Une femme décède mystérieusement dans un omnibus, sans qu'aucun passager ne le remarque. Paul Freneuse, artiste-peintre en vogue et témoin de la scène, entame une enquête informelle, avec un de ses amis... Fortuné Du Boisgobey, contemporain d'Émile Gaboriau, est un des précurseurs du roman policier. Au delà d'une intrigue assez classique, bien que novatrice pour l'époque, Du Boisgobey nous emmène, à travers les pérégrinations de nos 2 héros, dans un Paris délicieusement vieillot, où les omnibus étaient encore tractés par des chevaux et où naissait déjà la nostalgie des vieux quartiers... Extrait : À ce moment, l'artiste, qui songeait toujours aux deux femmes assises en face de lui, fut brusquement distrait de sa rêverie par un bruit qui partait de l'impériale, le bruit de trois coups de talon de botte, trois coups successifs, séparés par un léger intervalle et vigoureusement frappés. Tiens ! se dit-il, le voyageur de l'impériale qui fait des appels du pied comme un maître d'armes. Il paraît qu'il est encore là. En voilà un que dix degrés au-dessous de zéro ne gênent pas.
Fortuné du Boisgobey was born at Granville (Manche), and graduated from the Lycée Saint-Louis. He served as paymaster to the Army of Africa through several campaigns in Algeria from 1844 to 1848. His parents were wealthy, yet at forty or upwards, he took to writing.
In 1843, using the name Fortuné Abraham-Dubois, he made his literary debut in the Journal d'Avranches with a series entitled Lettres de Sicile recounting a voyage he had taken the year before. His first successful novel, Les Deux comédiens appeared in 1868, under the du Boisgobey pen name in the Petit Journal. The story was popular, and M. Paul Dalloz of the Petit Moniteur signed a contract with the author for seven years at 12,000ƒ a year. His reputation was increased by the publication of Une Affaire mystérieuse and Le Forçat colonel, both published there in 1869. In 1877, Figaro engaged him for a series of novels, which increased the success of that paper. He was prolific, with more than sixty works to his name, and became one of the most popular feuilleton writers. In 1885 and 1886 he was President of the Committee of the Société des gens de lettres. Du Boisgobey died in 1891 after a long illness.
Una muy disfrutable novela policíaca por la que parece no haber pasado el tiempo. Normalmente las novelas de este género escritas en el siglo XIX suelen sufrir el paso del tiempo, por haber sido escritas en una época donde le género estaba empezando y pueden resultar más simples o más clichés desde el punto de vista actual (porque utilizaban formulas que entonces eran novedosas, las popularizaban y al llegar a nuestros días, se han utilizado tanto que nunca sorprenden).
Pero no ocurre eso con esta novela. Tal vez porque no es un "whodunit", no se basa en el truco, en descubrir al asesino. Sabemos cómo se cometió el crimen al principio y los sospechosos son descubiertos bastante pronto también. El relato se centra en la persecución de estos sospechosos, y en saber si podrán darles caza antes de que se vayan de rositas.
Como novela negra que es, se centra más en los personajes, en el motivo del crimen y en la ambientación. Y lo verdaderamente bueno que tiene es que está escrita como si el lector no supiera nada, explicándole las costumbres y el París de la época (tanto la burguesía como su lado bohemio), con lo cual se hace muy fácil para alguien viviendo en el siglo XIX.
Hay partes donde el libro parece más una farsa o un vodevil que una novela de policías, y los diálogos a mí se me hacían muy de teatro, pero eso en realidad da al conjunto un aire ligero y divertido que yo personalmente he agradecido.
Con todo, una grata sorpresa de un escritor que no conocía y del que ahora soy fan.
