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Novelas poco ejemplares

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NIEBLA
ABEL SÁNCHEZ
LA TÍA TULA
SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR

Las cuatro novelas aquí reunidas -Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir- son consideradas, casi unánimemente, como las más destacables de su autor. Son también, sin duda, las más ampliamente conocidas, y las cuatro sumadas bastan para asegurarle el lugar excéntrico pero inesquivable que ocupa en el irregular panorama de la narrativa española del siglo XX.

Pese a que sus protagonistas son, respectivamente, un alma cándida, un penitente, una virgen y un sacerdote, sus destinos carecen, hoy todavía más que en su día, de toda ejemplaridad, como carecen también de ejemplaridad, aunque en otro orden, las estrategias empleadas para narrarlos. Y esta es probablemente la razón que los sigue haciendo portentosos y atractivos.

560 pages, Paperback

Published February 1, 2019

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About the author

Miguel de Unamuno

932 books1,063 followers
Miguel de Unamuno y Jugo was born in the medieval centre of Bilbao, Basque Country, the son of Félix de Unamuno and Salomé Jugo. As a young man, he was interested in the Basque language, and competed for a teaching position in the Instituto de Bilbao, against Sabino Arana. The contest was finally won by the Basque scholar Resurrección María de Azcue.

Unamuno worked in all major genres: the essay, the novel, poetry and theatre, and, as a modernist, contributed greatly to dissolving the boundaries between genres. There is some debate as to whether Unamuno was in fact a member of the Generation of '98 (an ex post facto literary group of Spanish intellectuals and philosophers that was the creation of José Martínez Ruiz — a group that includes Antonio Machado, Azorín, Pío Baroja, Ramón del Valle-Inclán, Ramiro de Maeztu and Ángel Ganivet, among others).

In addition to his writing, Unamuno played an important role in the intellectual life of Spain. He served as rector of the University of Salamanca for two periods: from 1900 to 1924 and 1930 to 1936, during a time of great social and political upheaval. Unamuno was removed from his post by the government in 1924, to the protest of other Spanish intellectuals. He lived in exile until 1930, first banned to Fuerteventura (Canary Islands), from where he escaped to France. Unamuno returned after the fall of General Primo de Rivera's dictatorship and took up his rectorship again. It is said in Salamanca that the day he returned to the University, Unamuno began his lecture by saying "As we were saying yesterday, ...", as Fray Luis de León had done in the same place four centuries before, as though he had not been absent at all. After the fall of Rivera's dictatorship, Spain embarked on its second Republic, a short-lived attempt by the people of Spain to take democratic control of their own country. He was a candidate for the small intellectual party Al Servicio de la República.

The burgeoning Republic was eventually squashed when a military coup headed by General Francisco Franco caused the outbreak of the Spanish Civil War. Having begun his literary career as an internationalist, Unamuno gradually became a convinced Spanish nationalist, feeling that Spain's essential qualities would be destroyed if influenced too much by outside forces. Thus for a brief period he actually welcomed Franco's revolt as necessary to rescue Spain from radical influence. However, the harsh tactics employed by the Francoists in the struggle against their republican opponents caused him to oppose both the Republic and Franco.

As a result of his opposition to Franco, Unamuno was effectively removed for a second time from his University post. Also, in 1936 Unamuno had a brief public quarrel with the Nationalist general Millán Astray at the University in which he denounced both Astray and elements of the Francoist movement. He called the battle cry of the rightist Falange movement—"Long live death!"—repellent and suggested Astray wanted to see Spain crippled. One historian notes that his address was a "remarkable act of moral courage" and that he risked being lynched on the spot. Shortly afterwards, he was placed under house arrest, where he remained, broken-hearted, until his death ten weeks later.[1]

