Este libro estaba en mi casa cuando era chico y lo recompré hace no menos de quince años usado en la feria de Trsitán Narvaja. Nunca antes lo había leído, y ahí estaba, juntando polvo en la biblioteca. Creo que era lo único que me faltaba por leer de Raymond Chandler (valiente aseveración de la que no estoy seguro ni de cerca) y es un Chandler muy, muy atípico. El volumen se compone por cuatro cuentos de mediana extensión, siendo el primero el que le da nombre a la recopilación y que trata -evidentemente- de una pareja de escritores recluídos en una cabaña de montaña. Marido y mujer, él novelista, ella escribiendo una comedia para teatro, el relato parece primero que nada una obra de teatro -puros diálogos, apenas una locación- y gira sobre la infelicidad, el alcoholismo y el mero arte de escribir, todos temas a los que Chandler le era muy cercano. Aunque tiene sus momentos, como relato es bastante trunco, ya que termina cuando en verdad debería empezar, cuando apenas si estamos conociendo a los personajes. Luego, comienza sin duda lo más curioso de este recopilatorio, que es un Chandler jugando con esquemas del cuento tradicional del Siglo XIX y experimentando incluso con el cuento fantástico (sin dejar nunca de lado la pata policial que tira siempre de él). La puerta de bronce, por ejemplo, así como El rapé del profesor Bingo, siguen un mismo esquema: la aparición de un elemento sobrenatural -la puerta y el rapé- que le permiten a los protagonistas de los relatos idear el crimen perfecto (que luego, obviamente, no será tal). Ambos relatos se sienten muy ingleses, en su esquema, presentación y estilo. Incluso pertenecientes antes a la novela policial lúdica -que el propio Chandler terminó por rechazar- antes que a la novela negra de la que fue mascarón de proa. El libro se completa con Verano inglés, una muy curiosa construcción de drama británico de decadente alta sociedad pero que deriva, lógicamente, en un crimen. Este último cuento es, a mi gusto, el mejor de la antología y una suerte de carta de amor/odio del novelista a Inglaterra y todo lo que para él significaba. Una curiosidad antes que un imprescindible, este libro de Raymond Chandler es para completistas de su obra y, sin duda, no la mejor puerta de entrada a su trabajo (para lo que hay un centenar de mejores oportunidades).