«Para Daniel Mosqueda la medicina es el pretexto que nos permite mirar por debajo de la piel humana —como lo fue para Chéjov, para Miguel Torga o para Oliver Sacks. Las enfermedades son el centro secreto de algunas de sus historias, pero sobre todo, el misterio del cual surgen relatos y personajes desconcertantes. Si la luz es el material con que trabajan los fotógrafos, Daniel Mosqueda nos demuestra que la literatura es capaz de registrar los diversos grados de oscuridad o luminiscencia vital; demuestra también que no hay mejor imán que el cuerpo humano para reunir un grupo de narraciones magníficas, contadas con una voz literaria inconfundible». MARTÍN SOLÁRES
«El cuerpo y la mente son, para estos personajes, caminos que conducen a distintas versiones de un mismo la enfermedad. La obsesión malsana, el asfixiante deseo, el solitario dolor, sus ideas torcidas sobre los otros. Todo en ellos colapsa y estalla, los conduce a mostrarse, a confrontar la realidad que habitan. En esta colección, cada cuento nos depara un oscuro paisaje del alma, sin caminos de salida». LUIS JORGE BOONE
Un libro con una serie de cuentos cortos que giran entorno a una temática de enfermedades. Cada uno de éstos narran la historia de una persona dedicada a la salud humana; desde enfermería hasta traumatología.
A mi en lo personal me cuestan los cuentos porque me tardo en conectar con los personajes y desarrollar alguna relación con ellos, pero estos son interesantes. De una manera sutil están conectados la mayoría; hay un par que no estoy muy seguro. Los tres cuentos que más me gustaron fueron: infección, hongos y legrado. Esos sin duda fueron 10 de 10.
En resumidas cuentas es un libro interesante y en especial porque rara vez se me viene un frente un texto con este tipo de temática que este tan bien desarrollado con respecto a los términos y conocimientos médicos.
Me encanta lo grotesco y oscuro lado de la medicina. Me encantó que me transmitió la sensación de ansiedad al pensar en sangre, en tripas y en infecciones. Lo que no pude tolerar es que en cada historia había una forma de objetivar a una mujer, a dos. A todas. Salía un personaje femenino y ya sabía que iba a redactar las partes de su cuerpo, sus pechos, sus caderas, sus labios, sus muslos… ¿Es lo único que pueden describir los autores hombres??