Elogio de la quietud son las refexiones a medio camino entre un mundo que acaba —el de la letra impresa y la cultura del siglo XX—, y otro que comienza —el de las redes sociales y la inteligencia artificial—. Un tiempo que ha desplazado a los medios de comunicación convencionales y ha convertido el ejercicio de distinguir la verdad de la mentira en un objetivo que empieza a ser inalcanzable. La infancia como territorio de la memoria, la juventud desbocada, el auge y la caida de un periodismo en decadencia, van tejiendo las páginas de este libro, en el que el autor se rebela ante la pérdida de una forma de entender la cultura, las relaciones humanas o el deseo de conocimiento. Una mirada que enfrenta nuestro convulso presente con las grandes obras de literatura, el cine o la filosofía. Una obra valiente que encontrará la complicidad del lector, escrita con la sabiduría, el reposo y el elegante escepticismo de quien ha vivido intensamente y ya lo ha visto casi todo.
Cuartango es, ante todo, un observador y espectador escéptico del presente. Por ello, arma su imaginario en torno al pasado, usando así sus columnas a modo de reflexiones en voz alta en las que intenta obtener conclusiones de sus preocupaciones vitales ―la nostalgia, el desencanto, la soledad, la infancia o el paso del tiempo―. Además de en la experiencia, como el gran buscador de respuestas que es, acude al cine, la filosofía, la música o los libros para encontrar reposo, refugio y, claro está, diálogo.
Un libro meramente personal; Cuartango se desahoga con la escritura y logra así una cercanía muy particular con sus lectores, que acceden con suma facilidad a sus convicciones.
Gran recopilación de pequeños relatos, que resultanen una preciosa oda a la nostalgia, invitándonos a rememorar nuestras vidas como reflejo de la suya propia a través de música, cine, libros y hermosos lugares.
Es justamente cuando ya no existe el futuro y los días se agotan cuando tal vez empezamos a vislumbrar el sentido de nuestra vida. La felicidad ha resultado un corto espejismo, lo absoluto ha sido un ansia inaccesible, el dinero ya no sirve para nada y nuestro legado pasará irremediablemente al olvido. Solo nos quedan esos instantes que pronto se desvanecerán en la eterna sepultura del tiempo.
Las columnas periodísticas aquí recogidas nos hablan de esos instantes de Cuartango: las islas, Littau, París o Miranda de Ebro. De sus canciones, películas y libros. Son reflexiones sobre la vida, que encuentro estimulantes y escritas con elegancia. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero eso hace más atractiva su lectura.
Elogio de la quietud es un compendio de muchas de la columnas de Pedro G. Cuartango. París, nostalgia, trenes, Miranda, periodismo... se entremezclan en todos los textos dando como resultado un sabor melancólico al leer sus columnas, una delicia de libro.