4/5 Estrellas
Otro de los libros imprescindibles de Gilbert Sinoué. Narra la increíble vida de Mehmet Alí, turco Otomano de origen albanés, que se hizo con el gobierno de Egipto, tras el descalabro de la expedición egipcia de Napoleón.
Tras hacerse con el poder, bajo la soberanía nominal de la Sublime Puerta de Estambul, creo los mimbres del actual estado Egipcio, y no sólo eso, sino que junto con el genio militar de su hijo Ibrahim Baja, creó un verdadero Imperio, conquistando Sudán, la península arábiga, intervino en la guerra de independencia griega a favor del Imperio Otomano, y llegó a enfrentarse a este mismo Imperio, en busca de su independencia de hecho, llegando con su ejército a las propias puertas de Estambul. La intervención de las potencias occidentales, que recelaban del poder militar de este nuevo Egipto independiente, impidió la caída de Estambul, pero al menos consiguió la independencia de facto y el traspaso del poder en Egipto a sus descendientes.
Gobernó Egipto durante casi 50 años, intervino en todos los aspectos de la vida de una sociedad anquilosada y lastrada por el imperialismo otomano y por la religión, modernizándola en todos los aspectos. Como todo gobernante absolutista, cometió auténticas barbaridades, sobre todo con las antigüedades del antiguo Egipto, llegando a proponer incluso desmontar las Pirámides de Guiza, para hacer una presa en el Nilo. Pese a todas las ruinas que cayeron en esa época bajo las piquetas del desarrollismo y de la "modernización" (nada nuevo que no siga pasando hoy en día), y la rapiña de antigüedades de las potencias occidentales, cabe en su haber que bajo su mandato Champolion (1831) viajó a Egipto y con el hallazgo de la piedra de Rosseta y su genio excepcional puso las bases de la Egiptología moderna.
Libro imprescindible para entender el contexto histórico de oriente medio, en la primera mitad del siglo XIX, con el Imperio Otomano dando sus últimas bocanadas, las potencias occidentales acechando en busca de territorios y Rusia erigiéndose como potencia dominante en la zona.
Imprescindible.