¡Coronada de violetas, sonrisa de miel, santa Safo!.
_Alceo de Mitilene._
La poesía de Safo es de una desbordante pasión, nostálgica, erótica y deslumbrantemente intimista.
De su poesía de sobremanera se ha insistido en la originalidad que Safo supone. Por lo fresco de sus versos, y por la maestría en su composición. Ejemplo de ello es el metro que lleva su nombre.(Metro: estrofa sáfica, tres endecasílabos más un pentasilabo).
Fue su calidad como poeta en gran medida la causante del mito de su figura. Así se le atribuye a Platón aquel epigrama en dónde endiosa a Safo como la décima musa. Curiosa resulta tal afirmación puesto que de sobra es sabida la enemistad que Platón sostenía con los poetas, tanto que en su República los quería fuera.
También es famosa la comparación que hace Máximo de Tiro de Safo con Sócrates. Y así un sin fin de admiración e influencia de Safo que se extiende hasta la actualidad.
De Safo se sabe poco o nada a ciencia cierta, tanto es así que problemático también es su origen, si de Ereso o de Mitilene, lo cierto es que más propio es llamarla de Lesbos.
De Safo sabemos que fue poeta, tocaba la lira, el plectro y qué tenía discípulas. Y que también era una gran música. (Erróneamente habrá quien le artuibuya la invención del plectro, pero no es así). En suma, la información mas segura sobre Safo se reduce a eso, poeta, música y maestra.
Todo lo demás que gira en torno a la figura de Safo es más bien mística, leyenda y mitología.
Así la figura de Safo de Lesbos que nos ha llegado por transmisión cultural a través del tiempo nos presenta a una figura más bien mítica, casi deificada y objeto de culto.
Su figura por mucho tiempo ha sido mítica, mítica como la muerte que le crea cierta tradición, una muerte novelesca en dónde Safo se arroja susidandose por un amor.
Está edición de Acantilado a cargo de Aurora Luque tiene sus peros, si bien Aurora Luque en cuanto a traductora de los poemas lo hace bien, lo negativo es su obsesión por lo erótico-lesbiano en la poesía de Safo y la figura misma que termina por ser mas bien una edición sesgada en dónde Aurora Luque intenta venderte la moto en dónde Safo es una gran poeta clásico, clásicos sí pero en tanto que es una gran figura lésbica- erótica, sí bien esto a primeras no parece malo, Aurora Luque insiste demasiado que termina por ser oztigante. Sobretodo porque esa moto yo ya la había comprado. No sé si está edición sea buena para un primer acercamiento a Safo, me parece puede resultar más útil (aunque lo dudo un poco) para aquel quien quiera abordar la obra y la figura de Safo en un aspecto más específico como lo es su lesbianismo.
En suma, buena traducción pero insuficiencia en las notas y los estudios introductorios que podría aclarar la figura de Safo y tender un puente al lector a toda la genialidad de Safo descubiendola a lector como lo clásica que es. Para el lector que busca un enfoque más general Acantilado y Aurora Luque quedan debiendo.