Un soldado mata y una parte del Estado se rompe. Algo que no debería ocurrir de repente sucede. Camuflados como policías, los militares mexicanos patrullan al borde del precipicio. Entrenados para la guerra, la batalla contra los enemigos plantea una ecuación irresoluble. En poco más de una década, el ombudsman mexicano ha recibido más de 11 000 quejas por presuntas violaciones a derechos humanos cometidas por militares. Denuncias por asesinato, tortura, desaparición forzada. ¿Por qué mata un soldado? ¿Por qué alguien que jura proteger a las personas usa la fuerza del Estado para atacarlas? Los autores de este libro frontal, riguroso en su investigación, no por ello menos humano y con pasajes conmovedores, quisieron entender el motivo, saber en qué circunstancias se dan estos horrores. Para develar las verdades expuestas en estas páginas eligieron a los soldados. ¿Quiénes son? ¿Cuáles son sus historias? ¿Cómo han sido entrenados? ¿En qué momento y por qué asesinan, torturan, desaparecen? Hace tres años Pablo Ferri y Daniela Rea iniciaron un viaje para buscar respuesta a estas preguntas, travesía que los llevó a la cárcel militar de Ciudad de México, a un consejo de guerra en Veracruz, a patrullar con soldados junto al río Bravo... estas páginas intentan ofrecer las respuestas a estos cuestionamientos inquietantes. Con la colaboración de Mónica González Islas.
Creo que una de las primeras cosas que puedo mencionar sobre este libro es el minucioso cuidado de sus autores al escribir y tratar un tema tan complejo. Lo interesante es cómo la pregunta "¿por qué mata un soldado" es el detonante para una investigación que se ramifica en diversos espacios, pensamientos y voces. Pareciera que la intención de Daniela y Pablo no es encontrar respuestas fáciles o superficiales, sino intrincadas, objetivas y capaces de mirar los distintos ángulos que conforman la violencia ejecutada por militares. La naturaleza de esta indignación casi que condena a la formulación de conclusiones abiertas o poco definitivas.
Otra forma importante de cuidado al tema que tiene este libro es evitar el morbo a los testimonios de los soldados y sus violencias, cada una de estas narrativas esta sumamente seleccionada para articular los planteamientos, dudas o hipótesis de los autores y nunca para la mera exhibición de actos violentos, algo muy difícil de encontrar en proyectos editoriales de esta naturaleza.
Daniela Rea es de lo más interesante e importante que tiene el periodismo en México. Un libro FUNDAMENTAL para dejar de defender la mierda que es la militarización en nuestro país.
Hoy es efeméride de golpes militares. Terminé de leer La Tropa justamente. Sumado después al reportaje de El País sobre las autodefensas en Michoacán, del otro lado de la ecuación no podía quedar sino esa ansiedad que viene tras leer testimonios tan abrumadores, además de un leve dolor de cabeza y un metálico sabor de boca (¿balas?).
Lectura imprescindible para dimensionar lo complejo de la descomposición nacional. Un libro que habla, sobre todo, de construcciones:
La construcción del soldado (y la supresión de la persona en el uniforme). La construcción de «el otro». La construcción del otro como enemigo. La construcción de la idea de que a ese otro, al enemigo, hay que aniquilarlo. O, para enlistar los eufemismos –¿en serio cabe el prefijo «eu» para las palabras tras de las cuales esconden que son asesinos al servicio del Estado? –: neutralizarlo, abatirlo, combatirlo, erradicarlo.
La construcción de que matar, cuando se mata al otro, al enemigo, está bien. Es bueno. Luego la construcción de que eso, de alguna forma, en tanto bueno, es un acto justo. Es hacer justicia. La construcción de que, al hacer esa justicia, al matar maña (delincuentes) se ayuda a «La Patria». La construcción de la patria en sí misma. Patria ficticia; sin embargo: asesina, torturadora, impune.
Tantas construcciones cimentadas sobre fosas clandestinas, que tienen por sustento cuerpos despojados de lo más íntimo. Tantas construcciones que, a pesar de ser tantas, se vuelven insignificantes ante la visión de todo lo que hay que reconstruir.
