Hace relativamente poco tiempo que supe de la existencia de esta autobiografía de Boy George y fue, casualmente, leyendo su otro libro, "Straight".
Desde mi preadolescencia, Boy George ha sido uno de mis músicos favoritos, no sólo porque muchas de sus canciones son realmente buenas, sino porque su personalidad siempre llamó mi atención. Sus atuendos "extraños" (a los ojos de una niña de 12 años) y su lengua de víbora siempre me resultaron divertidos. Con los años, aunque mis gustos musicales siguieron otros caminos, Boy George ha seguido siendo uno de esos pocos personajes de los que siempre quiero saber en qué andan.
Conseguir el libro no fue nada fácil dado que este libro no tiene ediciones al español y que no han sido muchas las ediciones posteriores a la que salió en 1997. Lo busqué en Amazon y, para mi sorpresa, su precio siempre era alto. Este año, casi por casualidad, volví a topar con él en Amazon y lo conseguí seminuevo, por un precio irrisible.
Apenas pude esperar a sacarlo del sobre para comenzar a leerlo. Incluso dejé de lado los otros dos libros que estaba leyendo en ese momento para dedicarme sólo a éste. Y no me he sentido decepcionada...
Debo confesar que esperaba un libro lleno de chismes, casi, casi como lo es "Straight", pero en lugar de eso, me encontré leyendo una historia ambientada en una Londres de fines de los años '70 y principios de los '80, y de cómo la escena glam persistía a pesar del aumento del punk y de otros géneros menores. No es menos interesante la transformación del mismo Boy George, quien desde niño supo que era homosexual, pero que seguía los patrones de todo adolescente de su edad e intentaba salir con chicas. El momento más interesante es cuando deja la casa de sus padres para vivir en "Squats", compartiendolos varias veces con más de dos personas. Su transformación de punk a drag queen también tiene lo suyo y no es posible dejarla de lado.
Como fan de Culture Club, poder ver el interior del grupo, desde su momento de formación, pasando por el romance de George y Jon (que muchos de sus fans dábamos por sentado), hasta llegar al momento de la caída fue emotivo, interesante y fuerte.
Por momentos, el libro se hace un poco denso para quienes no saben lo que es la vida de un adicto a las drogas y, tal vez, ésa fue la parte que me aburrió. Pero de todos modos, la lectura sigue siendo interesante.
Los últimos capítulos están dedicados a la recuperación y a un viaje a la India.
Creo sinceramente que el libro es entretenido, fácil de leer y que, en su mayor parte, no decae el interés por saber qué va a pasar a continuación. Sin embargo, sólo se lo recomiendo a quienes sean fans de Boy George.