¿Es verdad que Jesús nunca existió como muchos afirman? Y si se acepta su historicidad, ¿cómo sabemos qué fue lo que dijo o hizo verdaderamente? ¿Hay sistemas o métodos para averiguar qué es histórico y qué no en lo que se cuenta de Jesús? ¿Qué valor tienen en general textos, los evangelios, que se nos han transmitido sobre él desde tiempos remotos? O también, ¿cómo se puede obtener algo que se acerque a la verdad de tanto como se ha escrito sobre Jesús, en especial desde la época de la Ilustración? Y por fin, ¿por qué los estudiosos en general parecen rechazar arbitrariamente unos pasajes de los evangelios como "falsos" y aceptan otros como "verdaderos"? Todas estas son preguntas reales, formuladas al autor directa y personalmente, que surgen de forma espontánea en cualquiera que se interesa por Jesús. A lo largo del libro el lector percibirá cómo utilizando científicamente los métodos que se describen en él, y observando los ejemplos ilustrativos, es posible aproximarse históricamente a la figura de Jesús de Nazaret. Este libro sirve además de ayuda e introducción al estudio concreto de los evangelios, de modo que se consiga tener una noción suficientemente clara de su valor literario e histórico y de las razones de ello. Está compuesto desde el punto de vista estrictamente histórico y de la crítica literaria, sin estar supeditado a ninguna confesión religiosa, pero igualmente sin practicar militancia ideológica alguna. Es una presentación sencilla, en lo posible, ordenada y (casi) completa de los métodos utilizados por la ciencia histórica para aproximarse a las primeras fuentes sobre Jesús. -"Aprendo con Piñero a cada frase, así como del enjundioso libro que acaba de Aproximación al Jesús histórico, en el que concluye que Jesús existió realmente, que fue un galileo carismático al que sus seguidores vestirían luego con ropajes divinos" (Entrevista en La Vanguardia) -"En este estudio sencillo, ordenado y claro Piñero, catedrático gaditano hoy en día reconocido como uno de los principales expertos del Nuevo Testamento a nivel mundial, ha querido poner sobre la mesa lo que se sabe sobre la figura histórica de aquel Jesús del siglo I procedente de Nazaret" (Entrevista en ABC). -"Este libro pretende responder a una serie de cuestiones en torno a Jesús, tales como si es cierto lo que algunos sostienen sobre su inexistencia; la forma de proceder de los estudiosos para aceptar un determinado pasaje como verdadero (o posiblemente verdadero) y otro como falso; o la explicación precisamente de la aplicación de los métodos críticos para acercarnos lo más posible a la realidad histórica y el valor que pueden tener los textos primitivos del cristianismo" (Religión Digital).
Antonio Piñero Sáenz (1941-) es catedrático de Filología Griega en la UCM, especializado en "Lengua y literatura del cristianismo primitivo".
Es autor e escritor de numerosas obras en el ámbito del cristianismo y judaísmo. Junto a su prestigio internacional como investigador, destaca su faceta de comunicador, atestiguada por millones de personas.
En sus escritos, así como en sus intervenciones en televisión y radio, su determinación, dinamismo, y sobre todo la pasión que transmite, otorgan un fluir único a su mensaje.
Como ateo, antes de leer este libro, tenía un imaginario de Jesus como un "hippie" adelantado a su epoca que predicaba una ética basada en el principio "Amaos los unos a los otros" y que su mensaje fue tergiversado por la iglesia. Tenía un interés en entender la historicidad de este personaje tan influyente en la historia de la humanidad dejando de lado el mito y sentido teologico.
Este libro explica el estudio exhaustivo del Nuevo Testamento, las obras de Flavio Josefo y otros textos relevantes, empleando sistemas y métodos para discernir lo histórico de lo no histórico en lo que se nos cuenta de Jesús.
Con el libro me doy cuenta de lo poco que sabía de: Jesus, del surgimiento del cristianismo y de como fue escrita la biblia. A continuación muestro unos de los puntos que me han parecido interesantes de la lectura de este libro.
