“y cuando los labios del gorila Rosa van el cuello lleno arrugas del guardián, Ramm, turbado, sonreía: poca gente sentía deseos de besar a un viejo abandonado por el destino.” El Zoológico, Vasili Grossman
Visitando Palermo, conocí la librería de la editorial Fondo de Cultura Económica, y la verdad, qué lugar. Salí de ahí con tres libros, dos de ellos siendo las ediciones de “Vientos de Pueblo”. Me llamó mucho en el libro los grabados de Eko (que son espectaculares) y a su vez la lectura histórica me resultaba interesante.
“Un olor a sangre apenas perceptible flotaba alrededor del edificio de muchos pisos, construido de acuerdo con todas las reglas higiénicas y sanitarias… Hasta los frívolos añojos sentían temor.”
Disfruté mucho de la historia, ***, el viejo cuidador de los gorilas en el zoológico, me cayó simpático, es del tipo de persona con la que me gustaría sentarme a charlar (incluso si se la pasa callado, me imagino hablando con él sobre el gobierno y sobre el zoológico). Además de que su relación con *** me dio ternura.
“—Recuerdo cómo me cubrió un derrumbe la mina Kronprinz. Yo yacía así mismo, como este pobrecillo, aplastado, y arrancaba con los dedos pedazos de roca. Nosotros también queremos respirar libremente.”
La escritura de Grossman, por otro lado, me pareció atrapante y entretenida, y sin embargo certera, perfecta para describir la amargura y atrocidades que nos cuenta el libro, situado en Berlín durante la segunda guerra. Lo recomiendo a los amantes de la historia y a los vegetarianos que no les dan asco los mataderos.
“en la conciencia dormida del gorila todo se mezcló y creo un sueño más brillante que la realidad de hoy…”