Fallas de origen, cortesía de la dinastía Krauze
Novela que obtuvo el Primer premio de Letras Nuevas de Grupo Planeta, tiene una falla de origen, y es la razón, causa y objetivo de haber sido escrita: el señor Daniel Krauze crea un entorno que no es novedoso y que se ha explorado a fondo en el «nuevo» cine mexicano: el estilo de vida chilango, “tristeza, brutalidad y excesos”, los mismos escenarios de colonias y avenidas que mínimo se antojan lejanas para quienes vivimos fuera y ajenas para quien de plano no conoce la capital del país. Y la novela es así: una trama centralista, situaciones que me hacen sentir que veo precisamente una película mexicana de bajo presupuesto, con personajes capitalinos que tienen problemas capitalinos, pero que no son en absoluto interesantes; contribuyen al círculo vicioso de la monotonía de la historia que es repetitiva en su contexto y en las situaciones que no generan ningún interés activo, vamos, ni por los mismos personajes.
El protagonista, quien por desgracia es quien cuenta la historia en primera persona, lleva una vida vacía, situaciones torpes, mismos vicios, entrando y saliendo de ellos las veces que fuera necesario. Tardó unas doscientas páginas que se podían resolver en el final, lo cual es lo más rescatable. Un problema que harta y duele leer es la abundancia de metáforas y símiles en cada párrafo, casi en cada oración, es para agarrar de las solapas al señor Krauze (no sé si su apellido tenga que ver con la obtención de este premio, que por sí solo ha generado suspicacias al ser el hijo del conocido historiador Enrique Krauze) y decirle ¡No, no, malo, Daniel, no se hace! Veo que muchos catalogan esta obra como una crítica social, sincera y triste de los capitalinos. No soy capitalino y quedo fuera del entendimiento, pero si fue así, pues me hace imaginar que la mayoría de los adolescentes chilangos toman drogas, se emborrachan y viven al límite en círculos cerrados de amigos dejando la vida en antros, sin ningún tipo de sentimientos o remordimientos por sus actos.
Si vas a leer Fallas de Origen, hay que tener en cuenta las palabras de su autor, del cual no se puede esperar mucho al comentar esto: “Yo pensaba que escribir era como una especie de pasatiempo.”