Acerca de la historia del cristianismo::
- El nuevo testamento sigue una concepción cristiana Paulina (el significado salvífico-sacrificial de la muerte y resurrección de Jesús). - El nuevo testamento fue escrita en griego, por varias personas y en diferentes momentos. El Evangelio de Marcos es el primero que se compuso. Los evangelistas Mateo y Lucas, por este orden cronológico, copian de Marcos. Mateo y Lucas utilizan también otra fuente que contenía fundamentalmente solo dichos de Jesús y que se ha perdido. Esta fuente estaba escrita en griego y recibe diversas denominaciones: "Fuente de los dichos", "Fuente de los logia", o simplemente "Fuente Q". Mateo y Lucas emplean también otro material, oral o escrito, que es suyo propio.
- Entre el 150 y el 200 e.c. la formación de la lista actual de libros sagrados del Nuevo Testamento se había completado en lo sustancial. Es de suponer que este hecho se debió a un acto deliberado de política eclesiástica, aunque no nos haya quedado ningún documento que deje constancia de ello, tampoco qué grupo o grupos conformaban la Gran Iglesia que lo formó.
- La nueva religión "el cristianismo" es muy diferente a la religión de Jesús. El primer seguidor insigne (o al menos el que más ha dejado escrito y el que a su vez, ha tenido más seguidores) de Jesús fue Pablo de Tarso y tiene una concepción diferente. El concepto de la salvación en Jesús es radicalmente distinto del de Pablo. Jesus pensaba que la salvación habría de venir de la observancia completa de la ley de Moisés, la Torá de Israel, y del arrepentimiento, de modo que se pueda entrar en el reino de Dios, que iba a instaurarse muy pronto en la tierra de Israel. Para Pablo (Tambien conocido como el apostol de los gentiles, es decir de la gente no judia), por el contrario, incluso para los judíos, la salvación tenía su fuente en un acto de fe en Jesús como mesías y en su sacrificio en la cruz como acto de salvación universal. Teniendo esto en cuenta, Parece pues, que el personaje que comienza a poner los cimientos para una nueva religión y para la posterior separación definitiva del judeocristianismo del judaismo normativo y oficial fue Pablo de Tarso y no Jesús de Nazaret. - el cristianismo solo empieza tras la muerte de Jesús, y nace precisamente con la construcción de una teología reflexiva sobre él. - En el nuevo testamento, los evangelistas se corrigen unos a otros. Cada aparición de un nuevo evangelio, aun ciñéndonos solo a los canónicos, es una edición mejorada y enmendada de la anterior. Esto supone (aparte de que en esos momentos no se los consideraba sagrados e intocables) que cada evangelista no estaba de acuerdo con las perspectivas de su colega anterior. Esta opción crítica llega a su máximo posible con la edición del Cuarto Evangelio, que supone casi una enmienda a la totalidad de los anteriores. En general los tres evangelistas que siguen a Marcos intentan transmitir un retrato de Jesús mejorado y agrandado en sus cualidades naturales, es decir, muestran un claro sesgo o tendencia a magnificar e idealizar al héroe de su narración.
- La comunidad en torno a los autores evangélicos tuvo una gran importancia en la transmisión de las noticias sobre Jesús. Por tanto, esos autores no fueron meros transmisores inocuos y fidedignos de tradiciones primitivas, fiables históricamente, sino verdaderos autores que impregnaron de su teología peculiar, o de la de su comunidad, todo lo que escribieron.
- Existen algunas notables diferencias entre el pensamiento teológico de los evangelistas y el estrictamente paulino de sus cartas auténticas. Pero se señala ante todo la influencia de un Pablo, cronológicamente primero, sobre unos evangelios que se escribieron después de su muerte y en un ambiente en el que el judeocristianismo estaba en crísis tras la eliminación de muchas de sus comunidades por las secuelas de la gran guerra judía contra Roma (66-70 e.c.). Por ello, los evangelistas no pudieron sustraerse al influjo de la potentísima teología de Pablo, que era el marco en el que se estaba desarrollando el cristianismo naciente en la época de composición de los evangelios. - De los veintisiete escritos que componen el nuevo testamento, se atribuyen catorce a la pluma de Pablo. - Pablo probablemente no conocío a Jesus.