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Displaying 1 - 6 of 6 reviews
Profile Image for Carlos.
204 reviews155 followers
March 16, 2021
De las tres novelas que comprenden este volumen, he leído Niebla. La novela tiene un buen comienzo. Llaman la atención algunas peculiaridades del castellano de Unamuno. Poco a poco vamos conociendo al personaje principal, Augusto Pérez, que tiene una personalidad singular, algo ingenua. Sin embargo, da la impresión de que el autor no hubiese sabido cómo terminar la narración y emplea un recurso literario extremo y llamativo para resolverlo.
13 reviews1 follower
September 27, 2019
Increibles novelas o mejor dicho nivolas de Unamuno que si bien a día de hoy muchos de los temas abordados pueden sentirse anacronistas, pues plantea los temas filosóficos que obsesionaron a Unamuno a lo largo de toda su vida, temas tales como la trascendencia de la vida, la eternidad, la inmortalidad y la fe cristiana. No es necesario conocer el contexto de España a inicios del siglo anterior para poder disfrutar de la lectura. Mi nivola favorita fue Abel Sánchez
Profile Image for J. S.
155 reviews
March 10, 2023
No puedo hablar de Unamuno; su grandilocuencia es tan poderosa y su excelsitud tan increíble que lo único que puedo añadir es mi más honestíma admiración por su figura.
Profile Image for Cristià Calle.
16 reviews
August 12, 2020
Niebla: ****
Abel Sánchez: ***
La tía Tula: **
San Manuel Bueno, mártir: ****

Sobre "Niebla":

"Nuestro público, como todo público poco culto, es naturalmente receloso, lo mismo que lo es nuestro pueblo. Aquí nadie quiere que le tomen el pelo, ni hacer el primo, ni que se queden con él, y así en cuanto alguien le habla, quiere saber desde luego a qué atenerse, y si lo hacen en broma o en serio. Dudo que en otro pueblo alguno moleste tanto el que se mezclen las burlas con las veras, y en cuanto a eso de que no se sepa bien si una cosa va o no en serio, ¿quién de nosotros lo soporta? Y es mucho más difícil que un receloso español de término medio se dé cuenta de que una cosa está dicha en serio y en broma a la vez, de veras y de burlas, y bajo el mismo respecto".

"¡La hormiga!, ¡bah!, ¡uno de los animales más hipócritas! Apenas hace sino pasearse y hacernos creer que trabaja. Es como se gandul que va ahí, a paso de carga, codeando a todos aquellos con quienes se cruza, y no me cabe duda de que no tiene nada que hacer. ¡Qué ha de tener que hacer, hombre, qué ha de tener que hacer! Es un vago, un vago como... ¡No, yo no soy un vago! Mi imaginación no descansa. Los vagos son ellos, los que dicen que trabajan y no hacen sino aturdirse y ahogar el pensamiento".

"No hay más arte de mnemotécnica que llevar un libro de memorias en el bolsillo. Ya lo decía mi inolvidable don Leoncio: ¡no metáis en la cabeza lo que os quepa en el bolsillo! A lo que habría que añadir por complemento: ¡no metáis en el bolsillo lo que os quepa en la cabeza!"

"Haz lo que dice el refrán árabe: «si vas a detenerte con cada perro que te salga a ladrar al camino, nunca llegarías al fin de él». No sirve tirarles piedras. No les hagas caso".

"¡Qué extraño animal es el hombre! Nunca está en lo que tiene delante. Nunca está en lo que tiene delante. Nos acaricia sin que sepamos por qué y no cuando le acariciamos más, y cuando más a él nos rendimos nos rechaza o nos castiga. No hay modo de saber lo que quiere, si es que lo sabe él mismo. Siempre parece estar en otra cosa que en lo que está y ni mira a lo que mira. Es como si hubiese otro mundo para él. Y es claro, si hay otro mundo, no hay éste".

Sobre "San Manuel Bueno, mártir":

"—La envidia —gustaba repetir— la mantienen los que se empeñan en creerse envidiados, y las más de las persecuciones son efecto más de la manía persecutoria que no de la perseguidora".

"Cuando oía eso de que la ociosidad es la madre de todos los vicios, contestaba: «Y del peor de todos, que es el pensar ocioso»".

"¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que la profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque ell consuelo que les doy no sea el mío".

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