Me tardé casi un año en terminar el libro jaja. Lo empecé a leer porque estaba en proceso de escribir mi tesis de maestría. Resultó algo completamente distinto a lo que esperaba: yo contaba con datos duros -que los hay-, tiene una bibliografía amplísimo y un trabajo de investigación increíble. No contaba, sin embargo, con la sensibilidad del texto y eso pues es difícil de citar en una tesis. Supongo que es que no hay manera más acertada para acercarse al tema que esa, desde la sensibilidad y la escucha.
Rea y Ferri se toman el tiempo y la dedicación de confrontar -suave o duramente- según sea el caso a sus entrevistados, pero también a nosotros lectores y a ellos mismos. Y creo que tmb parte de lo valioso del libro radica en eso, que reconoce las limitaciones del trabajo periodístico y de nosotros como personas que hemos visto o experimentado la violencia y la ausencia en nuestro país. ¿Cómo explicar lo que nos ha pasado y lo que nos hemos hecho?
Yo creo que igual y con lo doloroso del tema, estaría bien que todos los mexas leyéramos este libro, porque creo que tenemos asuntos pendientes con nosotros mismos.
En qué lugar tan incómodo y peligroso se pusieron Rea y Ferri al escribir este libro.
El periodismo no sólo como un primer borrador de la historia, sino como una forma de contrarrestar y ganar terreno al relato único y hegemónico del Estado.
El ejército como agente que encarna la banalidad del mal detrás de un sistema jerárquico. Del matar o morir.
¿Qué se mata cuando se asesina? ¿Qué se nos ha muerto antes? En un ejercicio de periodismo que es más un ejercicio de la más humana empatía, los autores tratan de contestar estas preguntas, en el contexto de la guerra contra las drogas ejercida por las Fuerzas Armadas mexicanas, escuchando sus historias. El libro es un viaje a los adentros de la institución que (se supone) nos debe proteger a nosotros (los Buenos) de ellos (los Malos). En las entrañas del Ejército está la tropa: jóvenes cuyo cuerpo y psique son moldeados para obedecer. Su valentía solo puede ser violenta, nunca reformista. Es una exploración de nuestro presente inmediato. De la pobreza como aliciente del enrolamiento (a las fuerzas armadas, ya sean legales o ilegales), del lenguaje como escudo y espejo de los actos de lesa humanidad, de las similitudes y diferencias con otras guerras, de las escalofriantes similitudes entre Buenos y Malos, de la impunidad. De nuestro rol en el nombrar, comprender y cambiar esta realidad que yace en un mar contaminado de grises.
Este es un excepcional trabajo periodístico, impecable. Por qué mata un soldad es la premisa de este texto, que devela una muy ruda realidad nacional. Es otro de esos libros que nos escupe a la cara más de lo que queremos saber. Resulta aquí que la tropa también es, en muchas ocasiones, víctima. Víctima no sólo del sistema, sino de una cúpula precisa y con nombres y apellidos que ni siquiera nos atrevemos a pronunciar. Nuevamente, Daniela Rea con su trabajo de investigación nos deja claro qué país habitamos y que estamos permitiendo que sea haga de éste, a veces por miedo o por impotencia. En un contexto como el actual, donde la GN queda en manos del ejército, este libro se vuelve imprescindible para entender lo que se puede desatar si se conjunta el poder (su abuso) y la impunidad, con la mentira. Un libro que cuenta una historia que a todos los mexicanos duele y asquea. Muy duro este texto, muy duro como la realidad echada a la cara.
¿Cuántas veces hemos escuchado que alguien cercano proponga, como método para acabar con la delincuencia, que lo mejor es exterminar sin piedad a sicarios, narcos, ladrones, secuestradores? "Prefiero que lloren en su casa a que lloren en la mía". "Los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas". En las últimas páginas de este libro, un policía federal habla sobre la sempiterna incapacidad del sistema judicial para mantener a presuntos criminales en prisión: "Aunque los lleves al juez confesos y con las manos llenas de sangre, los liberan", se queja el policía federal. Para qué desgastarse con tanto papeleo y burocracia, mejor matar al "enemigo" antes de que salga libre por minucias legales.
