Me ha transmitido mucha ternura, la verdad.
Básicamente la trama se centra en una mujer de mediana edad que debe encontrar una solución a una supuesta maldición familiar. Y, para ello, se mete de lleno en el folklore gallego a través de una generación de brujas panaderas.
Lo cierto es que yo sabía poco de la mitología gallega, y me ha encantado descubrir algunos de sus mitos y criaturas más populares. Además, me gusta mucho cómo se muestra todo este folklore, porque lo traslada a la fantasía, pero a una fantasía muy tangible y visual: rituales para comunicarse con las mouras, viajes astrales al Alén (el Más allá), visitas de antepasados fallecidos, criaturas que se manifiestan, etc. En cierta manera es casi cinematográfico.
La ambientación es muy rural, muy tradicional y muy mítica.
Sin embargo, hay ciertas cosillas que no me han terminado de convencer del libro.
Si bien es cierto que suele ser curiosa la inserción del mundo mítico antiguo en el mundo real actual (combinando también el mundo rural con el urbano), me parece que aquí no termina de quedar bien encajado. Y es que la parte mítica-rural está muy bien conseguida y es súper interesante, pero cuando se hace alusión a elementos urbanos actuales, o incluso a los asuntos cotidianos de la protagonista, chirría mucho. Hay escenas que no pintan nada (como la de la discoteca) y diálogos innecesarios, a pesar de ser realistas.
Lo único que me gustó en relación a esto es cómo Etna, una mujer claramente de ciudad, debe adaptarse a un entorno campestre y, encima, mágico. Esa adaptación sucede de forma coherente. Mientras ella aprende las curiosidades de ese mundo nuevo y antiguo a la vez, los lectores también nos empapamos de ello.
Tal y como lo veo, la trama tendría que haber profundizado más en las leyendas, en la magia y en el mundo de las brujas; porque tienen un potencial que no se termina de explotar.
Está también el tema de la narración. No está mal narrado, pero me parece que se ha elegido al tipo de narrador equivocado. Es un narrador omnisciente que utiliza el presente. Será que no estoy acostumbrada, pero queda raro. Además, para este tipo de historias, donde se sigue en todo momento los pasos y el recorrido evolutivo de la protagonista, yo habría escogido la primera persona y lo habría narrado todo en pasado.
En fin, por todo lo demás, la he disfrutado bastante. La trama es sencilla y agradable. Deja paso a la sororidad y a las complicadas relaciones familiares. El misterio se desarrolla con un ritmo correcto y deja un final satisfactorio.
Ha sido un buen ejercicio para acercarse a la cultura gallega, para aprender nuevos conceptos y conocer un tipo de brujas distintas, actuales y tradicionales.