Historicidad de Jesus:
La concepción de Maria por obra del espiritu santo fue creada como una maniobra para encubrir el adulterio de María o por el contrario, que la afirmacion cristiana de una concepcion divina condujo a una acusación anticristiana de adulterio.
Que Maria y José tuvieron, ademas de Jesus, otros cuatro hijos y al menos dos hijas. Que estos hermanos no estaban incluido en el numero de apostoles, sino que, mas bien, no creían en Jesus, y en algun momento, habian procurado truncar su carrera. Que a pesar de la tirantez inicial, estos hermanos formaron parte, despues, del grupo de los primeros seguiodores de Jesus.
Hay incoherencias en el nuevo testamento y una de esas esta en el lugar y fecha de nacimiento de Jesus. Probablemente Jesus nació en tiempos de Herodes el grande, como afirman Mateo y Lucas. Herodes murio en el 4 aec, por lo que Jesus debió haber nacido antes. Segun lucas hubo un censo que sirve para fechar el nacimiento de Jesus. El Censo de quirinio. Quirinio fue nombrado legado en el 6 ec. (10 años desde que Herodes el grande habia muerto). Es probable que el nacimiento de Jesus haya sido en Nazaret y no Belén. se estableció así presumiblemente para alinearse con las profecias del antiguo testamento.
Otra incoherencia es que unos pasajes de la biblia indican que María no era davídida, sino probablemente Aaronida (al ser pariente de Isabel, la madre de Juan Bautista). Mostrando que Jesus no era descendiente de David, y al alinear la ascendencia a David por medio de José no tiene sentido si es sólo el padre "putativo".
Sobre la doctrina y predicación de Jesús:
Se puede enmarcar el pensamiento de Jesus en la senda de la doctrina de su mentor y maestro Juan Bautista, hay en los evangelios indicios suficientes como para afirmar que ambos personajes muestran asombrosas semejanzas como judios del siglo I y profetas apocalípticos los dos.
Despues de la muerte de Juan Bautista (asesinado por Herodes Antipas por motivos politicos y de orden público), el nuevo grupo de Jesus recorrió la galilea rural probablemente hacia el año 28/29 e.c. Jesus centro su predicacion en la gente del campo, evitando las grandes aglomeraciones ciudadanas llenas de paganos. Este hecho pudo tener un doble sentido. Jesus considerase que en ese ambiente campesino en donde habitaban los verdaderos israelitas que conservaban las tradiciones antiguas y el germen de la restauración de israel. En segundo, es posible que Jesus evitara las grandes aglomeraciones porque habia guarniciones de Herodes Antipas y policia que podria ir tras de sus pasos, pues como seguidor del Bautista, era potencialmente peligroso.
El ministerio público de Jesus, itinerante y que suponia haber abandonado su casa y trabajo, le enajeno al menos al principio de su familia, que no creía en el y que lo consideraba un excéntrico fuera de sí. Por ello Jesus evitó en ocasiones la compañía de sus hermanos (sin embargo, tras su muerte, se agregarían al grupo de seguidores).
El nucleo de la predicacion de Jesus fue desde el principio, como el de Juan Bautista, la inminente venida del reino de Dios y el arrepentimiento para entrar en el cuando viniera. Era preciso mudar radicalmente la vida si esta no se atenia hasta el momento a la ley de moises entendida correctamente. El reino significaba la venida de dios con poder para reinar sobre Israel en el marco de la Alianza, tal como lo habian consignado los profetas, el reino suponia la liberación politico religiosa del pueblo judío. El gobierno terrenal de Dios sobre Israel acaerraba consigo enormes consecuenciaas politicas. Una muy clara era la oposicion al poder extranjero sobre israel, concretado en los romanos en aquellos tiempos. Esta idea explica - la negativa de jesus a pagar el tributo al cesar - el que los seguidores de jesus consideraran al Nazareno, al menos al final de su vida, hijo de David y rey de Israel (esto tenia notabilisimas consecuencias para la relacion con los ocupantes romanos).
Jesús fue también un profeta proclamador de las verdades centrales de la religión judía. Los rasgos generales de la ética de Jesús son los mismos que los preceptos morales que debía observar cualquier judío piadoso de la época, y se centran en la aceptación sin disputa de la soberanía de Dios y en la observancia de la ley dictada por él a Moisés. Como maestro de sabiduría en Israel, Jesús pensaba ante todo que la salvación habría de venir del estricto cumplimiento de la ley divina, la Torá.
