“Esta es una carta definitiva, como la decisión que tomaste de volver a desaparecer. A un año de haberte conocido, a un año de haber viajado a verte, a un año de haberte perdonado por los treintaidós en los que no estuviste, en los que nunca te preocupaste de mí, en los que no te importó si estaba viva, si pasaba dificultades, si me hacías falta. ¿Sabes cómo me sentí en cada Día del padre en que no estuviste?”.
Este libro es el encuentro de una mujer con su propia voz. Un relato que discurre como en una conversación de sobremesa familiar, de aquellas que nos explican el mundo corriendo el velo de las apariencias, mostrándonos las sombras de las vidas humanas, pero también el cariño y los afectos que las unen. Hija natural es la historia de una mujer marcada por la ausencia del padre, pero también por el amor ambivalente con la madre; un tránsito entre la infancia y la adultez y la configuración de un mundo lleno de pastillas para dormir, amores y libros.
Es una biografía que se va construyendo desde lo íntimo y familiar, los vínculos rotos, las distancias, las carencias afectivas, sobre todo por la ausencia del padre. Estos fragmentos fluyen desde distintos lugares del cuerpo y la memoria de manera visceral, sin pudor ni pretensiones.
Cuando empecé a ver reseñas sobre el tema central de este libro me pasaron dos cosas: aceptación y rechazo. Pensé que soy una mujer de las tantas que tiene una historia así, y que eso, de cierta forma, podría darme duro en la cara al leerlo. Y claro, así fue no más. Por eso, este libro me costó avanzarlo, no porque no me gustara, yo creo que nisiquiera puedo hablar de gustar, es que te llega y te duele. A ratos debí dejarlo a un lado y descansar. . La historia, narrada en primera persona (no podría ser de otra forma) te logra sumergir en esa vida de mierda y traumática que implica el abandono paterno. Ese abandono que nunca termina de calzar y que tapan sus personajes con pastillas y peleas, con cosas que se gritan pero que no necesariamente se dicen. Pero la protagonista insiste, porque algo en ella brilla, porque aún con el dolor no se opaca del todo lo que es, y menos quien quiere ser. De cierto modo, intenta salvarse. Y se atreve a intentarlo, a tener el coraje de toparse con la realidad como quien choca con un muro y le sangra la nariz. Y el corazón, y las tripas, y la vida. . Pese a la profundidad del relato, quiero destacar ese lado terapéutico, a quienes sí les ha pasado y a quienes no, todos podemos aprender de estas experiencias que, finalmente nos invitan a hacernos cargos de nosotros mismos y de aquello que creamos.
Lloré con este libro, pero no me arrepiento de haberlo leído.
Encuentro prometedora la propuesta de este libro. Me gusta mucho la idea de la ausencia presente hasta en la estructura de la narración. No sé si es intencional, pero se nota, por ejemplo, en el contraste de la extensión del capítulo con el que se introduce al padre y al de la madre. Me gusta cómo se desenvuelve la intimidad y la crudeza de las emociones. Sí me paso que se desviaba a ratos por tangentes que no me cabían del todo en el conflicto que de verdad le daba cuerpo a la novela. A ratos era como un diario de vida de alguien muy angustiado, y bordeaba lo inverosímil. Quizá no enganché por otras razones, pero me pasó que ciertos pasajes no me cuajaron del todo.
No podemos medir lo mucho que nos pueden traumar las vivencias de nuestra infancia, y los dolores que cargan nuestros antepasados con sus propias vivencias que se van trasladando de generación en generación. El que aún marca y que se ha intentado detener, es el flagelo del abandono del padre y es ello a lo que nos invita adentrarnos Natalia Berbelagua.
Pero a través de los recuerdos de una infancia marcada por historias ocultas dentro de la familia, como secretos que todo el mundo conoce pero que no se dicen a viva voz. A través de una magnifica pluma, nos va relatando el crecimiento de esos dolores a través de la travesía que significa que la literatura se haga un punto de referencia de tu propia vida.
Sabremos de sus amores que buscan subsanar un dolor que no sana del todo a pesar del paso del tiempo, sino que pareciese que se agudiza, hasta intentar buscar la redención que no llega de ninguna forma.
Una novela pequeña, pero que cala en cada una de sus páginas. Si quieres leerla, puedes encontrarla aquí.
Decidí leerlo a pesar de que el inicio no me gustó nada. Me costó, la voz de la narradora me parecía demasiado juiciosa y encasilladora a ratos y eso me hizo querer abandonar la lectura muchas veces. Un relato doloroso y crudo, pero con el que no pude empatizar del todo. Hubo algunas afirmaciones y frases que me gustaron, que se salían de esa estructura a mera conversación que tenía el relato. Enganché como en las últimas 30 páginas, creo que hay que tener paciencia para terminarlo.
Como gran parte de las novelas autobiográficas (o con tintes a) se siente como si una persona te contara su historia, no una escritora. El desarrollo de personajes no es tan notorio ni un pilar fundamental puesto que los personajes no fueron creados para contar una historia, sino que fueron creados y se decidió contar una historia. El texto es interesante, pero sí hubiese esperado una mayor profundidad para abordar la trama. Por otro lado, destaco mucho la forma de escritura de la autora, encontré mucha belleza en cómo armaba una simple frase.
Agradecida de estar fucked up no por la figura de un padre ausente si no por otros motivos familiares.
«En esta constitución familiar no hay vida sin muerte, no hay muerte sin dramatismo, no hay paz sin tranquilizantes, no hay amor sin sufrimiento, no hay humor si no es negro.»
Un relato íntimo y doloroso sobre carencia afectiva, quiebres familiares y las penas que lleva dentro la autora. Me gustó mucho, aunque mi edición tenía bastantes errores de tipeo.
partiré por decir que me costó mucho enganchar. es muy íntimo y doloroso. pero no me gustó tanto, quizá porque no me identifiqué ni logré empatizar con la protagonista.
Historia de una mujer que siente que la vida no fue justa con ella y relata las vivencias de su niñez, adolescencia y búsqueda de la madurez que la llevará a encontrarse con su padre biológico con quien tiene una verdad que siempre supo y solo su estado adulto lo comprendió. Siempre rodeada de una familia disfuncional, y muy acorde al Chile de los 80, 90 y hasta nuestros días. Buen relato. Continuo. Invita a seguir con la siguiente página. Personajes claros y bien construidos. Me gusto. Estaba entre 3 y 3 y media estrellas, así que fui generoso con 4. Léanla.