¿Quiénes fueron los pioneros en las guerras químicas? ¿Cuáles han sido los engaños más increíbles que se han perpetrado con la química como instrumento? ¿Conoces la receta para fabricar oro? ¿Y el origen de las conservas? ¿Cuál es el poder de las «balas mágicas»? ¿Cómo ha afectado la química a la producción de alimentos? ¿Por qué se usa el acero de los pecios de la Primera Guerra Mundial para fabricar contadores Geiger? El Arsénico y el polonio son asesinos despiadados; pero no solo para el mal se ha usado la química: vitaminas, vacunas, medicamentos, mejoras en los cultivos… han ayudado a la humanidad durante toda su historia.
Alejandro Navarro nos trae una obra fascinante y divertida, cargada de curiosidades e historias con mucha química. Comprobaremos cómo a lo largo de la historia hemos utilizado esta ciencia para el bien y para el mal; para hacer la guerra, enriquecernos a costa del prójimo —borrándolo del mapa cuando ha sido preciso—; pero también para sanar y alimentar una población siempre creciente, para un sinfín de utilidades que hacen nuestra vida más segura y agradable. Por sus páginas recorreremos estas crónicas de la mano de célebres químicos, pero también de gobernantes, militares o de embaucadores de toda índole, todos ellos han protagonizado una de las mayores aventuras en la que nos hemos embarcado, la fabulosa historia de la química.
Leí este libro hace varios meses, pero creo que no lo hice en un buen momento porque tenía la sensación de no haberlo disfrutado y de no acordarme de nada. En esta relectura lo he disfrutado mucho más, me ha gustado mucho cómo está escrito y en general, lo interesante que es su contenido. Como "friki" de la química que soy, es difícil que un libro de este tipo no me resulte interesante. Muy recomendado para todas aquellas mentes curiosas.
La labor histórica y de investigación es genial. Creo que me hubiera gustado más contenido aún. Luego tengo algún problemilla con el discurso sobre transgénicos... Digamos que pone muchos ejemplos a lo largo de la historia donde se equivocaron pensando que la ausencia de pruebas es prueba de ausencia... Y luego cae en eso mismo. Aunque entiendo que busque explicar que la quimiofobia es mucho más contraproducente.
No me gustan los libros de anécdotas, pero este tiene la cualidad positiva de mantener el equilibrio entre el entretenimiento y la divulgación científica. A nivel de redacción es correcto y se entiende perfectamente si como un servidor usted no tiene ni pajolera idea de Química, aunque quizás hay demasiadas notas al pie de página que perfectamente podías ser insertadas en el texto.
Informativo y ameno, aunque un poco superficial. Quizás menos temas pero más fondo hubiera sido buena combinación. Interesante lo de la pila de Bagdad.