Pat y Tom son dos gemelos inquietos y con cierta audacia, que cierran y conforman un cuadro familiar numeroso. En su casa las cosas marchan regular, pues sus padres hacen lo que pueden para sobrellevar el gasto. Y es que en la actualidad que les atañe, se impone unas tasas extras a las familias con más hijos de lo esencial; todo supervisado por el departamento de control de la población. Un día, un cargo de la Fundación a largo plazo (presidida por Howard, el pionero de la conquista de otros planetas ‘historia del futuro’ I; relato 4), los visita para que se embarquen en una expedición (con el nombre del Proyecto Lebensraum, que mediante 12 naves, explorará tantas estrellas tipo Sol como sea posible), dónde deberán comunicarse con la tierra los pares telepáticos, por separado, para que los ecos de descubrimientos lleguen instantáneamente, sin demora alguna (ya que lo transmitirán más rápido que la luz actual).
El presente libro del decano de la Sci fi, nos enmarca un futuro con sobre población, dónde ya no es posible vivir más en el planeta Tierra, por lo cual, hay que ir a conquistar las estrellas, pero de un modo diferente hasta ahora (turismo, estaciones espaciales...con Marte, Venus y Júpiter totalmente poblados por colonos inmigrantes), ya que se precisa ir mucho más allá de los límites establecidos. Heinlein nos presenta un mundo con soldados de la paz (uno de ellos el tío de los gemelos protagonistas), que han erradicado las guerras y conflictos. Pero ahora deben buscarse medidas para sobrevivir, ya no por el simple gusto de la colonización y su conquista, por necesidades vitales (al igual que lo tocara en la lúcida ‘Granjero de las Estrellas’, con los pioneros de la emigración, o la soberbia ‘Hº del futuro’, con la conquista de las estrellas, y las más próximas).
La obra consta de tres partes intangibles; costumbre Heinleiniana. En su primera, algo breve, nos expone la situación social y nos presenta a la familia protagonista; dónde la permanente voz narradora es Tom. Es un tramo en donde el escritor introduce su vena más crítica y su particular análisis filosófico de vida, aludiendo a los impuestos que deben pagar las familias numerosas y su preferencia para emigrar a las estrellas más cercanas, o las reflexiones de su padre (un mini alter Ego de Heinlein, al igual que su tío David; pues ambos esbozan brevemente su perorata recurrente), que habla acerca de los beneficios de ser pobre: formación de carácter, acostumbrarse a buscárselas por sí solo; además de la libertad que hay en ello (nuevamente, muy en la línea de Capra), así como los orígenes de la fundación que los selecciona. Aquí también se hace incidencia sobre la Telepatía, sus principios y enigmas, ‘su tangibilidad’ y el porqué de sus potenciales. Heinlein debate y plantea ciertos aspectos (como la investigación de la naturaleza tiempo, mediante los pares o la mal diagnosticada locura en el pasado, cuando pudieran haber sido casos telepáticos), pero deja al lector su opinión personal. Esta división incorpora los típicos ‘escarceos’ e intercambios de gemelos; cosa que puede considerarse muy tópica, pero recordemos que es una obra muy temprana; y claro, siempre con la chispa de Heinlein en sus diálogos. Si bien, aquí algo menos chulescos de lo normal.
Lo que puede considerarse el segundo tercio, el más extenso, narra de primera mano todo, el diario de a bordo (y nunca mejor dicho, pues Tom está escribiendo un registro de sus memorias desde el principio; por orden del psicólogo de la nave) de la tripulación, la adaptación, convivencia de Tom y cia (unos 2000 tripulantes); que estarán viajando durante más de 60 años; alcanzando varios planetas, e inspeccionándolos. No esperemos ver grandes aventuras, ni cantidad de escenarios. El protagonista absoluto es la ‘Elsie’ (la nave Arca), con sus dimes y diretes: noviazgos, matrimonios, camaradería y disputas, bajas físicas, distribución de trabajo y estudios, llegando hasta una huelga a bordo. Tom reflexiona acerca de ello, y recae en el paso del tiempo, ya que conforme los años van pasando (para él meses), se va alejando de su compañero telepático, y requerirá de otros similares, dentro de su jerarquía. Nuestro primer par gemelo se ‘encuentra’ suspendido, mientras que el segundo desarrolla su vida, conformando una familia y vida, alejadas cada vez más de su antigua vida y rutina.
Pero está claro que para Tom los años no han pasado (ni física ni casi mentalmente).
En la última, hay una incursión en Centauri, dentro de Tau Ceti, en la que son agredidos por los nativos anfibios del planeta (curioso observar lo ‘precursor’ que era, pues describe prácticamente a un famoso Pokémon clásico de nivel inferior). Todo ello, representa un gran caos en la, ya frágil, vertebra humana que conforma la nave, pues la plantilla ha ido pereciendo, o perdiendo su poder. Y entonces, es cuando habrá un intento de motín, seguido de un desenlace efectivo, reflexivo y de oficio; muy irónico y que condensa el significado de la futilidad, o no, de nuestras heroicidades. Heinlein echa el resto en el presente tramo, con un cierre que suma mucho a la novela, de halo adulto y sobrio, con dos escenas breves, pero de intensa atmósfera y mensaje. Lo que sería una epístola previa a las Epopeyas de Long y los eternos.
Aun poseyéndolo, esta obra del maestro (a diferencia de las otras), se aleja del constante mensaje crítico - social y su lado más profético, aventurero y vibrante, pero conservando su esencia sobre los principios de libertad y valor por uno mismo), para plantearnos, centrándose especialmente, en el paso de los años, los cambios, el desgaste y distanciamiento de las relaciones y situaciones; con el replanteamiento de una vuelta a la nueva vida, su enfrentamiento y toma de riendas. Similar en estructura y planteamiento a la obra maestra ‘Puerta al verano’ (recordemos que se guardan pocos años), con un tono más sereno, pero de igual tinte personal; es otro de los libros del maestro que pudieran clasificarse como ‘intimista’, al narrar una historia personal de primera voz, con los devenires de los cambios drásticos en la vida de alguien y su entorno. Con ello, no hay más de un personaje de peso en la novela, sino que recae en su voz narrativa. Aquí Tom ‘está viviendo en un presente congelado’ en el tiempo al ser el par por el que no ha pasado el tiempo, y en ‘Puerta al verano’ es Dan, por su decisión de hibernarse literalmente. Sin ser tan efectiva como la citada ni con tanta intensidad, por frescura o ímpetu de los protagonistas, es una buena novela del Heinlein más sobrio, personal y costumbrista.
“No me gustan los secretos, antes prefiero deber dinero. No es posible devolver un secreto; pero lo prometimos”
“El hombre tiene derecho a morirse de la manera que más le guste, es lo único sobre lo que no hay impuestos”
“el aprender no es un medio para un fin, es un fin en si mismo”
“Todo el mundo encuentra grietas en su valor de vez en cuando”
“La gente generalmente cree todo aquello que se le dice muy pronto en su vida y con suficiente frecuencia”
“Tienes afecto por él; todos sentimos afecto a las cosas a que estamos acostumbrados, a los zapatos viejos, viejas pipas, incluso”