¡voy con retraso de mis reviews!
he entrado con un poco de escepticismo a este libro porque la mayoría de las reviews decían que era un poco mediocre y que no es nada más que una recolección de testimonios pero no entiendo que hay de mediocre en eso. la historia de las mujeres, en especial en campos de artesanías en las que no eran bienvenidas es una que no tiene una crónica vasta y minuciosa, sino que está comprendida de las experiencias de discriminación y separación que sufrieron las mujeres que trataron de adentrarse en ella. creo que este libro habría sido mediocre o sino no hubiese sido tan personal. y además, valiente conjetura, habría sido menos crudo y real si sólo hubiese sido una crónica. los testimonios de las mujeres de este libro te recontextualizan de una manera precisa y un poco dolorosa cuál es la lucha por un trabajo digno en un sector en el que no se esperaba encontrar a mujeres. ¿pero qué vas a hacer? ¿no querer aprender a usar herramientas que te dan vía libre a comunicar y distribuir tus pensamientos y filosofías? poco hizo quedarse en casa. luchar por la liberación de estereotipos ligados a tu género y apilado encima de eso, luchar por tener un trabajo digno y que te respeta, que te permite sindicalizarte, que te permite profesionalizarte más en el campo, hace una mella muy específica en el espíritu. no solo luchas contra la amalgama política que te ve como una hormiga, sino que luchas dentro de la propia colonia con tus compañeros.
este libro también me ha hecho pensar mucho en lo snob que se ha vuelto la profesión de diseño gráfico y lo lejano que está en muchos aspectos de la parte crucial de producción. esta noción de separar lo manual de lo conceptual usando los avances tecnológicos como excusa me parece una tontería. tengo muchos más pensamientos al respecto de esto y ya encontraré un momento de ponerlos sobre papel mejor, pero por ahora, no paro de pensar en el diseño gráfico como una profesión envenenada por el individualismo capitalista. tenemos que dejar de ser autónomos y montar un sindicato. el indesign saldría más barato al menos.