¿Cuál es la medida de los héroes? Andrea Marcolongo busca descifrar qué convierte a un simple ser humano en un héroe. Lo hace a través de la historia de los argonautas, pero, a su vez, enlaza momentos de su propia vida para contarnos lo que significa surcar los mares.
«Un héroe, para los griegos, era el que sabía escucharse, elegirse a sí mismo en el mundo y aceptar la prueba exigida a todo ser humano: la de no traicionarse.»
La nave de Argo fue la primera que zarpó al mar, según la mitología griega. Jasón, como líder en la búsqueda del vellocino de oro, lo hizo para recuperar su reino perdido en Yolco. El miedo y la valentía que tuvo esta tripulación nos muestran que los clásicos siguen teniendo los mismos temores que aún acechan a la humanidad en este tiempo. Han pasado los siglos y seguimos siendo los mismos.
«Y lo hace mediante palabras modernas que tienen orígenes antiguos, mediante mitos y leyendas que desde siempre custodian el sentido cristalino de las cosas que unen a los seres humanos.»
Marcolongo habla del origen de las palabras, tal como recordar, perder, enseñar, maestro y un montón más. Palabras que usamos sin pensar un minuto porque están ahí. Así sucede con la nave Argo. Por lo menos en mi caso, solo había escuchado o leído un poco de ella en la escuela, pero ya era un recuerdo pasado y ajeno. Marcolongo logra convertir la historia de los argonautas en una experiencia cercana, cálida e íntima.
«Las palabras que ya existen parecen escaparnos minuto tras minuto, como si el tiempo del decir y del saber estuviera agotándose en la clepsidra de la contemporaneidad.»
«Somos nosotros, hombres y mujeres, los que rehuimos las palabras, los que las evitamos, los que las usamos solo lo necesario, como si fueran peligrosas… Somos los primeros que las evitamos deliberadamente, porque nos obligan a hablar de nosotros con sinceridad, con precisión, con emoción.»
«En el fondo, eso es lo que significa leer, del latín lego: elegir. Y solo para eso sirven las palabras: para elegirnos.»
Marcolongo siente una gran pasión por los clásicos y las palabras, por eso elige cuidadosamente cada una de ellas en este libro. Por eso escribe este libro, aún con miedo, siendo este su segundo libro, ese que siempre es un reto para todo autor, porque quizás su éxito no pueda igualar al anterior. No sé qué tan cierto sea, yo solo he leído este libro de ella. Marcolongo, al igual que Irene Vallejo, siente una devoción por las palabras y las historias, y lo que han representado para la humanidad. Sus obras están escritas desde el corazón, desde la pasión de compartir la humanidad, de conocer a quienes nos precedieron.
Jasón y sus argonautas parten hacia la Cólquida sin saber dónde se encontraba. Lo hacen porque «querían hacerlo: es la necesidad la que empuja a los hombres a zarpar.»
«Un heroísmo que no solo hace posible, sino obligatorio, ser feliz o, mejor dicho, (aspásios), estar lleno de alegría. Esa es la medida de los héroes.»
La medida de los héroes es un libro que habla sobre los argonautas, pero es más: es un tratado de amor y admiración a los clásicos, a la palabra escrita y lo que esta ha representado para la humanidad, y que sigue siendo tan relevante para nosotros como lo fue en el pasado. Este libro nos invita a entender las palabras y las historias como la posibilidad de llegar a buen puerto en nuestras propias naves de Argo en la vida. Se habla de mar y del coraje de los héroes, la cual es una palabra que no viene de la cabeza, sino del corazón. Este libro fue escrito desde un profundo acto de amor, el amor de Marcolongo por algo que conoció, porque «el hecho de querer volver a algo o alguien, tenemos que haberlo conocido antes, haberlo amado mucho. Y, por lo tanto, conocer la ruta, la dirección, para volver a él... porque nuestras añoranzas… significan que hemos tenido el valor de escoger ser felices, el valor de amar y de viajar.»
Pienso que este libro fue escrito con tanto amor, y si decides tomar este libro, léelo en la misma proporción en que fue escrito, porque «nunca se es más feliz que cuando se ama.»