La reivindicación de la propia identidad a través de la decadencia de un protagonista que se rebela contra la correción política y la hipocresía de la sociedad. Yoshio Tamura, escritor y padre de familia, se siente atrapado en un sistema, el del Japón de la era Meiji, según el cual el cometido de la mujer es procrear y obedecer, y el del hombre, trabajar y proveer, y donde ambos no son más que un simple engranaje de la gran familia nacional. Yoshio conoce a una geisha que no es demasiado guapa ni lista, que no baila ni canta bien y además es mentirosa y maleducada, pero termina enamorándose de ella y esta atormentada relación pondrá patas arriba todo su mundo. En "La mujer que tomó veneno", Homei retrata una época fronteriza de grandes tensiones espirituales en la que los cimientos de la realidad japonesa, tal y como se conocía hasta entonces, estaban siendo socavados, y el progreso occidental comenzaba a resultar decepcionante... Una mirada a los charcos más oscuros del alma humana. Un siglo después, la obra de Homei, que anticipó la figura del antihéroe japonés moderno, continúa más vigente que nunca. Homei encabezó una generación de escritores con la que Japón descubrió la libertad individual y la literatura del yo.
Me encantan este tipo de libros en los que los hombres protagonistas son auténticas mierdas. Me ha recordado a Dazai, a ese indigno ser humano, por que es la sensación que da: la de un hombre que estaría mejor muerto.
ESP: La verdad que no sé ni cómo valorar este libro. Si la intención final del autor era hacer que el lector odiase al protagonista, lo consigue maravillosamente. Porque eso es lo que te hace sentir: odio, asco, repulsión y rabia. Es una buena representación de la escoria humana. En ese aspecto, este libro es una buena obra. Ahora bien, de ahí a disfrutarlo hay un paso muy grande. Es curioso como el autor juega con el protagonista que quiere que la mujer sea independiente y pueda educarse, pero al mismo tiempo las trate como basura. Creo que es importante leer la introducción de Carlos para poder entender el libro, si lo lees yendo sin ninguna base, desde luego ni lo vas a entender, ni te va a gustar lo más mínimo. Personalmente, es un libro que, incluso con este contexto, ni me va ni me viene, no dejará huella.
ENG: I really don't know how to rate this book. If the author's ultimate intention was to make the reader hate the protagonist, he succeeds wonderfully. Because that's what he makes you feel: hatred, disgust, revulsion, and rage. It is a good representation of human scum. In that respect, this book is a good piece of work. However, from there to enjoy it is a very big step. It's funny how the author represents the main character, who wants women to be independent and educated, but at the same time, he treats them like trash. I think it's important to read Carlos's introduction to understand the book, if you read it without any basis, of course, you won't understand it, and/or either you won't like it at all. Personally, it is a book that, even in this context, does not suit me, it will not leave a print on me.
El protagonista, Yoshio, me da mucha rabia, también bastante asco. Representa, en mi opinión, la escoria, sobre todo en el segundo relato porque es donde se ve como trata de mal a su mujer. En el primer relato se ve más la relación con la amante porque es una atmósfera diferente, es un pueblo alejado de la esposa. Pero en el segundo relato, dan ganas de dejar de leer sólo por su forma de hablar y sus pensamientos.
Me parece muy curioso que el autor, según la introducción de Carlos Rubio, ponga en boca de semejante persona sus ideas sobre la educación y la independencia de la mujer. Me sorprendió porque fue mezclar un pensamiento avanzado e interesante en la mente de un hombre que trata a las mujeres como trozos de carne jovenes y viejos.
Me gustó, aunque detesté la personalidad de Tori, que todas las mujeres que aparecieran tuvieran carácter duro. Habia momentos incluso donde se trataba al hombre como una vergüenza y las mujeres lo despachaban a otro lado donde la gente ni lo viese, como en el caso del padre de la geisha del primer relato, Kichiyo.
No puedo decir que ningún personaje me gustase ya que quien no tenia moral, era un buscavidas y quien no era una ama de casa histérica a la espera del hombre.
Aún así creo que el libro representa muy bien lo que la introducción quiere explicar.
El libro consta de dos historias que comparten temática, entre tantas similitudes están por ejemplo la relación de un hombre con su concubina y la laxitud de un matrimonio. Ambos protagonistas son antihéroes vistos desde la óptica occidental actual. Sin embargo son historias muy bien escritas, la primera un poco más íntima a mi parecer por ser relatada en primera persona. No me detuve en la lectura, en parte por cierto morbo literario una curiosidad y un asombro tanto de la época como de la cultura, esa acpetación tan abierta de sostener relaciones extramatrimoniales y el manejo además tan "natural" frente a una enfermedad como la sífilis. Ambas narraciones son directas y efectivas. A pesar del tema, del repudio por todos los personajes, porque ninguno se salva, me gustó, fue como asomarse a una ventaja donde el Japón de finales del siglo XIX.
Ambas novelas muy olvidables. Lo más interesante fue el contexto en el que fueron escritas. Sin embargo, el libro da un excelente retrato de la sociedad japonesa de aquella época y da a conocer la urgencia de cambiar la situación de las mujeres. También es interesante cómo a través del protagonista, permeado de toda su emocionalidad y pensamientos, logra la antipatía absoluta supeditada a la situación que el autor quiere exponer.
Creo que de todas formas hay varias cosas interesantes en su lectura.