Al parecer, esta idea es compartida por casi todo el Ejército mexicano. La Tropa es un interesante trabajo de investigación en la que los periodistas Daniela Rea y Pablo Ferri intentan responder a la pregunta de por qué mata un soldado en el contexto de la guerra contra el narcotráfico en México. Los autores analizan el funcionamiento de una institución intocable, vertical, jerárquica, opaca, en la cual la obediencia lo es todo. ¿Hasta dónde debe llegar la obediencia de los militares? ¿Puede el eslabón más bajo y vulnerable del Ejército decir no a órdenes ilegales?
Los soldados entrevistados en La Tropa se sienten traicionados. A algunos les ordenaron torturar, matar, desaparecer cadáveres, con la promesa de que sus altos mandos los protegerían de cualquier investigación. Pero luego, cuando se descubre el crimen, ellos, el eslabón más débil, terminan siendo los únicos que son llevados a juicio y castigados con cárcel. El libro también explora la dificultad que tienen los soldados para reintegrarse a la vida civil, muchos no encuentran trabajo y terminan enrolándose en los grupos criminales que antes combatían.
Otro punto clave de La Tropa es la exigencia férrea de resultados por parte del alto mando, es decir, la idea que tienen los jefes del Ejército de que si los soldados no les presentan "abatidos" no están trabajando. Esto hace que los soldados se vean obligados a buscar sospechosos por todos lados, sospechosos que en su mayoría terminan torturados y muertos, sin ninguna investigación de por medio. El libro compara la situación mexicana con pasajes de la guerra de Vietnam, donde a los soldados estadounidenses no les importaba si las personas que acababan de asesinar eran miembros del Vietcong o simples campesinos. Para ellos, todos podrían ser el enemigo y mientras más muertos vietnamitas reportaran, mayor sería la sensación de que se estaba ganando la guerra.
La parte que más disfruté del libro es cuando se remonta a los orígenes del Ejército mexicano, es decir, al ejército porfirista que reprimía huelgas y que intentó acabar con los levantamientos armados en su contra. Después del exilio de Porfirio Díaz, el ejército prácticamente se mantuvo intacto (operó el golpe de Estado contra Madero) y la nueva élite militar que surgió de los bandos victoriosos fue sobreviviendo en los gobiernos emanados de la Revolución hasta que llegó al poder el gobierno civil de Miguel Alemán Valdés.
Otro dato interesante es que el ejército porfirista estaba repleto de criminales, vagabundos, adictos, disidentes políticos, que eran obligados a pertenecer al ejército como castigo. "La tropa es el pobrerío, lo más bajo en una institución profundamente jerárquica". En los ejércitos revolucionarios, la principal motivación de los soldados era la paga y el derecho al saqueo, no la lealtad a Villa, Carranza u Obregón. Eso nos lleva a una realidad que comparten varios ejércitos en el mundo: sus soldados no se enlistaron por amor a la patria, por un sacrificio al país; lo hacen por la necesidad de no pasar hambre, para ser menos pobres que el resto de los pobres. No es sorpresa que la mayor parte de la tropa nacional sea originaria de los estados más pobres de México, como Oaxaca. Este libro muestra que ante la falta de trabajo y oportunidades, los campesinos tienen dos alternativas: irse a Estados Unidos o meterse al Ejército.
Algo que podría reprocharle al libro es que critica el papel del Ejército en la lucha contra el narcotráfico pero no presenta alternativas sobre cómo garantizar la seguridad en territorios controlados por el crimen. Hay zonas de México en las cuales el Ejército no puede simplemente volver a los cuárteles porque las policías municipales y estatales son inservibles o están cooptadas por el narco. Incluso la misma población solicita la presencia de las Fuerzas Armadas para sentirse un poco más segura. Sin la presencia del Estado, el desamparo de la población en esas regiones es peor. Nadie duda que los militares eventualmente tengan que regresar a los cuarteles, ¿pero cómo garantizar, y con quién, la seguridad en el México bárbaro mientras se crea una alternativa para combatir a quienes matan, secuestran y extorsionan mexicanos?
Hoy en día se discute qué tanto poder se le debe dar al Ejército. El gobierno de AMLO le ha dado múltiples tareas, que incluyen la construcción de un aeropuerto y vías férreas, la vigilancia en las aduanas y la distribución de libros de texto, aparte del combate al crimen organizado. La fama que tenía el Ejército mexicano de incorruptible quedó resquebrajada con la detención en Estados Unidos de Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional, acusado de tráfico de drogas. La Tropa nos muestra que lo que está mal no son las personas, es el sistema militar, la institución. Y hasta que ese engranaje no cambie, el crimen organizado no será el único que torture, asesine y desaparezca cadáveres.
