-“Hay un añoranza de juventud a la espera de que las cosas no cambien. Un deseo por lo inmóvil, que el tiempo se quede parado en lo maravilloso. Como el enamoramiento. Un anhelo constante por las mariposas en el estómago. Pero eso es de un un deseo, porque la vida deberías aspirar a una constante evolución. Permitir que la experiencia nos atraviese y nos transforme. Eso es lo que se supone que debe pasar. Eso es lo que significa crecer”.
-“Y es que la libertad es un hecho incuestionable en la vida de estas mujeres, y eso hizo de esta serie un hito. Hace 20 años no se había visto una narrativa televisiva que mostrara mujeres que no deben dar cuentas a nadie. Sin familias, sin esposos, con parejas temporales y para quienes el matrimonio y los hijos no son necesariamente prioridades ni aspiraciones de vida. Eso es absolutamente demoledor, porque rompe el paradigma de binomios (blanco/negro, hombre/mujer, bueno/malo) sobre el que está construida la moral occidental. Es imposible clasificar a cualquiera de estas cuatro mujeres de Sex and the City dentro de una única categoría. Ellas no son blanco o negro, son grises. Y ese gris, indefinible y no encasillable, las pone en un plano que la gente no sabe cómo definir. Altera esquemas y plantea preguntas incómodas y nuevas. Y sin duda obligó a muchos a pensar en el 51% de la sociedad de una forma diferente”.
-“La intimidad del diálogo sincero entre mujeres es un valor importante que nos sostiene en las luchas diarias. Es un espacio que nos permite no sentirnos tan solas y extraterrestres en un mundo que nos vende imágenes de lo que se supone deberíamos ser, pero que realmente no somos. Imágenes de cómo nos quieren ver los otros, pero no cómo nos percibimos nosotras mismas. Ideales que son imposibles de alcanzar, pero que en el esfuerzo por lograrlos nos dejan golpeadas y exhaustas…” “La amistad entre mujeres es un pilar importante para nuestra liberación, por eso, plasmarlo en una serie que se convirtió en tal fenómeno millonario, fue un acto de feminismo puro. Si lo hicieron bien o mal es un cuestionamiento válido. Pero la relevancia fundamental es que hace 20 años Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte le demostraron a toda una industria que las mujeres existimos y queremos vernos en las pantallas, y eso las convierten en pioneras”.