Cinco estrellas para el primer cuento, dos para el segundo y uno para el tercero. Pero el primer cuento constituye la mayoría del libro, así que le doy cuatro en total. Hay spoilers en esta revisión.
En el primer cuento (El hilo que nos une), me gustaron mucho el uso del realismo mágico y el trato de los temas de clase y raza en el primer cuento. Me gustó también el final agridulce, con ella sin su amor, pero con su independencia. Uno de los momentos más destacados para mi es cuando María se da cuenta de que él está mirando a la novia (en la boda) con una emoción que María nunca había visto en él – la esperanza. Aunque él le había mirado a María con muchas emociones, incluso el amor, nunca le había mirado con esperanza – nunca pudo ver su futuro juntos. Otro es cuando María menciona que su abuela es la única persona que la ha querido de verdad, antes de contar una historia de amor, pero un amor temporal. También me impactó mucho el comentario de María que ellos habían tenido muchas conversaciones sobre sus preocupaciones en las que ninguno entendía al otro. Había una brecha tan grande entre sus vidas que no podían salvarla.
En el segundo cuento, Muertos de risa, aprecié el doble sentido del título y el uso de algo con asociaciones positivas como indicador de la muerte. Pero para mí, a este cuento le falta el desarrollo suficiente de los personajes para impactarme significativamente. Pienso que, en un cuento tan corto, este desarrollo de los personajes es muy difícil, aunque no imposible (este cuento tiene solo una cuarta parte de la longitud del primero).
La verdad es que el tercero cuento, La mujer de chocolate, me dio un poco de asco. Podría ser que en parte fueran los momentos casi caníbales. Pero creo que fue aún más mi interpretación de la metáfora – que en relaciones con tanto deseo, alguien tiene que terminar de existir como un ser humano independiente y que, en las relaciones heterosexuales, normalmente es la mujer.