El tema es bueno y la pregunta de la investigación es crucial, pero hay algo en la narrativa que lo vuelve la lectura poco fluida y tediosa, de repente es fácil perderse entre las estadísticas que exponen, una tras otra, es casi abrumador. Tiene potencial.
Una tarea tan grande como la de perfilar conductas y entrevistas para comprender el otro lado de la violencia en el inicio de siglo mexicano necesitaba relatos estrujantes. Pero no de aquellos que buscaban en el morbo más primigenio de la nota roja; se necesitaba del reconocimiento del dolor del otro, buscar entre su mirada (muchas veces memoria) para crear el camino a las respuestas.
Y justo eso, la respuesta clara, no se encuentra dentro de estas páginas. Lo que Daniela Rea y Pablo Ferri ofrecen es la angustiosa confrontación de una porción de la verdad: el reconocimiento es interno. Los cuestionamientos, una vez que entendimos que las víctimas y supervivientes no deben rendir cuentas y que la tropa se mantiene hermética, se los hace quien ha tenido el privilegio de considerarse al margen. Sugieren que se deje de retirar la mirada al caos, que se cuestione la narrativa y el discurso del Estado.
Una vez más, los relatos e historias que se encuentran en el libro abogan por la indignación, piden al lector vea a los ojos a quienes han sido despojados de humanidad, de vida, de justicia.
Considero importante que cada uno de sus capítulos abrazara la idea de dar estructura a la historia del ejército mexicano, sumamente interesante y revelador.
¿Por qué mata un soldado? ¿Cómo? ¿Para qué? Preguntas sin respuesta desde que el Ejército Mexicano fue instituido oficialmente en el país. La premisa de autonomía dentro de los cuarteles ha dado pie a un sinfín de actuaciones que sobrepasan el respeto a los derechos humanos de la sociedad civil y de criminales. Por muchos años, el ejército ha actuado a diestra y siniestra, la idea de que son los protectores de la nación ha permeado y nos ha dotado de un orgullo sobre “nuestro” Ejercito. En esta obra, Daniela Rea y Pablo Ferri nos llevan a un viaje de investigación sustentado en diversas fuentes recabadas. He de mencionar que este libro es de fácil entendimiento para aquellos lectores que nos estamos introduciendo al mundo de la lectura y de los sucesos políticos y sociales en que estamos inmersos hoy en día. Está lleno de testimonios de ex militares, sus experiencias encuartelados y en los diferentes enfrentamientos que han tenido lugar en varios estados de México. Este no es un libro para humanizar ni justificar el actuar militar, no es para reivindicarlos ni mucho menos ponerse en sus zapatos, resulta complicado empatizar con ellos, el lector no debería. Algo que se me ha quedado en la cabeza, es la negativa de los soldados a ser transparentes en su testimonio, diluyendo la gravedad de los crímenes cometidos mediante la justificación de sus actos, pues muchas de sus victimas han sido criminales que habían robado, asesinado, o secuestrado anteriormente, y quienes no fueron llevados a las autoridades, actuando en la raya de lo ilegal torturándolos y asesinándoles a sangre fría; “Muerto el perro, se acabó la rabia”, frase típica de La Tropa. Es además desesperante leer que un soldado, no es capaz de comprender en sí mismo el acto de matar, matar inocentes, llamarlos “daños colaterales”, y no caer en la cuenta de que le han dañado la vida a toda una familia. A la víctima no le dan un nombre, le deshumanizan. Diversos testimonios nos dan un panorama de por qué un soldado mata, y a pesar de que no encontramos una respuesta como tal, podemos darnos una idea de qué sucede en la cabeza de un soldado, de cómo la institución les quita su persona para convertirlos en un arma, en un elemento más a quien utilizar a conveniencia, y cómo la deficiencia de un gobierno para regir sus facultades, han provocado también el gran número de victimas a manos del Ejército Mexicano.
"La tropa. ¿Por qué mata un soldado?" Pablo Ferri, Mónica Glez y Daniela Rea. (2019).
