¿Qué tienen en común la identidad sexual y el punk? ¿Por qué parten de la misma idea la inteligencia erótica y la música experimental? ¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando escuchamos ciertas melodías clásicas? ¿Es algo semejante a lo que ocurre cuando estamos desnudos junto a una persona que deseamos? En Sinfonía del placer, Verónica Maza Bustamante nos lleva por un recorrido histórico lleno de referencias, anécdotas, análisis, reflexiones y recomendaciones prácticas que confirman que la música está dentro de nosotros, al igual que un sinfín de manifestaciones relacionadas con nuestro ser sexual. Tan solo se necesita darle "play" a un sistema de audio, abrir la percepción y romper prejuicios para poder acceder al mágico mundo del placer y la melodía.
Bueno, no es exactamente lo que pensaba, pero tiene algunas cosas lindas. Siempre una mujer mexicana que habla de música me va a parecer genial (ahora que la pienso, es el primer libro que leo de una mujer mexicana hablando de música). Aunque más que un ensayo sobre sexualidad y música, es un libro personal sobre gustos y la búsqueda de la autora, a momentos no me parecía que sumaba tanto al tema, quizás más al de la sexualidad que al de la música. Quizás lo digo porque si búsqueda en lo sexual, lo tántrico, el mindfulness y cosas así, es más interesante que cuando habla sobre música, que es más sobre sus gustos, y en eso de los gustos ya sabemos qué hay mil universos distintos.
En verdad quería que me gustara el libro. La premisa me resultaba maravillosa. Desgraciadamente no es más que un recuento rápido de datos y anécdotas respecto al sexo y la censura a través de la historia en su primera parte. Y en la segunda, la autora cuenta a muy groso modo de algunas experiencias que ha tenido con músicos, periodistas o escuchando algún disco.
No hay una tesis clara, ni una profundización real. Solo son pensamientos y anécdotas sin conexión que de alguna manera quieren explicar algo que no logra transmitir del todo la autora.
Servirá tal vez, como un libro de iniciación para aquellos que no conozcan mucho del tema. Como si de una revista se tratara.
Algo le falta al libro, algo le falta. Creo que tiene que ver con el título, dado que el interior poco se representa con el interior. La primera parte es una brevísima historia de la sexualidad humana con pinceladas de música. La segunda parte, se supone que es más personal, pero tampoco llega por completo a eso. La última parte, en la que trata de concluir, es más una especie de artículo periodístico. No sé, me quedé esperando siempre más, esperando siempre ideas interesantes, o más profundas. Solo se queda en la espera.
Es un buen libro, en el sentido más limitado de la palabra, realmente yo esperaba otra cosa debido al título y las expectativas generadas, pero creo que eso ya responde a intereses personales. El libro tiene datos muy interesantes sobre el tema, pero se llega a ellos a más de la mitad del libro, lo que lo vuelve algo tedioso.
Personalmente me gustó. Es cierto que hay una perspectiva muy distinta a la expectativa inicial, sin embargo, leer toda esta recopilación de datos musicales me pareció una manera digerible de conocer y entender mejor la música en todas sus variantes a lo largo de la historia.