3.5 estrellas. Este libro ha sido una de esas lecturas que he llegado a conocer gracias a la editorial y aunque no soy asidua del género policíaco, me ha gustado más de lo que esperaba. El estilo del autor es lo que más he disfrutado, es fluido y con tintes de humor; es cercano y creo que por eso cualquier lector podría acercarse fácilmente a esta novela. El comienzo y la escena del ómnibus está muy bien, es increíble lo fácil que se puede visualizar todo. Las descripciones, los personajes y los diálogos nos meten de lleno en la ambientación. Por su parte, el misterio tiene su ingenio y la información se nos va dando poco a poco, se mantiene el interés y se van resolviendo las incógnitas que se nos plantean al inicio de la historia. Los personajes están muy bien caracterizados y hay alguno muy peculiar. Los asesinos de este crimen son muy audaces y lo tienen todo muy bien planeado, la verdad es que que el crimen se produzca delante de tanta gente y nadie se de cuenta es algo difícil de conseguir. La edición sigue en la línea de la editorial: una portada preciosa, una introducción interesante, una traducción cuidada y unas ilustraciones maravillosas. Algunas me las he quedado observando un rato de lo bonitas que son. Creo que esta es una lectura sencilla y entretenida, con un tono muy agradable y accesible y que cualquiera que disfrute de los misterios y de las novelas de época puede disfrutar.
3,5 estrellas El crimen del ómnibus es una novela de misterio de habitación cerrada, que, aunque no está mal, sí que reconozco que me faltó algo, me gustaron más las otras dos novelas que tengo de D´Época noir, pero merece la pena leerla, porque es una de las primeras novelas de este género.
París, 1878, una noche fría, el último omnibus del día hasta arriba de viajeros, un paseo largo hasta el lugar del destino, una hermosa joven asesinada durante el trayecto, un joven pintor testigo de la muerte pero no del asesinato. Varios sospechosos pero imposible identificarlos, ¿cómo? si cada pasajero se ha bajado en distintas paradas. . El autor fue el escritor de novela de misterio más leído en Europa hasta que llegaron Conan Doyle con Sherlock Holmes y Agatha Christie con sus historias detectivescas. . Esta novela sirvió de inspiración a la escritora inglesa para su obra más conocida Asesinato en el Orient Express, pero no es una copia. En el crimen del omnibus la historia transcurre fuera del medio de transporte, no hay un detective archiconocido y la víctima no es alguien famoso. . En la lectura viajamos en el omnibus por París y luego paseamos por sus calles y sus teatros, conocemos la alta sociedad y la clase trabajadora de la época y vemos como las circunstancias van provocando que, sin quererlo, el protagonista y su amigo (otro pintor de menos éxito que él) se vean envueltos en una investigación sin precedentes. . La causa de la muerte y su ejecución son muy originales, la investigación sigue un ritmo muy creíble y las consecuencias de la misma son muy atrayentes. . Sorprende que antes de Holmes y Poirot hubiese mentes abiertas capaces de resolver un crimen siguiendo pistas y usando la lógica o las células grises. . La edición es preciosa como todas las de Deépoca ilustrada y si os interesa ya sabéis preguntar en su web. . Una visión apasionante de la ciudad del amor. .
No imaginaba que llegara a leer una de las novelas iniciales de género detectivesco, los referentes habían sido Poe y Conan Doyle. Es una novela entretenida y sencilla de leer pero que en ciertos pasajes se hace lenta, pero en general fluye. Me gustó mucho el contexto que le dio el autor, ese París que me es tan lejano, en tiempo y distancia, pero que se siente real con los datos interesantes sobre la ciudad y que se puede recorrer sus calles tan solo cerrando los ojos. La historia en términos generales es sólida, habría que hilar muy fino para encontrar agujeros de trama, tal vez hubo más drama del deseado pero no es molesto. Los personajes si bien no son un dechado de carisma, funcionan bien, en especial el pintor protagonista y la familia burguesa. La única pega es que no deja nada para que el lector se involucre en la solución del crimen pues el autor lo va resolviendo en la medida que va avanzando. Pero entiendo que era la apuesta novedosa del autor, así que se entiende y se sobrelleva bien. En resumen, un buen libro para pasar un buen rato.