No le interesó tanto a Jesús la santificación personal por medio de la pureza ritual o por la oración en el Templo o en la sinagoga, sino por una entrega al reino de Dios y al prójimo siguiendo el modelo del Padre celestial bondadoso y misericordioso. Dios habría de valorar mucho más el amor al prójimo, la entrega generosa a él, el respeto hacia los demás y el abstenerse de juzgar al prójimo, que el cumplimiento escrupuloso y angustiado de la normativa humana derivada de la Ley, por ejemplo, sobre el precepto del sábado.
La ética particular y específica proclamada por Jesús era "interina", una moral de preparación para los momentos inmediatamente anteriores a la venida del reino de Dios. Esta ética tenía unas recomendaciones que no podían aplicarse a una sociedad humana normal. En primer lugar, despreciaba casi indiscriminadamente la riqueza material. En segundo, no exaltaba precisamente el valor del trabajo como creatividad necesaria en este mundo. En tercero, mostraba poco o nulo aprecio por los vínculos familiares. Era esta, pues, una ética radical de seguimiento a Jesús para dedicarse a proclamar en los momentos finales la venida del Reino y ser digno de entrar en él.
Como ya indica en el prólogo este libro es una reorganización de temas ya aparecidos en distintas publicaciones impresas y electrónicas. Para quién conoce la obra de Piñero muchas páginas pueden ser repetitivas, no obstante actualiza algunos datos que en exégesis e investigación habían quedado algo desfasados. En cambio, fundamental para quien quiera iniciarse en la lectura de la crítica textual e histórica neotestamentaria. La presentación, ordenada y sencilla, de los distintos criterios que los exégetas utilizan para valorar la posible historicidad de un hecho o dicho es encomiable. Una exposición de la metodología historiográfica amena y accesible. Para los interesados en las fuentes manuscritas hubiese sido deseable mencionar más a menudo éstas, cuando divergen, junto a los versículos citados.
Imprescindible para todo aquel que quiera saber acerca del estado de los estudios laicos, académicos, textuales y científico-historicos sobre la figura de Jesús. Piñero rompe con los relatos fantasiosos, populares y mediáticos, haciendo del rigor y el escepticismo bandera.
Fundamental para creyentes,especialmente fanáticos (y aquellos que no diferencian hecho de fe) en tanto les modificará la percepción ideológica, lo que podría provocar una fe menos literalista y más abierta a lo metafórico, lo mítico, lo numinoso, lo místico o lo apofatico (vetas más positivas y creativas).
Fundamental para no-creyentes, especialmente si son amantes de la historia, la hermenéutica o historiadores, pues se expone con lujo de detalles los pormenores de las investigaciones y de la interpretación de textos. Es obvio que entre muchos historiadores no creyentes se tiende a afirmar con premura, sólo por razones ideológicas, que Jesús no existió. Ello supone un desconocimiento de los estudios especializados en este campo.
Creo, además, que el lector atento también podrá ver ciertas limitaciones en la posición de Piñero. Hay espacio para la polémica e incluso para dudar de que este autor esté libre de ideología y de empatía filo-cristiana (y que ello le haga proclive, como tantos, a creer en el porcentaje de verdad histórica de Jesús algo más de lo posible). No obstante, y pese a espacios de sana duda, es difícil negar las conclusiones generales de Piñero (por ser las de la mayor parte de especialistas).
P.D: Piñero sigue las tesis de Bart Ehrman en general (quien puede considerarse, realmente, el innovador en este área) y de Bultmann en lo metodológico.
Para quién guste de profundizar en el cristianismo desde el punto de vista de un historiador y filólogo, el texto del profesor Piñero es de mucha importancia.
No se encuentra nada que no se encuentre en el resto de obras de Piñero: básicamente, Bultmann, lo cual dado el estado actual de los estudios bíblicos es haberse quedado bastante desfasado.
Para leer algo más novedoso en esta misma línea y, afortunadamente, con un estilo más interesante, mejor acudir a Bart Ehrman.