Lilly Curver anhela que su nueva casa esté lista para el invierno; pero su vecino, un tal Harry Walker, parece capaz de cualquier cosa con tal de entorpecer la obra. Robos, rotura de cristales, denuncias… A Lilly no le quedará más remedio que plantarse allí y enfrentarse a él. El único problema es que Walker no es el viejo amargado que ella se pensaba…
Un cliché sobre el vecino al que odio. Sin embargo el ambiente Navideño gana importancia y te hace leer esta historia con un recuerdo bonito de esas fechas y el peso que tienen en muchas de las ciudades. La historia es corta, ágil y fácil de leer, pero le falta un poco de substancia. No acaba de profundizar en las vidas de los protagonistas y te quedas con un poco de querer conocer más a Harry y su pasado para entender bien los miedos que muestra. Una historia entretenida, pero sin mucho peso.
Sencilla ,bonita, romántica así es la historia de Lilly y Walker sin muchas complicaciones que no sea el dolor de la perdida trágica de tus seres queridos ,Walker tuvo que sobre llevar su tristeza en soledad hasta que llegó a su vida Lilly mostrándole que a pesar de su dolor se podía ser feliz construyendo un futuro y una nueva familia sin olvidar a la suya porque la vida continúa y hay que aprender a vivirla.
Novela corta, ligera y excesivamente superficial. No se profundiza ni en los personajes ni en su comportamiento ni en su entorno, la premisa está cogida por los pelos y el argumento carece de desarrollo. Entretenida para leer sin ninguna exigencia.