El título de esta obra capturo mi atención porque esperaba una novela histórica de este conquistador asiático tan frecuentemente olvidado. Aunque la obra podría encajar en esa descripción, solo lo haría con un forcejeo más o menos violento del término. Serrano parece tener una fobia a las fechas, más de 2 o 3 no encontraras en la obra, lo que hace que la narrativa histórica no llegue a ser más que un bosquejo. Igualmente, Serrano favorece aforismos y exploraciones más o menos místicas que alejan la obra aún más de una fundación histórica. Puede ser que esta obra fallo conmigo por mis expectativas históricas y que una persona que la aborde como una simple novela la podrá disfrutar más. Lo único que puedo decir es que a mí me pareció una oportunidad perdida para hacerle justicia a este sucesor de Gengis Kan que tan frecuentemente se ve reducido a un párrafo en esta o aquella enciclopedia.