) administrado como una hacienda por los Gómez, la aparición del petróleo. En la sinopsis parecía interesante, pero la lectura fue bastante lineal. Ni siquiera las partes en las que Diana mostraba su vampirismo fueron emocionantes.
Me gusta la constante analogía que hace entre sangre=petróleo y vampirismo=sistemas económicos. Pero nada más, de pronto me pareció leer una versión oscura de Bridgerton con vampiros 😕.
Me tomó mucho terminar Malasangre, pero no por que sea un libro aburrido. El concepto es tremendamente original y llamó mucho mi curiosidad, pero los capítulos se extienden entre largas explicaciones de política venezolana que, por más que interesante, volvía la trama de la novela una excusa para hablar del periodo del gomecismo. Que Diana interactuara de manera más directa con los hechos o las conversaciones políticas hubiera ayudado, en vez de eso es a veces una mera espectadora, y vuelve varios capítulos complicados de leer. Son muchos nombres y rangos sociales que recordar y la narración no da tiempo a asimilarlos. Sin embargo, la evolución del vampirismo de Diana fue muy interesante, y se podría decir que me gustó el final, así fuera, en mi opinión, algo apresurado. Diana como personaje tampoco me encantó, aparte de ser terriblemente homofóbica (que, a ver, son los 20's, pero que una vampira que bebe sangre juzque a un hombre por acostarse con otro es un poquito de doble moral, y para un personaje que dice ser tan vanguardista, que juzgue a Modesto toda la novela me pareció insufrible), nunca termina por aceptar su condición, tratandola de perversa y casi diabólica hasta el final. Un cambio de esta visión hubiera mostrado más evolución que solo "volverse mala" y ya. Malasangre hace parte de una investigación sobre el gótico latinoamericano que me ha llevado a descubrir muchas autoras y narraciones tremendamente interesantes, y es claro que no todo iba a ser digno de cinco estrellas. A pesar de todo, valoro mucho la originalidad del concepto y como el elemento político lleva las intenciones de la novela al siguiente nivel, así no haya sido completamente explotado todo el potencial que tenía.
Las cosas que mas se me vienen a la mente cuando pienso en este libro es lo innecesariamente aburrido que fue en muchas partes, la poca conexión entre los dos temas grandes que maneja en su trama, de cómo no me convenció del todo la manera en la que la autora toca la crítica social y que muchas veces se alejaba de la “problemática” de nuestra personaje principal “el vampirismo”, cuestión que pensé sería utilizado como un tema relevante en la novela pero no podía estar más equivocado porque es tratado de manera muy superficial y de a momentos parecía que a la autora se le olvidaba que hacía parte de la narradora pues normalmente a final de capitulo se acordaba y para mi esas eran las partes mas interesantes. No todo es malo porque lo que mas me gustó de la novela fueron los últimos dos capítulos (ahora, ¿Valió la pena arrastrarme por casi toda la novela? No.) y es una lástima que la historia no hubiese tenido ese ritmo porque la protagonista definitivamente tenía mucho potencial y como lo que mas me llamaba la atención de la historia fue a lo que menos atención se le prestó me aburrí la mayor parte del tiempo por el conflicto sociopolítico casi que innecesario y anticlimático en muchos capítulos dedicados a eso nada más.
Sentimientos encontrados. Tenía mucho hype, pero para mí no termina de funcionar. Como novela sobre la época del gomecismo y sobre el tema del vampirismo, está ok. Dice lo de siempre en cuanto a lo primero: la Rotunda, el nepotismo, falsa democracia, corrupción. Con lo segundo, aunque el vampirismo parece ser lo central, no ahonda más allá de la "malasangre", la sangre y la lujuria. Como novela que busca representar el papel de la mujer en la sociedad venezolana de los años 20, lo hace bastante mejor, a pesar de la redundancia una y otra vez sobre la idea del matrimonio, la diferencia entre hombres y mujeres, la educación femenina, etc.
Es una novela muy básica, que sentí estaba escrita para los extranjeros que no saben nada de historia política venezolana. Porque, ¿en serio decir la cantidad de kilómetros de distancia entre Maracay-Caracas y Barquisimeto-Caracas? Y el término enchufado, ¿es algo que se usaba en los años 20? Creo que la autora quiso hacer paralelismos de la figura política de Gómez y del actual gobierno, que si bien comparten cosas, son épocas y fórmulas políticas-sociales diferentes, entonces estaba confundida mientras leía.
No sé, para mí, más que una narración, es una explicadera de todo, volviendo siempre a lo mismo (la malasangre, la lujuria, la marginación como mujer) y al final, final abrupto y resuelto en un solo capítulo. Quiero leer más de la autora, pero esta novela no fue lo que esperaba.
Menuda decepción de novela. ¿Cómo escribes una historia de vampiros, post guerra, con asesinatos... Y el resultado es aburrido? La primera acción de violencia no tenía sentido. Todos los personajes parecen estereotipos de sí mismos. Nulo desarrollo de personajes secundarios y el final de la protagonista resumido en el capítulo más soporífero. Por media novela es dar vueltas en el mismo tema y la segunda mitad tiene tan poco arte descriptivo que duerme. Violación para que cambie el personaje femenino (lol, en shock). Y las constantes referencias a novelas o textos de vampiros que solo palidecian este libro. La torpeza del texto en introducir contexto histórico mientras corta la poca acción fue lo peor. Sentí flojera al escribir. ¿Nadie corrigió esto? ¿Ni un editor? Parece que el autor envío el manuscrito y lo imprimieron tal cuál. Menudo desperdicio de potencial.
Malasangre es una novela que se avoca hacia lo fantástico desde lo monstruoso -y lo femenino- para explayarse sobre el contexto social inmediato de la Venezuela de principios del siglo 20. Bajo la mirada de su protagonista y su particular condición, esta hará una panorámica para relatarnos la decadencia del país, la caracas en crecimiento, la sociedad acomodaticia, la desigualdad de género y el conservadurismo atado al positivismo. Recuerda, en dado caso, a Luna caliente, de Giardinelli, con algunos esbozos más inclinados a la narración histórica, casi anecdótica, de hechos que deberían ser importante para un país bananero. A medio galope entre novela de formación, lo gótico y fantástico, Malasangre cumple sin desligarse del tópico favorito de nuestra literatura: el espiral de un pasado miserable, derruido, que nos tiene echado a perder hasta el día de hoy.
Sin más. Estaba muy ilusionada con el tema, pero la escritura me ha parecido repetitiva y densa, sin llegar a despertar una curiosidad, conforme leía; solo seguía adelante porque la sinopsis me había resultado muy apetecible. Lo que más me ha gustado ha sido la historia que se intuye al final, ese futuro que vivió la protagonista; es en él donde me habría gustado que la escritura hubiera ahondado. Una pena.
La puntuación sería de 3,75. Me ha gustado la narración y el uso de las metáforas, pero me ha faltado desarrollar el personaje principal de Diana y su “malasangre”. Supongo que la autora no quería convertir esto en una novela gótica sino de crítica social.
Si vas buscando un libro de vampiros, éste no es el libro para tí. Más bien todo lo de la hematofagia sirve de excusa para contarte todo lo demás, el crecimiento de Diana y el trasfondo politico-cultural de Venezuela.