Saíd es un joven marroquí que, harto de vivir en la miseria y animado por un amigo suyo, decide probar suerte en España como un inmigrante ilegal. Siento que este libro brilla más como una novela educativa, o como introductora de este asunto para los más jóvenes, ya que tanto la trama como los personajes no son nada del otro mundo y en diversos aspectos dejan mucho que desear.
Este libro es de 1996, han pasado casi 30 años y las cosas no han cambiado mucho. Los mismos mitos dañinos de antaño permanecen vigentes; que si nos quitan el trabajo, que si vienen para causar problemas, que si los menas no sé qué… Todo causado tanto por el racismo, como la xenofobia y el desconocimiento. Cuando las personas gritan en voz alta y sin pudor “¡Que se vuelvan a su país!”, ¿creéis que se han parado a hacer una reflexión, un ejercicio de empatía? Evidentemente no. Muchos de nosotros, el único contacto que tenemos con esta parte tan precaria de España es mediante las noticias, que solo nos muestran las cosas negativas. En esta novela, sin embargo, nos ponemos en la piel de Saíd, desde el peligroso viaje en patera hasta su llegada a Barcelona y toda clase de desventuras y adversidades a las que se enfrenta al intentar, simplemente, vivir como un noble trabajador para poder llevarse comida a la boca.