Sartre revolucionó la filosofía de la segunda mitad del siglo XX con su defensa de la libertad humana. Para él, existir significaba reflexionar sobre el hombre y sus problemas inmediatos en un intento de dar sentido a la vida. Así, temas como la angustia, lo absurdo y la muerte despertaron poderosamente su interés, y su análisis profundo le llevó a concluir que el se humano está condenado a ser libre, y por ello, es el único responsable de su existencia. Esa ansia de libertad, nido a su inconformismo, le convirtió en el modelo de intelectual comprometido política y socialmente.
Sarte me parece un pensador genial, pero el objetivo de leer este libro era poder comprender mejor su difícil ontología, sin embargo, el autor de este libro no pudo esclarecerme más de lo que ya comprendía, por lo cual, creo que no logró el objetivo que se propone el libro, es decir, hacer más comprensible al autor. Me quedo con las obras escritas por el mismo Sartre que me parecen más comprensibles y directas. Sentí que fue un copio y pego de las mismas explicaciones de Sartre. No sentí en ningún momento un esfuerzo por hacer más comprensibles las obras originales, dejando sin sentido entonces este libro.