Káplan es un muchacho común y corriente que ha crecido en el extranjero, con un padre distante y una madrastra invisible. Lo acompañan su perro Matusalén y su amigo Franz. Cierta noche, un invitado especial llega sin anunciarse.
La conversación que Káplan sostiene con el visitante inesperado provoca un cambio radical en él: aprenderá sobre la vida, la muerte y la adolescencia, y, además, a enfrentar el pasado y la pérdida de sus seres queridos.
No es fácil ser un chico en un mundo de adultos con reglas y silencios voluntarios. Sobre todo, si hay que guardar un secreto que, de revelarse, pondría cabeza abajo el mundo de los adultos. Káplan es una novela que explora las distancias autoimpuestas y los caminos que permiten sobrellevar la pérdida.
Ciudad de Guatemala, 1989. Desde 2014 su trabajo literario ha sido incluido en medios impresos y digitales en Iberoamérica. Mantiene la columna El astrolabio de Copérnico en el medio gAZeta.gt. Ha publicado los libros Nebulosa (Mandrágora, 2014), El sendero del árbol enjaulado (Tujaal Ediciones, 2019) y la novela Káplan (2019, Loqueleo). Problemas de una ciudad sin trenes, un libro de relatos, obtuvo la CLI 2020, auspiciada por la Coordinadora de Editoriales Independientes de la Universidad Autónoma de Baja California, y fue publicado en Tijuana por Malvia Editorial. Su relato «La recaída» ganó, por unanimidad, el III Certamen de Cuentos «El palabrerista» 2020. En octubre de 2021 se anunció que «Hasta que todas estén muertas» ha sido ganadora del I Certamen de Novela Corta Sión Editorial/Serie Periferia.
Lectura obligatoria del colegio, noveno grado. No entendí la mitad de la trama, pasa muy rápido. Unas treinta páginas más le hubieran venido bien.
Creo que sería un buen para niños de grados menores—quinto, sexto, hasta séptimo grado— si no se tratarán ciertos temas específicos ya que es una lectura rápida, divertida dentro de lo que cabe.
El final no es profundo, pero es bonito. No dieron un desenlace concreto para un montón de cosas que pasan, o tal vez sí, pero realmente ya me olvidé. No me aportó nada pero tampoco me quitó nada leerlo.
No entendí la portada, no le veo relación al libro. Bonita pero no tiene significado. La muerte fue el mejor personaje, junto con el gato con el que toman té—solo se menciona dos veces al gato— o algo así.
Me gustó el concepto de las muertes, el autor debería escribir un libro sobre ese tema; hay una parca distintas para situaciones distintas. Realmente lo leería, aún si fuera con este formato. Capítulos cortos, muy cortos a veces, me hubiese gustado que fuesen un poco más largos.
Si el autor escribiese un libro con esta misma premisa, pero desarrollase más a fondo los personajes, la trama, etc, leería el libro aún ya sabiendo el final. La idea es realmente buena, solo necesita ser pulida y profundizar en diferentes aspectos.
Creo que lo que pasa es que la trama es de temáticas más sensibles, sin embargo, fue adaptada a jóvenes (como yo, aunque para mí edad creo que hubiese sido interesante que se hubiese profundizado más en ciertos aspectos que realmente pasan), y este libro no da para eso, por eso fue tan malo pero particularmente bueno. Como dije, si lo escribiera para un público más adulto sería mejor.
Recomendado para una lectura ligera, no muy profunda, historia algo triste pero cómica a la vez.