Un sacerdote llega a Madrid para consultar a un especialista en salud mental. La realidad se deforma en su cabeza y se mezcla con sus propias contradicciones y ambigüedades. Es un hombre golpeado, un personaje que carga con un peso que no quiere, que no entiende si le pertenece. Dentro, muy dentro de él, se le abre un desierto dónde siempre hubo una selva frondosa. Su vida entera se le antoja como el delirio de un loco que sigue una idea sin sentido, como la vida de un moribundo que sufre de una enfermedad sin cura.