El protagonista Yoshio Tamura, que es esposo y padre de tres niños, se siente atrapado, en un Japón en donde la función de la mujer es procrear y obedecer y la del hombre es trabajar y proveer. Un día Yoshio conoce a una geisha, la cual no tiene las mejores aptitudes para esa ocupación, que además no es muy inteligente y grosera, pero se enamora de ella y ese hecho hará que su vida no sea la misma.
No se como valorar este libro, coincido con algunas opiniones, si el autor quiere que odiemos al protagonista lo consigue y en ese caso puedo decir que es un buen libro. Es un buen reflejo de la escoria humana, trata a las mujeres como basura, poca cosa, de fácil desechar ni a sus hijos respeta.
Una idea fundamental del ser es admitir que la decadencia existe en nuestro día a día. Se muestra de diferentes maneras y nos termina lastimando tarde o temprano.
¿Pero qué pasaría si aprendiéramos a disfrutarla aceptando que no hay otro camino?
El texto es pesado, sin embargo, no le quita ningún merito a la calidad que tiene en su historia y construcción de personajes. Actitudes nefastas, la realidad haciendo su trabajo dentro de la ficción y catalogando el desastre como un medio para desenvolverse en la vida.
Después de todo tenemos nuestra frágil humanidad... aquí se refleja perfectamente.
La mujer que tomó veneno es una obra que a un lector de literatura japonesa del período le resultará familiar. No por el autor, inédito en lengua occidental; ni por la presencia de las dos novelas cortas que este título recoje en una película, en un manga o en un anime. Sencillamente, muchos de sus rasgos son los típicos del momento: un estilo sencillo, sobrio; una autobiografía en primera persona de un personaje, muy identificable con el autor, que se enfrenta a una sociedad con la que no coincide en valores ni principios; a medio camino entre el Japón más conservador y la revolución que supone la entrada de la influencia occidental mal entendida.
Son dos las novelas de Hōmei recogidas en el mismo título: Disipaciones y La mujer que tomó veneno, ambas con un planteamiento con ciertos elementos en común: un libertino personaje, una pasión obsesiva con una geisha y una realidad que se deteriora por sus pasiones desenfrenadas. La segunda de ellas, mayor en extensión y posterior en el tiempo a la primera, funciona mejor que la que le antecede, tanto en trama como en la definición de personajes y sus motivaciones interiores. Incluye un prólogo de Carlos Rubio que, como es habitual, recomiendo leer al final: contiene numerosos destripes de la trama, aunque ayuda a entender mejor obra y autor y situarles en su contexto.
Si bien ambas historias constituyen un relato entretenido y que reviste cierto interés, acabo con la sensación de que no terminan de destacar respecto a tantas historias similares del período. La novela autobiográfica con un antihéroe, la lucha entre unos valores nuevos y los convencionales, las pasiones y la búsqueda de la individualidad son temas muy frecuentes en la literatura japonesa de finales de Meiji y principios de Taishō y Hōmei, si bien tiene un estilo ligero y directo, queda por debajo de auténticos maestros como Sōseki u Ōgai. En el mismo terreno está claro quiénes son los ganadores.
Por resumir, las dos novelas cortas de Hōmei permanecen en la línea de tantas otras novelas autobiográficas del Japón moderno; con un estilo sobrio, directo y casi confidencial que puede resultar de interés a los que gustan de este tipo de historias; pero dejo en duda que sea uno de aquellos títulos que dejan huella duradera en la experiencia lectora.
Este es el tercer libro japonés que leo y se me ha hecho interesante como se ha narrado, sumando además la época en donde nos sitúa el autor donde era muy común la aceptación de las amantes. Tiene un drama llevadera.
Sin embargo, hubo momentos donde trataba de no perderme por la aparición de personajes nuevos y que solo tenían una pequeña entrada en parte de la historia.
Sin duda nos refleja a la sociedad nipona de esa época en la que se centra la historia, son relatos distintos y a la vez la misma historia solo que contada en diverso momento y que nos da una clara muestra del papel de la mujer y el machismo al que se enfrentaban, como eran relegadas y desvarolizadas si eran madres dejaban de ser mujeres solo enfocándose a los hijos, si eran amantes solo eran un objeto más, y él protagonista un hombre de lo más detestable que sin embargo no era poco común, además nos deja con un final un tanto inesperado.
El protagonista es horrible, las situaciones son horribles, pero según entiendo ese era el objetivo del autor: Retratar todo lo horrible y cuestionable de la sociedad de su época. Y lo logra, Yoshio es un hombre desagradable e incapaz de ver y aceptar que todo lo malo que le pasa es producto de sus propias acciones y decisiones, y siempre quiere culpar a los demás, sobre todo a las mujeres de su vida. Si Iwano Houmei quería darnos una obra que nos hiciera sentir repulsión por el protagonista y la vida de Japón en la época, lo logró. Pero por esto mismo fue un libro muy complicado de leer.
Este libro fue muy raro. Al principio me tenía enganchada pero en el segundo relato ya quería que se terminara. Entiendo que fue una crítica a la sociedad japonesa que estaba pasando una transición del japón tradiconal al moderno. ODIÉ CON TODA MI ALMA AL PROTAGONISTA así que supongo que la historia y el autor lograron su objetivo.
Un libro decepcionante la verdad. Las dos historias protagonizadas por el antihéroe Yoshio son insustanciales, carecen de sentido y la introducción que analiza el período en el que se escribió la obra es interesante, sí, pero la verdad no ví que tuviera un peso significativo en el escrito.
Dos cuentos de amor. Dos historias, diferentes, aunque tal vez no tanto. Escrita como solo la literatura asiática sabe escribir. Cruda, dramática, y hermosa.