En este segundo libro seguimos descubriendo cómo se crearon los escenarios de las grandes películas de Harry Potter. Podemos ver el increíble trabajo realizado para que la magia llegara hasta nosotros, de la mano de Stuart Craig, quien utiliza distintos métodos para hacernos creer, por ejemplo, que las habitaciones son más grandes de lo que realmente son, más lúgubres, o para hacernos sentir que la magia podría estar a solo un paso del mundo real.
También es admirable el trabajo de Stephanie McMillan, una diseñadora que, junto a su equipo, puso un enorme énfasis en los pequeños detalles de cada escenografía. Todo está planeado y construido con tanto cuidado que resulta impresionante. Además de ellos, muchos otros profesionales participaron a lo largo de los años para que los libros cobraran vida en las películas.
Un detalle muy lindo de este libro es que nos va indicando en qué películas aparecen los escenarios mencionados. Está lleno de imágenes, no solo de fotografías, sino también de bocetos y diseños de los sets.
En este volumen, en particular, nos muestran lugares icónicos como el Ministerio de Magia, el Callejón Diagon y el Expreso de Hogwarts, acompañados de detalles y anécdotas que hacen que la experiencia de lectura sea aún más mágica.