The original CliffsNotes study guides offer expert commentary on major themes, plots, characters, literary devices, and historical background. The latest generation of titles in this series also feature glossaries and visual elements that complement the classic, familiar format. In CliffsNotes on The Handmaid's Tale, you come to realize that for every utopia, there's a corresponding dystopia. This tale of a bleak future depicts a time where women are valued only for their reproductive capacities. While this cautionary tale of repression and totalitarianism is horrifying, there are moments of poetic warmth and humor. It is a brilliant satire. This concise supplement to Atwood's The Handmaid's Tale helps you understand the overall structure of the novel, actions and motivations of the characters, and the social and cultural perspectives of the author. Features that help you study include Classic literature or modern-day treasure—you'll understand it all with expert information and insight from CliffsNotes study guides.
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En 1985 la escritora canadiense Margaret Atwood escribió una novela sobre cómo, en su opinión, serían los Estados Unidos en 2005. En ella imaginaba que los EE. UU. estarían controlados por un régimen islámico radical, con la excepción del estado de Maine, donde en cambio imperaba una ideología cristiana de extrema derecha. El libro es una novela de ciencia ficción, la primera novela de ese género que he leído. La saqué en la biblioteca porque había decidido leerla para la próxima reunión de nuestro club de lectura. Se trataba de un relato autobiográfico grabado en varias cintas de audio y transcrito posteriormente, procedente de una criada anónima. El ambiente pertenecía a un mundo distinto del nuestro, con una cultura impuesta sin ninguna frivolidad ni alegría, como ocurre hoy en día en Irán. Ese mundo, sostenido por una estricta jerarquía militar y un gran número de agentes de policía, se inspiraba en citas seleccionadas de la Biblia. Se parecía, más o menos, al Estado Islámico que existió hace unos años en Oriente Medio.
El país inventado por la autora, llamado Gideon, era una teocracia puritana, aislada de otros países y asolada por la hambruna, donde el mayor problema era la falta de descendencia —sobre todo entre los gobernantes—, como consecuencia de la contaminación de los alimentos y de la radiación acumulada durante los años anteriores bajo ese régimen libertino.
Debido al cultivo excesivo de alimentos, las parejas ya no eran capaces de procrear. Para fomentar la procreación, se prohibieron el aborto, el adulterio y la prostitución. La solución principal al problema de la falta de descendencia consistía en llevar a las casas de la élite a mujeres que hubieran demostrado ser fértiles, como esclavas privadas, para ser violadas de forma regular y ritual. Sus antiguos maridos e hijos eran alojados en instituciones separadas. Todo ello se justificaba con referencias a episodios similares del Antiguo Testamento.
Estas esclavas sexuales, es decir, las criadas, vestían de rojo y llevaban una capucha blanca con forma de anteojeras de caballo. Otras mujeres, como las encargadas de cuidar a los cerdos, vestían de verde, y las amas de llaves, de azul. Las criadas tenían que permanecer todo el día en su habitación, a la espera de la llamada del propietario, que se producía una vez al mes. Además, podían salir a hacer la compra, pero solo de dos en dos, lo que se consideraba una salida muy bienvenida. ¡Qué vida tan deprimente!
Sinceramente, este asunto en sí no me gustó; incluso llegué a sentir asco por el tema, especialmente debido a las descripciones matizadas de las acciones rituales, por mucho que estuvieran escritas en un estilo sencillo. No obstante, la trama de la novela era interesante, con cambios inesperados, guiada por el deseo de la protagonista de alcanzar autonomía y un amor verdadero, bajo la influencia de una frase descubierta en un armario y dejada por una predecesora, que decía: “No dejes que te deprima”.
El propietario, un hombre poderoso de aquel país que se había distanciado de su esposa, entabló una relación íntima con la criada, a pesar de que estaba prohibido. Su esposa, que sabía que su marido era estéril, aconsejó a la criada que iniciara una relación con el chófer, como sustituto de su marido. En estas situaciones, la criada debía comportarse con extrema cautela, siguiendo el lema que había encontrado en el armario.
Este relato es la descripción de una distopía, una sociedad imaginada que detestamos. (Esta semana conocí la palabra distopía y la encontré varias veces, por eso me la memoricé). Está claro que la imagen esbozada por la escritora implica una crítica a nuestra sociedad, aunque el libro fue escrito hace ya 35 años. El esbozo contiene una extrapolación de algunas tendencias importantes de hoy, con acentos en la contaminación del planeta y en la inclinación hacia la derecha política. No obstante, dentro de las circunstancias amenazantes, la protagonista logra mantenerse fiel a su divisa: “No dejes que te deprima”. Por eso, la novela nos cuenta una historia esperanzadora.