Ensayo periodístico. 5/5 ⭐
Un militar pide perdón después de haber asesinado a un padre y a su hijo: "Disculpe, disculpe, fue una equivocacion, dice al acercarse al auto al q acaban de balacear. "¿Por q con tanta saña?" Pregunta la madre y esposa de los fallecidos después de tantos años. Esa noche los militares intentaron sembrarles un arma, solo q los sobrevivientes de la familia lo botaron y empezaron a grabar lo sucedido. Los militares no pudieron seguir con la mentira.
Este es el escenario en el q se convirtió México, desde la militarización, empezada por el gobierno de Calderón en 2006 en contra del "crimen organizado" y q sigue vigente, ahora más q nunca con los gobiernos de Morena.
Este magnífico ensayo nos señala qué sucedió con los 3907 muertos mexicanos entre 2006 y 2017, a manos del ejército. ¿Por qué mata un soldado? Es la pregunta de la q se desprenden las respuestas del libro.
La narrativa del gobierno se ha encargado de polarizar a la sociedad, convenciéndola de q esta guerra es necesaria y los civiles muertos, son "daños colaterales". La realidad es q la militarización en el país se salió de control y cuando un soldado mata a un civil por error, por miedo, por órdenes de un superior o por venganza, lo q hace, es "sembrar droga o armas", o bien, simular q las muertes de dieron en un tiroteo.
El ejército miente. Para ellos resulta más fácil matar a alguien q dejarlo herido. Prefieren darle un tiro de gracia, antes q enfrentar el papeleo burocrático de un sobreviviente a la negligencia militar. Este libro está plagado de testimonios, análisis y preguntas a lo largo de 4 años de investigación q nos lleva a conocer la historia de varios soldados q cuentan la historia de xq se enlistaron en el ejército y cómo son enseñados a "crear un enemigo", pues han sido entrenados para la guerra.
"Por cumplir órdenes, por error, por entrenamiento, por miedo a morir, par salvar su vida, por venganza, porque los demás somos enemigos", son las razones por las cuales un soldado dispara en contra de personas inocentes.
Muchas familias de las víctimas son ignoradas.
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El primer libro de 2025, 183 citas subrayadas: aquellas que me hicieron cuestionar mis creencias, las que me sorprendieron, estadísticas inesperadas, las que me causaron impotencia, aquellas que me causaron miedo...
¿Por qué mata un soldado?, es la pregunta que los autores tratan de responder a lo largo del libro, a través de testimonios, experiencias e investigaciones.
Una obra tan bien cuidada, imparcial, ¿justifica la cadena de mando vertical las acciones que realiza la tropa?, ¿M4tar antes de que me m4ten?, ¿realmente la presencia del ejército en las calles da seguridad?,¿abuso de poder?, ¿víctimas de falta de oportunidades que los orilla a obedecer ciegamente?.
Hasta hace unas páginas siempre pensé: "si lo m4taron es por que algo hizo", pero ¿y si fue un montaje para evitar una sanción?, las estadísticas no mienten, y el hecho de que en México "Desde 2006, cuando iniciaron los operativos ordenados por el presidente Felipe Calderón, hasta octubre del 2018, los soldados se enfrentaron con agresores civiles en 4,272 ocasiones" da para mucho.
📖La Tropa, por qué mata un soldado ✍️Daniela Rea Gómez, Pablo Ferri.
Crónica periodística necesaria y de importante lectura para entender mejor un tema fundamental en la formación y ejecución de justicia en el Estado mexicano (y por ende la constitución de la violencia agravada): el ejército y las fuerzas armadas. La elaboración de la otredad, cuando el otro en este caso, ejerce y activa de manera organizada e institucionalizada desapariciones, mutilaciones y actos ilícitos en nombre de la “justicia”. Pese a ello, el ojo avispado y la palabra precisa de Daniela Rea y Pablo Ferri apuntan con precisión el encuentro de violacion de derechos humanos con los perpetradores; esta exposición le permite al lector conocer y reflexionar más sobre lo que implica la justicia en un país como México. Altamente recomendable. Difícil poner en palabras en esta red todo lo que este estudio significa para cualquier humano que guste de profundizar más en las violencias ejercidas desde la Institucionalidad.