Ha resultado muy diferente de lo que esperaba. Hasta la mitad de la novela no me interesaron los personajes y la trama. En realidad, el misterio no me parece tal, porque se descubre de manera sencilla por el lector, aunque los personajes tardan más en desenredar todo. No sé cuantas veces me exasperó la candidez (o ideotez, según se mire) de algunos personajes. Las tres estrellas se las doy porque me gustó el inicio (el crimen en el ómnibus), la última aventura para atrapar a los culpables, y las descripciones de un París bohemio.
Lo más destacable de esta novela no es la trama en sí, el misterio no es de lo más original. Pero está muy bien escrito, los diálogos están muy bien construidos y sobre todo describe muy bien el ambiente del París de la época, tanto de la élite burguesa como de los salones literarios y bohemios. Eso es lo que hace este libro tan interesante, además de haber servido de inspiración a numerosos autores posteriores de novelas de misterio. La edición de dÉpoca Noir con ilustraciones, tan cuidada como siempre.
Una novela entretenida en la que poco a poco aparecen nuevos misterios. Pero hay que recalcar que no es una novela donde el principal misterio es descubrir el asesino, ya que éste se desvela para el lector en los primeros capítulos, el resto de la historia veremos si los protagonistas son capaces de descubrir al autor del crimen.
Aún así en cada capítulo se revela nuevos misterios relacionados con el asesinato que nos llevará poco a poco a descubrir el por qué del mismo y al mismo tiempo veremos si los protagonistas consiguen evitar otro crimen.
Uno de los alicientes de la novela es que está muy bien ambientada en la «Belle Époque» del París de los artistas bohemios. Uno de mis momentos preferidos del libro es una escena del segundo capítulo, en el que se describe a Paul Freneuse en su estudio pintando un cuadro, mientras su amigo Binos entra en el estudio y comienza a revolotear por el cuarto alegremente y despreocupado mientras le cuenta lo que ha descubierto de la joven asesinada. Esta escena me recuerda mucho al acto I de la ópera «La boheme» de Puccini. Tanto una como en la otra hay mucho contraste, en la novela es una escena alegre donde el despreocupado Binos juega con el misterio para desvelar la triste historia de la mujer asesinada, mientras que en la ópera se muestran a cuatro artistas muertos de hambre y frío que se burlan de sí mismos y de sus penurias. Tanto en una como en otra se muestra a los artistas bohemios riéndose de la triste realidad.
Volviendo a la novela, Paul Freneuse es el héroe de la historia, un prometedor pintor, serio y todo un caballero. Por otro lado, Binos es su antítesis, alegre, despreocupado y un poco sinvergüenza. El autor juega con estos personajes para darle un carácter más serio y formal con Freneuse y para darle más frescor y un aire más despreocupado con Binos.
Otro aspecto a resaltar de la novela es que nos muestra la lucha de clases en la Francia del siglo XIX. Paulet, el futuro suegro de Paul, es un burgués adinerado que junto a su hermosa hija Margarite reencarnan la codicia y la vanidad de las clases altas. Hay una escena donde Margarite no le importa humillar a Pia, una jovencísima que resulta ser una italiana pobre que para ganarse el pan trabaja como modelo para Freneuse. Pero Paul, como todo héroe de la literatura, tiene buen corazón y no duda en defender a Pia:
«Estoy y estaré siempre al lado del más débil» (pág. 204)
Sin embargo, tampoco es un héroe perfecto, más adelante comenta:
«El asesinato de una muchacha pobre y desconocida me parecía impensable, pues desconocía el interés que alguien pudiera tener para matarla» (pág. 273)
Este párrafo es un claro ejemplo para mostrar el esnobismo del protagonista, pues confiesa que una pobre muchacha de la clase baja no puede despertar ningún interés en nadie ni siquiera para asesinarla, ya que según el subconsciente de Paul, parece ser que los únicos que despiertan algún interés son los ricos de la clase alta.
Para concluir, es un buen libro y entretenido que puede disfrutar todo el mundo, sobre todo lo disfrutarán aquellos amantes de la «Belle Époque» de París.
