Uff...
Mi culpa, lo siento, me apresuré al dar un adelanto de lo que creí que sería esta 2 parte, y sí, no me equivoqué, no del todo... Excepto que por la mitad , la trama cobra vida, emerge entre la cenizas y se hace presente para reclamarles a los personajes por ser estúpidos, los abofetea y les hace ver que esta ahí, parada como una diosa.
Vamos por partes. En principio, todo el primer tercio fue más de los mismo, en un encendido y apagado intermitente donde ella y él, son unos estúpidos que pasan de actuar de una forma a otra sin ninguna razón que justifique el cambio, estaba molesta con ese tira y afloja entre querer someterse a él y "renegar por hacerlo", porque simplemente no concordaba con lo que pensaba el personaje. Y luego él de tontos sin escuchar y luego arrepentido y bla... Pero luego, llegamos a la mitad del libro, a la que yo he nombrado: el comienzo de la paliza, para los personajes. Parece, en un inicio, que los personajes seguirán en su rol mal hecho, pero no, porque la trama los envuelve y zaz, les hace ver la realidad, su realidad. Y sí, comienza el real clímax de la novela, y va todo en creciendo, como una bella opera, o como mi pieza favorita de Edvard Grieg "Peer Gynt". En la música clásica hay una forma de llamarle a esto, seguro los experimentados podrán decirlo, aunque yo no pertenezco a, grupo. Pues bueno, para cuando estas en el último tercio del libro, no puedes parar de leer y ahí, frente a tus ojos, pasa la cosa más hermosa que puede tener un libro dark: tener un punto mensaje, sí, un mensaje un libro que quiere despertar el morbo, que no le importa la moralidad de los actos, que se refugia en personajes deficientes. Un Punto mensaje. No obstante, eso no es lo mejor, no. Lo mejor es EL mensaje, el mensaje que se busca de un libro que habla sobre bdsm, simple y hermoso: La sumisión/dominación no es lo mismo que maltratar, el goce del bdsm no reside en lo que nos han hecho creer, y el libro te lo grita con la voz de la protagonista, en un claro mensaje fuerte que te hace decir: ¡Sí, carajos! Era hora que alguien lo dijera.
En fin, que como todo clímax, los nervios se suavizan y todo llega a su fin. No sé qué depara en el tercer libro, pero este me ha puesto una sonrisa dulce en los labios.