El libro no pasará a la historia, sin embargo tiene algunas cosas interesantes. La protagonista es Beatriz que va a pasar sus vacaciones veraniegas en un antiguo castillo en Escocia, algo que no le agrada demasiado. Preferiría quedarse con sus amigos en la piscina o en la playa, pero su suspenso en Inglés ha hecho que su madre recurra a una antigua amiga para que la acoja durante el verano y así Beatriz pueda practicar el idioma.
Lo que parece un aburrido verano en una isla medio deshabitada se transformará en una aventura llena de misterios, con fantasmas buenos de por medio.
Lo más interesante es que Beatriz una adolescente del siglo XXI es capaz de vivir sin internet, ni móvil durante un mes. Es capaz de estar con un chico de su edad, sin preguntarse doscientas veces al día si le gusta o no. Alguna vez se lo pregunta, pero no es el tema principal, ni una obsesión contínua. En definitiva, es una chica de dieceseis años de carne y hueso -aunque se le aparezca un fantasma-, al contrario de esas putillas -lo intento, pero no me sale ningún sinónimo- que pueblan nuestra lij actual.