Es el primer libro que leo de este autor y me sorprendió descubrir que fue de los primeros en escribir novela negra e inspiró a muchos autores famosos, como Arthur Connan Doyle y Agatha Christie.
Lo mejor es que no acusa para nada el paso del tiempo. Salvando las diferencias de la sociedad del S.XIX y la actual, el planteamiento y los recursos utilizados te hacen sentir todo el tiempo como si estuvieras leyendo una novela de hoy en día.
La diferencia con la mayoría de las novelas negras es que aquí no es la policía la que busca al asesino sino dos pintores, por lo que se producen muchas situaciones curiosas y cómicas, dentro de la tragedia que es el asesinato. El autor va dando pequeñas pistas, que los lectores conocemos pero los detectives aficionados no y eso hace que se mantenga el interés todavía más.
Me gustó muchísimo la ambientación, hablando del París de la época, que siempre me ha fascinado: las costumbres sociales, la alta sociedad y los bohemios y los lugares en boga en ese momento.
El lenguaje, como en general en las novelas antiguas, es muy rico, aunque a veces los diálogos son un poco teatralizados y eso resulta raro.
Lo que menos me gustó fue la resolución de la trama, no por la manera en la que el autor desenmaraña el misterio, que es muy ingeniosa, sino porque en una pocas páginas se resuelven varios enigmas que estaban en el aire en los capítulos anteriores muy apresuradamente y por encima.
En resumen, una novela muy recomendable, para leer en unos pocos días. Aviso: no leer por la noche, es adictiva.
Maravillosa novela de misterio con trama de habitación cerrada... en marcha. En un ómnibus. Como bien se nos destaca en la introducción del gran Juan Mari Barasorda, sigue la estela de Gaboriau pero con menos flashback y una estructura más lineal. Trama romántica, siempre, pero con menos peso en esta ocasión, dando una mayor relevancia a todos los aspectos que pesan sobre el crimen. Diálogos brillantes, narración ágil y quitando tan solo dos detalles, sin apenas fisuras. Y tiene 140 años. Muy recomendable.
Un clásico misterio de tinte policial, pero donde la policia aparece solamente en el des enlace, y es a través de un testigo del homicidio, que empezamos a conocer el trasfondo de los hechos. Desde un inicio se sabe quienes fueron los asesinos, pero aqui mas alla del quien, importa el porque. Para la trama y desarrollo de personajes, creo que es algo extensa, la primera parte le falto algo de ritmo, mientras que en el desenlace por momentos había escenas muy apresuradas, tanto asi, que el final fue bastante abrupto, sin desarrollar ciertas decisiones y giros de los personajes.
Mi primer libro de Boisgobey, pionero de la novela policial, ha sido una lectura muy diferente, un misterio que se desarrolla muy lentamente, que te da muchos datos de qué pasará, pues aquí lo importante son los personajes, de cómo se involucran y mezclan en los sucesos. Los detalles del París de finales de 1800, sus óperas, los teatros, sus calles se describen tan vividamemte.
Lo importante de esta novela es el ambiente de un París lleno de personajes variopintos e interesantes que el autor te va explicando según se desarrolla la trama. Escrita con buenos diálogos aunque el paso del tiempo se nota en la obra envejece bastante bien, ya que lo importante no es el cómo sino mas bien el por qué del asesinato que acaba relacionando a todos los personajes.
I picked this up at a trading library in the Philippines. It has been re-issued in France. I am currently reading it with my french friend, Yannick. We have now finished and were delighted to read a book written in 1880 in Paris. The descriptions are set in exact time period and the author was able to weave an interesting cast of characters together to arrive at a satisfying ending. Very nice to read something in so well written in French.
I love the depth of the characters and the story. It isn't all cut and dried, nor are the results expected. Yes, du Boisgobey's stories are long, but the type of "long" you don't want to end. The descriptions of France in the 1880s are so well-drawn that you feel you are there.