Me tomó más de un año terminar el libro. No porque la pluma de los autores sea difícil de leer, pero es duro saber que lo que narra el libro NO es ficción, es una realidad brutal y atroz. Cuesta mucho comprender que, los hechos que nos presentan se han repetido muchísimas veces más conforme pasan los años. El libro prácticamente nos muestra la percepción de algunos soldados, cuestionando: ¿por qué hacen lo que hacen? y ¿en qué momento cruzan la línea de la que parece no haber retorno de la inhumanidad?. Conviene reflexionar como el sistema está diseñado (desde su creación) para corromper al ser humano que decide ser un soldado, una cuestión sistémica y dogmática y nada horizontal. Triste saber que quienes tienen la tarea de protegernos cada son quienes la mayoría de las veces nos hacen daño.
Un libro que invita demasiado al análisis y a la reflexión sin duda.
Es un libro fuerte, a la vez que puede confirmar muchas cosas que pensamos sobre la guerra contra el narco y sobre todo compleijiza el problema del mismo, planteado preguntas con respuestas muy difíciles si no es que imposibles de afirmar. Alguien lo comparo con Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt, y no creo que sea tan exagerada la comparación, porque nos enfrenta a problemas similares al pensar en los seres humanos, los soldados tropa, que asesinan y torturan. Además de que confirmo que una de las perores cosas que le pasó a médico fue Felipe Calderón. En otros aspectos, tiene algunos detallitos de redacción que deberían pulirse, nada grave, por ejemplo que en una parte usa Estado con minúscula, cuando debería ir con mayúscula y cositas así.
Tardé varios meses en terminarlo porque cada que avanzaba me dejaba una sensación bien desoladora y más en el contexto de militarización de este sexenio. Aún así creo que es un libro muy importante y súper bien investigado. Mi único pero es que (no sé si en todos los formatos, pero al menos en kindle) las citas, que tienen mucha información importante, están al final de cada capítulo y hace que su lectura sea compleja porque implicaría ir y regresar mil veces para saber de qué está hablando esa cita en particular.
Una buena investigación periodística que además es muy necesaria para comenzar a dimensionar los efectos de la militarización en el país. A pesar de ello, el texto es repetitivo, a veces incluso de un párrafo a otro. Aún con las diversas fallas editoriales, éstas no quitan el valor que deja este libro, aunque he de advertir que a veces se vuelve pesado seguir leyendo pues la conmoción, el enojo y la impotencia son un ciclo que se reinicia en cada capítulo.
Hablar, tratar de leer otra mirada debe ayudarnos a quitar esa fantasía de "buenos contra malos" que se piensa es la guerra contra el narco, más de diez años y un registro enorme de muertes, desapariciones, torturas, violaciones a los DH de ambas partes, en donde las víctimas también fueron victimarios o se alejan de su humanidad.
Me parece que este libro es un genuino intento de responder la pregunta por qué mata un soldado; indaga en todas las aristas posibles que rodean al fenómeno de la violencia desmedida que sufrimos en México desde el sangriento sexenio de Felipe Calderón. Todas las preguntas que plantean a lo largo del libro invitan a la reflexión, igual que los testimonios de víctimas y soldados.
Una brutalidad de libro, una investigación bastante exhaustiva y minuciosa. Me encantó que explica todo de una manera bastante clara, se nutre de diversas investigaciones que nos llevan a conocer un poco más a través de cada página del controvertido sistema militar de nuestro país; Una tristeza.
Si llego a ser periodista, me encantaría hacer este tipo de trabajos mark my words…
Un excelente trabajo de investigación que enlaza testimonios de militares, con fuentes variadas que van desde ensayos, trabajos antropologicos y documentales, todo con la finalidad de problematiza el actuar de las fuerzas armadas. Sin duda un trabajo de enorme valor metodológico y respaldo teórico que permite reflexionar sobre los límites éticos de las acciones de La Tropa.
Me hizo cuestionar un montón de posicionamientos políticos que tengo frente a lo que significa la existencia de una "tropa". Pocas veces le he entrado a textos de periodismo de investigación, pero definitivamente este texto es una joya.
Increíble trabajo periodístico que a través de exhaustiva investigación y cuidadosas entrevistas, desentierra las verdades de lo que es, y por mucho tiempo ha sido, el ejército mexicano.